Un Demonio Sin Corazón

∘☽= 6.- Palabra prohibida =☾∘

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En el pasillo, el ambiente era distinto tanto que incluso pudo respirar mejor. La presión que tenía sobre sus hombros desapareció apenas estuvieron lejos. Tambaleó unos pasos por el miedo de aquel enfrentamiento y quizá por el dolor en su mano, Taehyung odiaba el dolor físico y mucho más el mental... el dolor le recordaba cosas tristes en su vida y odiaba tener que recordar, por lo que se obligaba a olvidar aquello mientras se dirigía por sus cosas. Después de eso definitivamente no se quedaría ahí.

Cuando ese humano desapareció en las escaleras, el demonio menor apareció en el momento que Jungkook salía de su habitación.

—¿Qué es todo este desorden? —cuestionó YoonGi con una sonrisa burlona—. A que no esperabas esta respuesta, ¿no es así? ¿Tan temprano con tus cosas? ¿En serio no lo dejarás en paz ni siquiera una semana?

—¿De cuándo acá te debo explicaciones? —preguntó curioso, siguiendo su camino con mala cara—. ¿Y si haces algo para que también se largue y así no solo estás de adorno?

—¿Por qué debería? —dijo irónico y divertido—. Hace muchos años que esta casa es como un maldito cementerio y si tu papito trajo un nuevo juguete ¿por qué no divertirse? Actúas como el menor de los tres —añadió desinteresadamente siguiendo sus pasos—. Le das mucha importancia solo dejalo pasar.

—¿Serás parte de este circo, bastardo número dos? ¿Se te olvida que tu madre también fue usada?

—Tanto o igual que la tuya... no quieras usar ese argumento conmigo. A mi no me interesa la vida de nadie.

Jungkook renegó pensativo, como si ya tuviera conocimiento de algo que YoonGi aún no sabía.

—Eso lo veremos —reveló con una mirada filosa—. Te acordarás de mí al no ponerte de mi parte.

YoonGi sonrió ladino no dándole mucha importancia a sus palabras y comenzó a alejarse:

—Me sorprende tu comportamiento... cualquiera diría que ese enfermero ya te tiene loco.

—No es mi culpa, yo no lo metí aquí... quiere hacerse el valiente jugando a las patadas con Sansón, pero con el tiempo solo será un fan más.

—Fan es lo que tienes con esa bruja —su sonrisa dejó ver sus características encías que pocos conocían, pero no podía negar que se estaba divirtiendo mucho con esa situación—. Es extraño que aún no lo notes, hermanito, ella te tiene cegado y no en el buen sentido.

—Métete en tus propios asuntos, bastardo.

YoonGi renegó divertido y siguió su camino. Era extraño ver cómo en cuestión de dos días ese humano lo tenía tan inestable. Había algo en todo ese asunto que no les estaban diciendo y debía averiguarlo.

El eco de sus zapatos se perdió en aquel suelo de madera pulida y la mañana continuó su curso.

Taehyung se encerró en su habitación viendo las asquerosidades que ese imbécil había hecho, sintiendo tanto asco de los olores y fluidos sobre sus cosas, pero aún con todo el enojo acumulado decidió abandonar ese lugar y refugiarse en otra habitación. Aunque no le haría la tarea sencilla, si a ese idiota le gustaba el silencio y ahora él no podía dormir por su culpa, pues tampoco lo dejaría estar en paz, arruinaría su silencio.

La nueva habitación era casi la misma que la suya solo que un poco más pequeña y los colores eran más brillantes. No le molestaba en lo absoluto, y lo mejor de todo era que su televisión venía acompañada de teatro en casa, perfecto para lo que quería hacer. Había conseguido un gusto extraño por el heavy metal. Cuando su cabeza gritaba, esa música era la salida para callar sus demonios. Y bueno... ahora tenía un demonio al lado y esa sería su manera de silenciarlo un poco.

Se aseguró de ponerle llave a su puerta y encendió el sonido, la música estridente hizo eco por todo el lugar; los espejos retumbaban y una pequeña sonrisa salió de su boca. Maldita locura estaba haciendo y qué estupidez llegar a ese grado solo para hacerse respetar.

Después de darse un largo baño, se dedicó a cuidar su piel con su crema favorita de la manera más tranquila posible, como si no hubiera prisa por apagar ese ruido. Secó su cabello y le dio forma de pequeños rulos. Se vistió con un pijama suave de ositos y cuando los oídos le dolieron, decidió terminar con el infierno musical. Su estómago rugió de hambre después de más de casi treinta horas sin dormir y doce horas sin comer por lo que sabía que era momento de buscar algo para silenciar su estómago.

¿Se habrían ido ya? Solo había una forma de averiguarlo. Dio un enorme suspiro y se armó de valor para salir de su escondite. Ni bien lo hizo, la presencia de Jungkook ya lo estaba aniquilando, "maldita sea" pensó y fingió que aquello no le afectaba. Ignoró su mirada y se dirigió a la cocina.

—Estuve a nada de derrumbar tu puerta y degollarte.

—¿Y por qué no lo hiciste?

Eso lo confundió. Que mierda era ese humano que no se cansaba de retarlo. ¿Acaso era estúpido?

—Te estoy diciendo que estuve a nada de matarte y solo preguntas ¿por qué no lo hice?

—Hay dos opciones, Jungkook... —Taehyung se detuvo en la orilla de las escaleras y lo encaró—, de quererme muerto no estaría hablando aquí, lo que me hace pensar que solo eres un adulto berrinchudo o un idiota manipulador que cree que amenazándome saldré corriendo de aquí.

—Lo mejor para ti, será que te vayas de esta casa.

—¿Se te olvida que yo no me puse aquí? —se mofó de mala gana—. Quieres que me vaya, haz algo... ¿no se supone que eres el mejor hombre de negocios? ¿Qué fue lo que le hiciste a tu papito que te castigó de este modo?

Taehyung cuestionó, mirándolo directamente a los ojos, recibiendo solo el odio de ese hombre. Por varios segundos ambos entraron en un juego de miradas y al no conseguir una respuesta, siguió su camino dejándolo atrás y poniendo atención a los detalles que había pasado desapercibidos la primera vez que estuvo ahí. La casa era muy espaciosa, justo en el centro de ese cielo raso había una enorme lámpara en forma de cascada que tenía miles de gotitas de cristal que brillaban con la luz amarilla y en las paredes, no había espacio que no estuviera cubierto por pinturas; algunas las más populares del arte y otras más modernas. Desde vasijas hasta estatuillas decoraban cada rincón. Ese lugar parecía más un museo que un hogar. Se preguntaba cuál sería el valor total que tendría ese lugar en el mercado.




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