Un Desastre Inevitable

28

Tal vez le di demasiada confianza a Cameron o tal vez simplemente nunca debí decirle que podía abrazarme porque desde ese día parecía haber decidido que mi espacio personal era opcional.

Había pasado un mes desde lo del departamento así que llevaba un mes entero viviendo en casa de Ren porque literalmente nadie en esa familia me dejó regresar con Lia, porque según ellos “si vuelves ahí te amarramos a la cama” y honestamente no dudaba que pudieran hacerlo.

Ya podía moverme bien otra vez. Los moretones casi habían desaparecido y las costillas dejaron de sentirse como si me estuvieran atravesando cada vez que respiraba, así que finalmente regresé a clases, lo que me llevó a estar ahora atrapado en la cafetería de la universidad siendo estrangulado lentamente por Cameron.

—Cameron… no puedo respirar…

—Eso es falso. Sigues vivo.

Tenía los brazos alrededor de mi cuello desde hacía como cinco minutos mientras yo intentaba inútilmente apartarlo un poco.

—Lo vas a matar —dijo Dylan desde enfrente mientras comía papas tranquilamente.

—Ya parece koala enfermo —añadió Marcos riéndose.

Jean levantó apenas la vista de su laptop.
—Honestamente ya parecen novios ustedes dos.

—¡NO!

La respuesta salió tan rápida de mi boca que todos comenzaron a reírse.

Cameron incluso se ofendió.
—Qué grosero. Yo soy un partidazo.

—Sean, controla a tu omega —dijo Dylan.

—No puedo —contestó Sean tranquilamente mientras tomaba jugo—. Ya lo intenté y me mordió.

—¡Porque querías quitarme el celular!

—Estabas viendo edits tristes a las tres de la mañana llorando.

—¡ERA UNA HISTORIA MUY BONITA!

Terminé hundiendo un poco la cara entre mis brazos sobre la mesa intentando ocultar la risa. Era raro lo rápido que me acostumbré a ellos.
Cameron volvió a moverse hasta prácticamente colgarse de mí otra vez.
—En fin, lo importante es que deberías faltar al trabajo hoy.

—No puedo faltar.

—Sí puedes, solo di “estoy enfermo”.

—Pero no estoy enfermo.

—Mentalmente sí después de convivir con nosotros.

—Eso explica mucho —murmuró Jean.

Ignoré sus comentarios mientras intentaba apartar otra vez a Cameron.
—No tienes que hacer eso.

—Claro que sí, tienes que descansar. Yo puedo ir por ti.

Lo miré horrorizado.
—No puedes trabajar por mí en el restaurante.

—¿Por qué no? Soy encantador.

—Porque durarías quince minutos antes de pelearte con un cliente.

—Eso también es verdad —dijo Sean.

Cameron le lanzó una servilleta directo a la cara.
—Eres un traidor.

—Te amo también.

Antes de que Cameron pudiera responder alguna burrada más alguien dejó una bandeja frente a mí.
El olor familiar llegó primero para que después Ren tomara a Cameron de los hombros y literalmente lo despegó de encima mío.

—Ya estuvo bien. Ahora me toca.

—¡Oye!

Cameron protestó mientras Ren ocupaba su lugar a mi lado con absoluta naturalidad y mi cara probablemente ya estaba roja, ya que, Ren seguía haciendo esas cosas como si fueran normales, como si no me fuera a dar un infarto.

Me acercó el plato despacio.
—Comiste muy poco en la mañana.

—Estoy comiendo ahora…

—Eso no cuenta. Cameron probablemente te estaba absorbiendo nutrientes.

—¡Me siento muy difamado en este momento!

No pude evitar reírme bajito mientras tomaba el tenedor.

Todavía me costaba acostumbrarme a esto, al simple hecho de que alguien se preocupara tanto por mí, a que Ren siguiera actuando exactamente igual incluso después de todo lo que pasó, bueno… no exactamente igual, ahora era peor, mucho peor porque desde que arreglamos las cosas parecía haber decidido que cualquier excusa era válida para tocarme.

Una mano en mi cintura para moverme.
Dedos acomodándome el cabello.
Besos rápidos en la frente cuando creía que nadie veía.

Y sinceramente cada vez que lo hacía sentía que mi cerebro dejaba de funcionar un poco.

—Sigues rojo —comentó Dylan mirándome.

—Cállate.

Todos comenzaron a reírse otra vez, solo bajé la cabeza hacia el plato intentando fingir que no existía, aunque… era difícil sentirme realmente incómodo ahí, ya que incluso cuando se burlaban de mí nunca se sentía cruel, no se sentía como si estuvieran esperando hacerme daño.
Cameron volvió a inclinarse sobre la mesa apuntándome acusadoramente.
—De todas formas sigo pensando que deberías descansar más.

—Ya descansé suficiente.

—Casi te matan.

El ambiente bajó un poco de golpe, mis dedos se tensaron alrededor del tenedor casi automáticamente.
Todavía odiaba cuando mencionaban eso tan directo.
Ren lo notó enseguida, así que sin decir nada movió una mano debajo de la mesa hasta rozar lentamente mis dedos solo ese pequeño roce fue suficiente para que mi pecho dejara de sentirse tan apretado.

Cameron pareció darse cuenta también porque enseguida cambió el tema exageradamente rápido.
—¡En fin! Hablando de tragedias, Dylan reprobó otro examen.

—FUE CULPA DEL PROFESOR.

—Dijiste que Newton era francés.

—¡PUES SUENA FRANCÉS!

Las risas volvieron inmediatamente y agradecí en silencio que nadie insistiera más.
Moví apenas la mano debajo de la mesa hasta entrelazar mis dedos con los de Ren, aún me costaba iniciar el contacto porque una parte de mí seguía esperando que desapareciera, que un día despertara y notara que yo era demasiado problema pero Ren solo apretó mis dedos de vuelta mientras seguía discutiendo con Dylan como si fuera lo más normal del mundo eso hizo que otra vez me sintiera un poco tonto por recordar la pelea de hacía unos días.

Porque sí, nos habíamos peleado.
Todo porque descubrí accidentalmente que Ren había estado ayudando a pagar parte de las deudas ya que estuve en cama, recordaba el enojo horrible que sentí porque me aterraba convertirme en una carga y Ren simplemente me miró igual de molesto diciendo:
“¿Entonces preferías seguir trabajando enfermo?”



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Editado: 23.07.2026

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