Un Desastre Inevitable

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⚠️ Advertencia de contenido

Este capítulo contiene escenas de violencia y situaciones de humillación que pueden resultar incómodas para algunos lectores.

Como siempre, gracias por leer. Espero que disfruten el capítulo y no olviden cuidar de ustedes mismos. 💙

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Todavía podía sentir el aroma de Ren impregnado en mi ropa aunque era vergonzoso admitirlo incluso para mí mismo pero durante todo el turno en el club había estado más tranquilo solamente por eso. Cada vez que me movía o acomodaba la camisa podía percibir un poco de sus feromonas mezcladas con las mías después del viaje y eso hacía que mi pecho se sintiera raro como si poco a poco todo estuviera acomodándose otra vez entre nosotros.

Incluso había llegado al departamento pensando en cosas estúpidas como que tal vez la próxima vez podría volver a tomarle la mano sin sentir que me iba a morir de vergüenza o que quizá sí podía disculparme bien sin esconderme ni actuar como un cobarde pero apenas llegué al piso del departamento el ambiente se sintió diferente.
Mi estómago se tensó incluso antes de abrir porque había otro aroma mezclado con el del departamento, un aroma fuerte e inconfundible de alfa pero no cualquier alfa sino del esposo de Lia.
El mismo alfa que la engañó con otro omega.

Sentí el cuerpo tensarse automáticamente mientras abría la puerta rápido pero lo primero que vi fue a Lia arrinconada cerca de la cocina mientras él discutía con ella, no parecía estar golpeándola pero la forma en que invadía su espacio personal me molestó igual así que sin pensarlo demasiado me acerqué porque por más horrible que Lia fuera conmigo seguía siendo mi hermana.

—¿Qué haces aquí? —pregunté intentando apartarlo un poco de ella.

El alfa me miró inmediatamente con fastidio como si mi presencia le molestara.

—No te metas.

—Estás en mi casa.

—Vine por lo que me pertenece.

Sentí un asco horrible al escucharlo hablar así de Lia ya que sonó exactamente igual a todos esos alfas que eran clientes del club que creen que pueden comprar personas.
Intenté ponerme un poco enfrente de ella aunque honestamente no sabía ni qué estaba pasando.

—Si no quiere hablar contigo entonces vete.

El alfa soltó una risa seca.
—Los omegas siempre creen que pueden opinar.

Antes de que pudiera responder sentí cómo Lia me empujaba lo suficientemente fuerte como para hacerme retroceder un paso.

La miré confundido.
—¡No le hables así a mi alfa! —me gritó.

Me quedé quieto porque genuinamente no entendía qué acababa de pasar.

Ella seguía furiosa mirándome como si yo hubiera hecho algo malo.
—¿Qué…?

—¿Qué haces metiéndote? —espetó—. Pareces una zorra queriendo coquetearle.

Sentí algo romperse un poco dentro de mí al escuchar eso porque acababa de intentar ayudarla y aun así ella me miraba como si fuera el enemigo como si realmente creyera que iba a intentar quitarle a su esposo, a aquel hombre que solo la engañó.

La confusión me dejó helado unos segundos, no podía entender cómo seguía defendiéndolo. Él literalmente la había cambiado por otro omega, la había dejado llorando días enteros, la había hecho terminar ahí conmigo porque ya no tenía dónde ir pero aun así seguía poniéndose de su lado y lo peor era que una parte de mí sí lo entendía porque conocía esa desesperación horrible de querer que alguien te escogiera aunque te estuviera destruyendo.

El alfa detrás de ella me miró de arriba abajo lentamente y eso me hizo sentir incómodo inmediatamente.
—Controla a tu hermano —dijo con desagrado.

Lia cruzó los brazos enseguida.
—Ya le dije que deje de actuar como un omega fácil.

Sentí la garganta cerrarse un poco, incluso después de todo ella seguía usándome como el problema, como si existir siendo omega fuera algo vergonzoso.
Realmente quería gritarle a Lia porque no parecía darse cuenta que literalmente me había metido para ayudarla pero Lia solamente me miró con esa expresión llena de desprecio que llevaba usando conmigo desde que llegó.

—No te hagas el bueno —escupió—. Seguro viste la oportunidad de acercarte a un alfa como él.

Sentí algo pesado atorarse en mi pecho porque “un alfa como él” era un hombre que la engañó pero aun así ella seguía mirándolo como si fuera lo mejor que le había pasado.
Era ridículo.
Tan ridículo que casi me daban ganas de reírme pero el alfa no parecía encontrar nada gracioso. Sus feromonas comenzaron a expandirse más fuerte por el departamento eran tan desagradables y agresivas. El tipo de olor que hacía que mi cuerpo se tensara solo por instinto.
Retrocedí un poco sin querer y él lo notó aunque eso pareció molestarlo todavía más, incluso antes de que pudiera hablar me agarró del brazo con tanta fuerza que sentí las uñas enterrarse sobre mi piel incluso por encima de la ropa.

—Ya me hartaste.

El tirón me desestabilizó completamente y terminé cayendo al suelo.
El golpe contra el piso me sacudió horrible, sentí primero el impacto en la cadera y luego en las manos cuando intenté detenerme por reflejo. El dolor me subió rápido por el brazo y tuve que apretar los dientes.

Todavía estaba intentando incorporarme cuando escuché a Lia.
—Parece que no aprendes.

Mi cabeza se levantó sola hacia ella porque no entendía, de verdad que no entendía qué estaba pasando.
Ella era quien estaba siendo lastimada. Ella era quien había llegado enojada semanas atrás pero ahora me miraba a mí como si fuera el enemigo o como si yo hubiera arruinado algo.

—Lia… —alcancé a decir.

Pero ella ni siquiera me dejó terminar ya que se acercó más al alfa y prácticamente se pegó a él acariciándole el pecho como si intentara calmarlo.

—No te enojes conmigo —dijo rápido—. Ya sabes cómo son los omegas.

Sentí el estómago revolverse inmediatamente.
—Todos son fáciles.

Lo dijo tan natural y tranquilamente como si estuviera hablando del clima y no de mí.
—Pero yo soy beta —continuó—. A mí nunca se me pegarían esas cosas.



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En el texto hay: #omegaverse, #bl, #alfayomega

Editado: 23.07.2026

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