Un Desastre Inevitable

23

El aroma de Ren desapareció poco a poco entre los pasillos del campus y aun así yo seguía escondido detrás de aquella pared como si fuera un criminal. Honestamente empezaba a sentirme ridículo incluso para mis propios estándares, traía un parche inhibidor nuevo precisamente para evitar que me detectara tan fácil y aun así cada vez que él giraba la cabeza en mi dirección sentía que me iba a descubrir inmediatamente.
Tal vez los alfas realmente podían volverse locos cuando alguien les gustaba o tal vez Ren simplemente era demasiado bueno notando mi presencia.

Apoyé la espalda contra la pared intentando tranquilizarme un poco mientras acomodaba mejor mi mochila. Mi cabeza seguía dándole vueltas a todo más a mi incapacidad absoluta para hacer algo tan simple como hablar porque no entendía cómo podía atender clientes difíciles, soportar alfas insoportables y trabajar en un club lleno de personas intimidantes sin problema… pero acercarme a Ren me convertía en un desastre humano incapaz de hilar dos palabras.

Suspiré lentamente y entonces una voz habló tan cerca de mí que casi sentí que el alma abandonaba mi cuerpo.

—Esto ya se está volviendo aburrido.

Me sobresalté tanto que choqué contra la pared.

Giré de golpe encontrándome con el omega rubio aquel que era del mismo del grupo de Ren, aquel que llevaba días apareciendo cerca suyo. Se encontraba recargado tranquilamente a unos pasos de mí, mirándome con expresión divertida mientras sostenía un café helado entre las manos, debía admitir que de cerca era todavía más bonito con aquellos ojos brillantes y una sonrisa demasiado confiada para alguien que claramente disfrutaba incomodar gente.

Solamente me quedé congelado porque no esperaba que me hablara, mucho menos que apareciera así de repente.

Él extendió una mano hacia mí como si nada.
—Cameron —se presentó—. Mucho gusto, acosador misterioso.

Lo miré.
Luego miré su mano y después lo miré otra vez sin moverme.

Mi cerebro claramente había dejado de funcionar.
—Yo… qué…

Cameron soltó una risa divertida.
—Sí, más o menos esa fue mi reacción interna cuando me di cuenta de que llevabas días siguiéndonos como fantasma.

Abrí un poco más los ojos.
—¡Yo no…!

—Nos sigues fatal, por cierto —continuó tranquilamente ignorando mi intento de defensa—. Ren tarda porque está enamorado y tiene el cerebro derretido, pero los demás sí te notamos.

Sentí las orejas arderme casi al instante.
—No lo estoy siguiendo…

—Claro y yo estudio ingeniería aeroespacial.

Parpadeé confundido.
—¿Estudias eso?

—No, contabilidad emocional masculina. —Bebió de su café—. Especializado en alfas tristes.

No supe qué responder a eso.

Cameron suspiró exageradamente antes de volver a extenderme la mano aunque esta vez más por dramatismo que por verdadera intención de saludar.

—Cameron —repitió—. Omega, novio de Sean, amigo de Ren y últimamente él objetivo de tus amenazas mentales homicidas desde hace semanas.

Mi cara debió reflejar puro horror porque él se echó a reír.
—Relájate, la verdad fue divertido al principio. Cada vez que me acercaba a Ren sentía tus ojos perforándome la nuca, era entretenido.

Quise morirme ahí mismo en medio del campus.
—Yo no quería…

—Matarme. Sí, sí, ya sé. —Me señaló con el popote del café—. Aunque honestamente había momentos donde sí parecías considerarlo.

Me cubrí un poco el rostro con la manga sintiendo demasiada vergüenza acumulada.
Cameron me observó unos segundos y entonces su expresión divertida bajó apenas sin desaparecer del todo porque claramente era imposible que ese omega dejara de verse burlón más de cinco minutos seguidos, pero sí parecía un poco más suave.

—Mira —dijo apoyándose mejor contra la pared—. Honestamente ya me cansé de verlos actuar raro, así que vine a hablar contigo.

Levanté apenas la mirada.
—¿Por qué?

—Porque Ren está enamorado hasta la médula y tú hueles a arrepentimiento desde aquí.

Sentí el pecho tensarse inmediatamente. Cameron ladeó un poco la cabeza observándome como si estuviera analizándome.

—Además… sinceramente no pareces mala persona solo pareces alguien con demasiados problemas en la cabeza.

No pude evitar bajar la mirada otra vez porque eso sonaba bastante correcto.

Hubo unos segundos de silencio antes de que Cameron volviera a hablar.
—Aunque sí tengo curiosidad por algo.

Fruncí un poco el ceño.
—¿Qué cosa?

—¿Exactamente qué pensabas hacer escondiéndote detrás de paredes toda tu vida? Porque honestamente el plan iba terrible.

No supe qué responder inmediatamente, sentía que ya había hablado demasiado para alguien que normalmente evitaba cualquier interacción social que no fuera estrictamente necesaria además Cameron tenía esa forma de mirarte directamente mientras hablaba que hacía imposible esconderse demasiado.

Así que terminé bajando la mirada hacia mis manos.
—No sé cómo disculparme… —murmuré al final.

La voz me salió más baja de lo que esperaba lo que hizo que Cameron dejó de jugar con el popote de su café por un momento así que apreté un poco los dedos contra la manga de mi sudadera antes de seguir hablando aunque sinceramente me daban ganas de desaparecer mientras lo hacía.

—Y ahora me siento estúpido porque… pensé cosas raras de ti.

—¿Como cuáles? —preguntó inmediatamente, demasiado interesado.

Lo miré apenas.
—Que… te gustaba Ren.

Cameron se quedó completamente en silencio dos segundos y luego soltó una carcajada tan fuerte que varias personas giraron a verlo.

—¡¿REN?! —casi se ahogó de la risa—. Dios, no osea lo quiero muchísimo, pero no de esa forma. Además Sean me mataría y honestamente le tengo demasiado aprecio a mi vida.

Me encogí un poco sobre mí mismo sintiendo todavía más vergüenza.
—Lo siento…

—No, no, espera, esto mejora muchísimo las cosas. —Se secó una lágrima imaginaria—. ¿Todo este tiempo me mirabas así porque estabas celoso?



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Editado: 23.07.2026

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