Un Demonio Sin Corazón

∘☽= 9.- Enfrentamiento =☾∘

Las paredes de ese despacho lo estaban ahogando. Jungkook jamás se había sentido tan encerrado en un lugar como en ese momento. No podía dejar de pensar en lo que había dicho BoGum la noche anterior y eso lo tenía demasiado inquieto. Las hojas en sus manos dejaron de tener sentido, olvidó lo que estaba haciendo y las letras en esos documentos desaparecieron…

De pronto estaba en otra época. Las casas eran separadas por enormes jardines. Algunas ostentosas de dos pisos y otras de madera más rudimentarias. Sus ojos apenas comprendían el espacio cuando de pronto el ruido de gritos llenó sus oídos. Personas corrían aterradas por aquella vereda empedrada, como si huyeran de algo o de alguien y entonces lo que antes era de día se cubrió de oscuridad. Sombras en forma de algo flotante venía en su dirección y Jungkook no hizo por huir, al contrario, esperó por ella, pero aun en contra de su naturaleza, sintió un ligero temor correr por su cuerpo.

Aquella sombra se detuvo justo delante de su rostro y ahí se quedó por largos segundos, todo al su alrededor comenzó a sentirse demasiado frio y podía ver el vaho salir de sus labios. La sombra se movió a su alrededor y de pronto se le fue encima, tomándolo por sorpresa.

—¡Jeon!

Entonces salió de su trance cuando las manos de Jin lo movieron por los hombros. Abrió los ojos reconociendo el lugar; su despacho. Había regresado a su realidad y Jin lo veía con ojos curioso.

—¿Qué pasó? —preguntó SeokJin.

Jungkook se aclaró la mente, limpió su rostro con sus manos tratando de quitar la ensoñación mientras suspiraba con pesadez. Sus manos temblaban, podía verlas moverse sutilmente, preguntándose qué carajos pasaba.

—Hay algo que no sé y me está volviendo loco.

—¿Más? —inquirió su amigo con burla y Jungkook le dio una oscura mirada—. Bueno… Cuéntame, ¿Qué fue? Estabas como ido. Absorto en tus pensamientos.

Jungkook renegó cambiando de tema, acomodándose en su silla.

—¿Qué averiguaste? ¿Ya tienes algo?

—Vaya… —añadió divertido, abriendo los ojos grandes con sorpresa—. ¿cómo sabías que NamJoon caería tan rápido?

El demonio mayor ladeó el rostro dándole una mirada de cansancio.

—Estamos hablando de NamJoon.

—Wow… ¿cómo debería tomarme eso?

Jungkook lo vio con hartazgo mientras se acomodaba en la silla y se recargaba en el escritorio poniéndole atención.

—No hay mucho que saber… —le dijo SeokJin con un mohín de hombros y un puchero grande, decepcionado de sus dotes—. Creo que dicen la verdad. Por lo que pude entender es que solo es un don nadie a quien tu padre le tuvo mucha empatía.

—¿Un don nadie? —Jungkook bufó ante el planteo de ese panorama—. ¿Tu realmente crees que el viejo haría eso?

—No, la verdad no… —dijo dudoso poniendo su mano derecha sobre su mentón mientras analizaba sus palabras—. Si lucifer desapareció y trajo a ese humano a tu casa es por algo y quizá tengamos que hacer una introspección en su vida para entender.

—¿En su vida?

—En la tuya y en la de él… —le aseguró SeokJin—. Somos demonios, Jungkook. Nada es una casualidad. Alguien quiere dañarte y necesitamos saber quién y porqué. Me sorprende que aun no hayas pensado esa posibilidad.

Jungkook lo observó mientras se recargaba en el sillón.

—Aquí hay algo que no nos están diciendo —declaró su amigo con voz más severa.

Era verdad. Había un hueco en todo eso. Por varias centenas de años había vagado por el mundo terrenal sin rumbo fijo… no recordaba mucho de su existencia hasta que un día despertó en la casa de una mujer que decía ser su madre y por una extraña razón, la reconocía como tal. Su cuerpo había cambiado… ya no era un adulto; se había convertido en un niño con una familia y aunque estaba confundido y sabía que algo andaba mal, se adaptó a su nueva vida.

Y así con el paso del tiempo olvidó lo que era… disfrutó de su existencia fingiendo ser humano y se creó una vida con aquella humana, al menos hasta que ella murió.

—¿Crees que lo que sucedió con mi madre tiene que ver?

—En este punto todo puede estar relacionado. Lo sabes.

Aquella conversación sucedía mientras Taehyung escuchaba “no a propósito” del otro lado de la puerta. Cuando despertó la casa estaba demasiado silenciosa, primera vez después de varios días. Y aunque esperaba la guerra al amanecer con el altercado de la noche anterior, sorprendentemente eso no sucedió, se respiraba tranquilidad. Entonces se le ocurrió la maravillosa idea de recorrer la casa para conocer un poco más de aquel lugar; mala idea. Jungkook charlaba con alguien en el mismo despacho donde le habían arruinado la existencia. Él mencionaba a su madre… y su curiosidad le impidió alejarse. Quería entender también que pasaba.

Taehyung estaba al tanto de que las madres de los tres Jeon habían pasado a mejor vida. Algo que se le hacía demasiado misterioso que tres mujeres perdieran la vida al estar con el mismo hombre. Ahí había gato encerrado. Algo estaba pasando. Y su mente se puso a darles escenarios ficticios de los posibles hechos para aquello. Si lo que JiMin había dicho sobre su tía era cierto, entonces el señor Jeon era… ¿Qué podría ser que explicara lo que estaba pasando?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.