⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
La furia de esos ojos eran filosos picahielos traspasando su cuerpo. Taehyung tenía miedo de estar ahí, de saber cuál sería su destino después de lo que acababa de escuchar.
—¿Qué clase de broma es ésta, NamJoon? —inquirió el que menos odio tenía en su mirada, Taehyung casi podía jurar que estaba ¿sonriendo? y un escalofrío circuló por su espina dorsal.
—No es ninguna broma, es el deseo de tu padre.
Taehyung no terminaba de comprender. Ese licenciado estaba diciendo que ahora tenía una fortuna en sus manos. ¿En qué momento? ¿Por qué? Si bien siempre soñó con que alguien lo sacara de pobre, pero era sueños, sueños tontos que sabía no podían pasar.
Pero ahora...
—¿La putita de mi padre se movió bien en la cama? —recriminó Jungkook con severo odio, mirándolo fijamente y Taehyung abrió los ojos por aquella falta de respeto—. ¿Estás feliz con esto? ¿Cuánto te le cobraste? ¿Qué fue lo que hiciste para que el viejo te dejara todo?
—¡Jeon Jungkook, cierra la boca! —exigió el licenciado enojado mientras azotaba las manos sobre ese escritorio llamando la atención de los tres y asustando al enfermero de paso que pegó un brinco sobre su lugar.
—¡¿Por qué debería?! —cuestionó colérico azotando las manos de igual forma, encarando a su tío y apretando los dientes—. ¿Por qué tengo que aceptar esta mierda? Ese dinero es mío, me corresponde, me lo he ganado.
—¡Son los deseos de tu padre! —sentenció del mismo modo—. ¡Te guste o no, tendrás que acatarlos!
—¿Y qué si me opongo? —preguntó con una pequeña sonrisa que dejó entrever su colmillo—. Sabes que puedo usar mis...
—No. No lo harás. No hay nada que puedas hacer —respondió recuperando la compostura, dándole una mirada fugaz al invitado y regresando a Jungkook—. Tú sabes cómo se manejan las cosas aquí, las cláusulas están estipuladas, si quieren su dinero de vuelta ya saben lo que deben hacer.
EL hombre finalizó enojado. Levantó las hojas de ese escritorio y tomó su saco para abandonar ese despacho.
Taehyung debía irse con él, no se iba a quedar encerrado con tres locos, definitivamente no, pero su cometido se vio frustrado por la presencia de alguien tapando su camino. Un alguien que, si su memoria no le fallaba, era YoonGi por esa enorme cicatriz sobre su rostro. Una cicatriz que a las palabras del señor Jeon, se hizo en el accidente automovilístico en el que perdió la vida su madre. Y viéndolo más de cerca daba mucho miedo porque su piel era tan blanca que casi podía ver sus venas a través de ella.
—¿Eso quiere decir que debo llevarte a la cama? —YoonGi preguntó barriendo su cuerpo completo con un descaro evidente mientras Taehyung seguía completamente mudo—. Fácilmente puedo hacer un esfuerzo para recuperar lo que es mío con ese cuerpo.
Taehyung tenía tantas ganas de abofetearlo, pero dudaba si salía vivo de ahí si lo hacía. Entonces observó como el otro hermano de nombre BoGum, quién se había mantenido al margen lo que duró la reunión, solo se reía recargado de una pared con una sonrisa descarada viendo la escena, cómo si ya supiese lo que iba a suceder después.
—Se me olvidaba... —entonces NamJoon regresó tranquilamente y añadió—. Taehyung vivirá en esta casa a partir de ahora. Eso no está en el testamento, pero su padre me lo hizo saber mucho antes de que visitara el infierno, espero que a ustedes también.
—¿Qué?
Mientras YoonGi y Jungkook estaban ardiendo en enojo, BoGum reía cómo si le hubieran contado un chiste. Y es que, para él, todo ese teatro era un chiste mal contado. Uno que su padre aun después de muerto quería manejar. Una maldita ironía que ese hombre tratara de unirlos como familia si lo único que les había enseñado durante todo su crecimiento fue a hacer dinero mundano.
—Taehyung... —añadió NamJoon tranquilamente antes de salir—, tu chofer está esperando para que vayan a traer tus cosas.
—¿Mi- mi chofer?
El alma de ese pobre enfermero había tomado un avión sin retorno al infierno. Ni siquiera sabía cómo es que seguía de pie después de tanta información.
—Así es, tienes uno a partir de ahora y puedes elegir la habitación que gustes, hay demasiadas vacías.
—¿No quieres darle mi apellido también? —bramó Jungkook furioso.
—Si alguno de ustedes desea casarse con él, pueden convertirlo en el señor de la casa.
Y eso fue todo lo que el licenciado formuló.
Entonces el despacho quedó en completo silencio con tres hijos asimilando la noticia y un enfermero miedoso porque no quería estar en esa situación.
—Bueno... —BoGum rompió el silencio acercándose lentamente y abriendo los brazos al aire para después acomodar ese costoso saco que ceñía su cuerpo—. Bienvenido a la espléndida y maravillosa familia Jeon.
Dijo plantándose frente a Taehyung con una elegante sonrisa, estirando su mano para saludarlo, pero pasaron diez segundos en los que Taehyung se debatía internamente en lo que decía hacer y cuando se la aceptó, BoGum prefirió no esperar más y ser un poco más directo ante sus hermanos. Una mirada a cada uno de ellos y pasó su brazo por el hombro de ese enfermero que, «no se negó porque no sabía cómo hacerlo» para llevarlo fuera de ese despacho. Entonces un enorme pasillo lo recibió y la primera imagen que recibió, fue ese gigantesco ventanal que dejaba ver un extenso lago con tres enormes fuentes en medio mientras los patitos nadaban tranquilamente sin saber que sus dueños eran tres energúmenos mal humorados.
Taehyung no sabía cómo zafarse sin ser grosero y que su vida no corriera peligro.
—Oye... —carraspeó un poco mientras se zafaba de ese abrazo con sumo cuidado—, debes saber que yo no quiero su dinero, solo soy un enfermero que hizo su trabajo. Nada más.
—Bueno. Tranquilo, enfermero —dijo BoGum levantando las manos haciéndole ver que con él no corría peligro y de una forma ingenua, Taehyung confió, no sabía cómo o porqué, pero el encanto en la mirada de ese hombre, lo tranquilizaba de una forma extraña y se dejó envolver—, por alguna razón el viejo quería que lo tuvieras. Siendo honesto, mis hermanos si necesitan unas vacaciones.