8.- Algo inimaginable
Taehyung apenas podía contener la sorpresa de ver a uno de los Jeon en ese sitio. ¿Es que acaso lo perseguirían de por vida? No solo era el Señor Jeon… ahora también sus hijos estarían en los mismos sitios. ¿Qué más faltaba? ¿Que BoGum o Jungkook también fueran médicos?
—¿Qué haces tu aquí? —Taehyung pregunto iracundo.
—¿Disculpa? ¿Vine a divertirme? —cuestionó YoonGi en tono sarcástico—. ¿Qué pasa con eso?
—No te hagas el imbécil… ¿Qué haces tú con JiMin?
—A ver, esperen —interrumpió JiMin confundido, interponiéndose entre ellos—. ¡Alto ahí! ¿ustedes se conocen?
—Claro… —confesó Taehyung rodándolo los ojos al cielo—, es uno de los tres idiotas.
—¿Eres un Jeon? —le dijo JiMin viéndolo con sorpresa. Barriendo su cuerpo de pies a cabeza como si ese hombre de chamarra de cuero negro y jeans ajustados no pudiera poseer un apellido como ese. Y es que a primera vista solo podría ostentar de ello por el lujoso automóvil del que era dueño, algo que para JiMin solo era un “pequeño” detalle sin importancia porque lo que le veía no estaba en la carretera sino entre sus piernas.
—Aquí lo sorprendente no es si soy un Jeon, sino que ustedes son amigos —confesó con gracia, agarrándose el mentón apenas mostrando una línea como sonrisa que dejó admirar solo una parte de su dentadura—. ¿Casualidad o destino?
—¿Y me dirás que es solo casualidad que lo conociste aquí? —preguntó con incredulidad.
—Claro… —YoonGi contestó, pero la mirada dudosa de Taehyung lo hizo defenderse—. Oye. Espera… ¿De verdad piensas que quiero usar a JiMin para sacarte dinero?
—¿Que? ¿De qué hablan?
La confusión llenó el rostro de JiMin que observaba a Taehyung y a la vez a YoonGi, quién no perdía un segundo en enamorarlo. Sus miradas iban cargadas de algo que, JiMin aún no terminaba de comprender, pero que le incitaban a estar cerca de él desde que lo había conocido.
—Creo que tu amigo piensa que me acerque a ti para sacarle dinero ahora que nos arrebató todo.
—Yo no les quite nada — se defendió Taehyung un tanto alterado. Frunciendo el rostro y dándole una mala mirada.—. ¿Por qué no se lo meten en esa cabeza?
—Entonces no asumas que estoy usando a tu amigo.
Él tenía razón. Taehyung sabía que no podía ni debía asumir nada, pero todo era muy difícil de aceptar y tener a YoonGi en el mismo lugar, exactamente con su único amigo después de que le dijera que todo sería un juego muy divertido, pues, no lo sentía, pero iba a desconfiar de sus palabras.
—Solo se me hace sorprendente todo esto —entonces señaló a YoonGi con una mirada acusadora—. Sabes de lo que hablo. Que te hagas el desentendido no lo hace divertido. Ahora nada es una casualidad.
—¡¿Me quieren explicar que está pasando, por favor?!
El grito de JiMin perturbó la pequeña conversación que estaban teniendo.
—Es uno de los tres Jeon, Mimi. ¡Qué más? Uno que no ha sido tan idiota, pero no deja de ser Jeon —explicó cruzándose de brazos y completamente vencido dejando salir un suspiro profundo.
—Ya entiendo… —añadió JiMin coqueto y travieso decidió acercarse al de piel blanca mientras se mordía los labios—, entonces… ¿me estás usando para sacarle dinero?
—No… —respondió él, tomándolo de la cintura y besando sus labios con premura—. ¿Debería?
—¿Me vas a amarrar en tu cama? —preguntó JiMin mientras sentía las manos de YoonGi cubrir su cuerpo para atraerlo más cerca suyo. Eso. Justo eso era lo que despertaba cada terminación nerviosa en su cuerpo y a lo que se estaba haciendo adicto—. ¿Tendría que suplicar ser salvado?
—Ok… creo que me voy —dijo incomodo.
Y mientras ellos se comían como si no hubiera un mañana, decidió dejarlos atrás.
La noche era más fría y el no haber llevado chaqueta le estaba cobrando factura, por lo que se tuvo que abrazar para mitigar la temperatura y entonces, salió del tumulto de gente, pero conforme más y más se alejaba de ellos, el silencio era más tétrico. Quizá su mente también era parte de su paranoia porque volvió a sentirse vigilado, razón por la cual se obligó a acelerar el paso y cuando llegó a la calle principal, finalmente pudo respirar. Una tienda de conveniencia aún se mantenía abierta y dos personas estaban en el interior. Agradeció al cielo por ello.
Observó la hora, pasaban de las dos de la mañana y era consciente de que no podía marcarle al señor Jung por lo que le hizo parada al primer taxi que pasó por ahí.
Algo le decía que se venían problemas porque las luces de la casa Jeon estaban encendidas. Temió por su vida apenas bajó del taxi. Pagó y se despidió del conductor con un “buenas noches”. Se acercó a paso lento mientras rezaba al cielo oraciones que no recordaba del todo para que él no estuviera ahí.
—Vaya, vaya… —dijo Jungkook abriendo la puerta de golpe.
Taehyung brincó por el susto. Quizá no rezó lo suficiente. Maldecía por tener que cruzárselo. Intentó ignorarlo y pasar de largo, pero él le cubrió el paso con todo su cuerpo. Taehyung no era ciego. Ese hombre era muy grande, demasiado comparado con la contextura delgada de su cuerpo. El solo sus brazos cruzados recargado de la puerta era un poco más de su anchura. La oscuridad en su mirada era algo que no había desaparecido, Taehyung pensaba que después de una semana, ellos estarían más tranquilos, pero al parecer… eso no era así. Jungkook lo hacía sentir tan minúsculo con esa mirada profunda. Tanto que parecía listo para atacar en cualquier momento y no tuvo que esperar demasiado por ello.