Un Desastre Inevitable

21

El agua caliente seguía cayendo sobre mis manos mientras tallaba vasos casi en automático, el sonido de platos chocando, la cafetera trabajando y las conversaciones lejanas de los estudiantes normalmente me ayudaban a dejar la mente en blanco, pero ese día no estaba funcionando. Llevaba toda la mañana pensando exactamente en lo mismo, dándole vueltas como un imbécil hasta llegar siempre a la misma conclusión.

Tenía que disculparme.

No porque Mina me lo dijera ni porque me sintiera culpable solamente sino porque lo extrañaba de una manera ridícula, extrañaba los mensajes de buenos días, el aroma a mezcal apareciendo detrás de mí antes de que una botella de jugo terminara en mis manos o el cómo Ren me miraba como si realmente quisiera escuchar cualquier estupidez que yo dijera y sobre todo extrañaba sentirme querido, nunca pensé que alguien pudiera acostumbrarse tan rápido a algo así.

Suspiré bajito mientras seguía lavando platos sin siquiera prestar atención a lo que hacía hasta que una voz me hizo fruncir el ceño.
—¿Leo? —la encargada me llamó desde la puerta de la cocina.

Tardé un momento en reaccionar.
—¿Hm?

Ella me miró raro.
—Te llevo diciendo hace cinco minutos que ya terminó tu turno.

Parpadeé confundido.
—…Ah.

La mujer soltó una pequeña risa.
—¿En qué planeta andas hoy?

Ni yo lo sabía.
Me limpié las manos rápido, me disculpé por estar distraído y fui a cambiarme todavía sintiéndome medio aturdido. Todo el tiempo mi cabeza seguía imaginando posibilidades absurdas sobre cómo hablar con Ren, sobre si debería mandarle mensaje primero o sería mejor hablar en persona o siquiera querría escucharme porque después de cómo terminé las cosas… tenía derecho a mandarme al demonio.

Cuando finalmente salí del edificio acomodándome la mochila sobre el hombro, mis ojos fueron directo a la banca de siempre, la misma donde Ren se sentaba cada mañana esperándome pero ahora se encontraba vacía.
El pecho se me hundió más de lo que debería aun así terminé caminando hacia ahí y me senté unos segundos intentando ignorar esa sensación estúpida de decepción porque era lógico que ya no estuviera ahí.
Bajé la mirada hacia mis manos justo cuando un aroma familiar atravesó el aire haciendo que mi cuerpo reaccione antes que mi cabeza.
Levanté la vista de inmediato y ahí estaba, Ren venía caminando por el campus con una caja de cartón entre los brazos mientras hablaba con otros chicos que reconocía vagamente de ingeniería y él… él se veía normal con su típica sonrisa, incluso un poco despeinado por el viento pero no fue eso lo que me dejó quieto.
Había alguien más, un omega más bajo que Ren con el cabello oscuro cayéndole sobre los ojos y una sonrisa fácil mientras caminaba prácticamente en medio del grupo como si ya perteneciera ahí. Incluso uno de los alfas le revolvió el cabello y él solo se rio.
Sentí una punzada horrible atravesarme el pecho, algo ridículo porque solo el aroma dulce de ese omega se mezcló con el de Ren por un momento y mi cerebro reaccionó como si estuviera viendo algo peligroso y ni siquiera tenía derecho a sentir eso, al menos después de haber sido yo quien arruinó todo.

Mis dedos se apretaron alrededor del tirante de la mochila mientras los veía acercarse, Ren pasó relativamente cerca de la banca al menos lo suficiente para que el aroma a mezcal me envolviera apenas unos segundos, no podía dejar de mirarlo pero él… Ni siquiera volteó ni por un segundo o por accidente solo siguió caminando mientras hablaba con sus amigos como si yo no estuviera ahí y mierda eso dolió muchísimo más de lo que esperaba.

Me obligué a levantarme antes de seguir viéndolos desaparecer. Sentía el estómago pesado y la cabeza hecha un desastre mientras caminaba rumbo a mi salón intentando convencerme de que estaba exagerando, ese omega probablemente era solo un amigo o un compañero o alguien irrelevante, aun así la sensación incómoda no desaparecía porque por primera vez desde que conocí a Ren… entendí realmente que podía seguir adelante sin mí y no me gustó nada cómo se sintió eso.

Las horas de clase pasaron lentísimas. Apenas escuché la mitad de lo que decían los profesores, cada vez que desbloqueaba el celular era por pura costumbre absurda esperando un mensaje que obviamente no llegaría y técnicamente era exactamente lo que yo había querido.
Entonces ¿por qué se sentía tan horrible?

Cuando finalmente llegó la hora del almuerzo terminé saliendo del salón casi sin pensar. Mis pies se movían solos mientras mi mirada recorría el campus buscándolo entre grupos de estudiantes, entre bancas, entre mesas.
Buscándolo a él.
Lo encontré después de casi veinte minutos dando vueltas inútiles por el campus como un idiota, honestamente eso solo empeoró mi humor porque ni siquiera quería admitir que lo estaba buscando pero ahí estaba yo, caminando más lento frente a la cafetería principal solo para terminar viéndolo sentado cerca de las ventanas, Ren estaba comiendo tranquilo mientras leía algo en una tablet apoyada junto a su bandeja, tenía el ceño apenas fruncido de concentración y de vez en cuando soltaba pequeñas sonrisas o resoplidos bajos como si estuviera leyendo algo absurdo. El aroma a mezcal llegaba tenue incluso desde ahí, mezclándose con el olor a café y comida caliente de la cafetería pero mi cuerpo reaccionó enseguida y odié eso, odié sentir alivio solo por encontrarlo.

Me quedé quieto unos segundos observándolo desde la entrada hasta que terminé comprando un sándwich y un jugo solo para tener una excusa para quedarme ahí. Después caminé hacia unas mesas alejadas y me senté dándole pequeños mordiscos a la comida mientras fingía mirar mi celular pero realmente lo estaba mirando a él.
Todo el tiempo.
Observando cómo se acomodaba el cabello distraídamente o levantaba la vista cuando alguno de sus amigos decía algo, incluso como sonreía apenas antes de volver a leer y se veía… bien, eso pareció retorcer algo en mi interior porque mientras yo llevaba días sintiéndome miserable, él parecía seguir adelante normalmente, aunque quizá eso era bueno.
¿No?
No tenía sentido querer verlo mal solo porque yo me sentía horrible.
Apreté un poco más fuerte el envase del jugo entre mis dedos mientras intentaba convencerme de eso.



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Editado: 28.06.2026

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