Un corazón que sigue el rastro de sangre

Un corazón roto

Le miraba los ojos fijamente. No me creía todo esto, tampoco quería apresurarme, sentía que todo era muy rápido. Antes de responder, le pregunté:

—¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿En verdad ves en mí a tu futura pareja?

Aún hincado y con el anillo en mano mientras sonreía y se llenaba de confianza, me respondió—Cuando te vi y te fui conociendo, comprendí cuánto me llenaba tu presencia. Le fuiste dando luz a una sobra andante como yo. Ahora te hago esta solicitud porque después puedes ser tarde, quiero tener la seguridad de que otro no conquistará tu corazoncito. Quiero ser egoísta antes que pendejo. Pero con esto no busco forzarte a nada, todo se dé según tú libertad.

Entendía esto muy bien. La verdad me daba miedo dar un paso tan importante de prisa. Lo miraba y también al anillo, los que nos rodeaban contemplaba la escena y esperaban un sí. Yo no me siento preparada para esto. Así que le respondí:

—Lo siento, Milkar. ¿Podemos seguir conociéndonos y más adelante ver qué depara el futuro? Ahora quiero concentrarme en mis estudios.

Estaba esperando su reacción como aquella vez que se declaró. Todo lo contrario, su autoestima y convicción rebosaba de confianza. Se paró, guardó el anillo y se sentó; su sonrisa no sé apartó de su rostro y añadió:

—¿Sabes? Ya me imaginaba esto. Sin embargo, me propuse de manera obsesiva esperarte lo que haya falta. Estabas combatiendo con algo o con alguien en tu interior y eso no te deja ver claro, te envuelves en cosas que te distraen de esa lucha inconsciente. Si algún día logras vencer, estaré esperando para ir a tu lado como un escudero fiel o si te vence quiero darte la mano y levantarte, que si las fuerzas no te dejan continuar, ser ese corcel que te lleve hasta donde seamos un solo ser. Está bien, esperaré todo lo que sea necesario; esperaré las señales del fin de esa guerra que llevas.

No entendía muy bien su analogía. Pero creo que en algo tendrá razón, estoy llevando una lucha de la que no comprendo nada. No quiero que él sea víctima de esta carnicería.

Seguimos cenando normal, aunque el ambiente se hizo tenso. Los espectadores quedaron decepcionados ya que no escucharon un sí en la propuesta de matrimonio.

Nos volvíamos a casa. Milkar me llevaba hacia mi hogar, entoné temas que pudieran romper lo tenso de la situación.

—Antes me sentía ansiosa por tener un romance; un novio con quien compartir mis sentimientos, con quien pudiera salir y conocer más a detalle la realidad desde otra perspectiva. Sin embargo, ahora quiero darme el lujo de mirar la realidad con mis propios ojos y seguir mi camino que he trazado y no uno que otro me ayude a trazar.

Él solo agregó:

—Entiendo.

Maneja concentrado en el camino, como si de esto dependiera todo lo que vendría. No reflejaba miedo o tristeza, ni falta de conocimiento al volante, sino seguridad y concentración. Se veía tan maduro.

Llegamos a mi casa. Se desmontó rápido para abrirme la puerta, todo un caballero. Me llevó también directamente a la puerta de mi casa, allí estaba mi padre esperándonos. Al llegar a la puerta mi padre nos miraba con cara de seriedad, Milkar le dijo:

—Buenas noches, señor. No soy el mejor caballero de este planeta, ni siquiera me acerco, pero aquí le dejo a su princesa vestida de reina, entera, sana y en hora prudente.

Piter, mi padre, lo miraba de reojo al escuchar estás palabras. Me miró y vio mi sonrisa retenida y entendió que Milkar era buen muchacho.

—Papi, él es Milkar un amigo de la universidad. Milkar, él es mi padre Piter.

Me adelanté a presentarlos. Milkar respondió:

—Es todo un gusto conocerle.

Extendió la mano derecha buscando el saludo de mi padre y encontró una mano fuerte y firme. Mi padre le respondió el saludo. Y añadió:

—Solo espero escuchar buenas cosas de usted, señor Milkar, porque mi hija es la única hembra que tengo y si le llegara a pasar algo... Pero Dios le acompañe de vuelta a su hogar. Gracias por traerla.

—Fue todo un placer, pasen buenas noches.

Le iba a dar solo un saludo de mano, yo lo abracé y le susurré al oído:

—Gracias por esta linda noche, me la pasé genial, diez de diez.

Si expresión cambió, sintió que la esperanza aumentó.

Terminó de irse mientras daba los últimos saludos.

Mi padre me abraza en lo que veíamos a Milkar irse. Entonces, de repente me dijo:

—Se ve que es buen muchacho, pero tenemos que hablar hija...

Estás palabras me preocupaban, mi padre solía decir esto cuando venía algo serío.

Nos sentamos en la sala, él y yo solos y comenzó la conversación.

—Sabes que eres mi única hija hembra junto a tus dos hermanos y que a pesar de estar muy unidos a la Iglesia y a los grupos apostólicos, no les hemos incitado hacia una preferencia vocacional, se lo hemos dejado a la providencia. Pero, ayer estuvimos participando del grupo matrimonial del que pertenecemos tu madre y yo y allí estábamos alabando y bendiciendo al Señor. Resulta que el predicador en ese momento de alabanza resaltó algo específico: «Alguien de aquí tiene una hija que está siendo llamada por el Señor a ser religiosa, es su única hija a pesar de tener otros hijos, hoy el Señor confirma esa llamada y quiere se responda debidamente porque el Señor quiere hacer grandes cosas a través de ella. Tú, padre o madre que guardas también cierta resistencia, déjala ir y ayúdala a ver claramente su vocación. Habrán pruebas, circunstancias y hasta caminos claros hacia otra vocación, pero el Señor la quiere para Él». Pensé que podría ser tú, hija. ¿Haz sentido algo respecto a la vocación religiosa?

Se me hizo inevitable llorar. Abracé a mi padre con gritos suaves, era de noche y no queria despertar a nadie. Mis palabras salieron desde el sentimiento:

—Siento que a veces la vida no es justa. Papi ¿Qué es la felicidad? Porque pensé que darle a Dios lo que le corresponde y realizarme como persona me daría una pizca de alegría y satisfacción. Todo lo contrario, siento una demanda muy fuerte, creí que yo era egoísta y me he hecho la sorda al llamado de Dios porque creí que podía ser feliz siguiendo mis sueños, pero no es así, el Señor me está insistiendo de manera constante mi respuesta afirmativa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.