Un deseo para nosotros

05

Liam sonrió a su hermana que se terminaba de colocar los únicos botines en buen estado que tenía y que usaban cuando habían reuniones como la de ese día. Su mirada fue hacia su hermano que se había dormido después de haberse tomado un vaso de leche, suspiro y se paso una de sus manos por el rostro.  

—¿Me peinas? —exclamo Lesly y él asintió antes de que se acercara.  

Le entrego la crema y el cepillo, comenzó a realizar la tarea con lentitud hasta que le hizo unas trenzas sencillas dejándole así el rostro libre. Ella se dio media vuelta y le sonrió para luego abrazarlo, haciendo que soltará un suspiro. 

—Sabes que te amo mucho ¿Verdad? —musito el llevándola a sus muslos en dónde la sentó.  

Lesly asintió sonriendo y apoyo su cabeza en el hombro de su hermano mayor tomando una de sus manos para jugar con los dedos de él.  

—Van a adoptar a Matías —afirmo su hermana haciendo que el corazón de Liam doliera —Nuestro hermano es hermoso y si las demás parejas querían adoptarlo, no dudo que esta también lo desee. Además tú no siempre puedes impedir que se lo lleven Liam.  

Las lágrimas que se formaron en los ojos de Liam corrieron por sus mejillas algunas de estas cayeron en el rostro de Lesly que lo miro sonriendo con tristeza. Una que compartían ambos, y que al final terminaron llorando los dos abrazados por esa posibilidad.  

—Yo no deseo que los separen de mi lado —susurro Liam —Son mi fuerza para vivir y para luchar, además se acerca vuestro cumpleaños y los quiero conmigo.  

—No podemos impedirlo —siguió diciendo Lesly —Debes de aceptarlo Liam.  

Él negó y solo le dio un beso en la frente antes de bajarla.  

—Iré a fuera un rato —musito en voz baja —Ya regreso.  

Salió de ahí y fue hacia el sector del patio en dónde apoyo sus manos sobre las rodillas llorando. Ella no comprendía el miedo, el deseo de tenerlos consigo, de no querer qué se fueran lejos, sollozo porque le dolía la idea, lloraba sintiendo su corazón partirse ya que era seguro.  

Una mano en su hombro lo hizo apartarse con brusquedad y elevar el rostro húmedo, su mirada turbia enfoco a una mujer que le dio una pequeña sonrisa, así como también tenía el rostro húmedo por un llanto silencioso.  

Andrea lo había reconocido en cuanto lo vio salir corriendo para que le diera aire en el rostro, las lágrimas que corrían por sus pálidas mejillas le hicieron sentir culpable de saber que posiblemente ella era la culpable de estar así. 

—¿Te puedo ayudar en algo? —cuestiono ella en voz baja.  

Liam tragó saliva, antes de limpiarse las lágrimas que habían humedecido su rostro parpadeo varias veces enfocando a la perfección a la mujer que le hablaba. Sus labios se entre abrieron cuando la vio, ella poseía el mismo color que los ojos de su difunta madre, tal vez hasta el mismo aura de dulzura.  

—¿Quién es usted? —pregunto a cambio.  

La risa que soltó ella le erizo la piel haciéndole dar un paso atrás, oculto sus manos dentro de los bolsillos delantero de su pantalón y espero la respuesta.  

—Soy Andrea —se presento ella ofreciéndole la mano.  

Liam miro la mano y con titubeó se la estrecho, la miro con seriedad y elevó el mentón un poco.  

—Un gusto señora Andrea, mi nombre es Liam —exclamo —¿De casualidad es usted la pareja que va a adoptar? 

Ella tragó saliva antes de asentir con lentitud, lo vio bajar el rostro cuando ella le dio la respuesta no vocalizada, hasta que lo vio respirar hondo y cuadrar los hombros para verla.  

—Podemos sentarnos —ofreció el señalando uno de los asientos de concreto.  

Aquella petición la tomo de sorpresa, pero le siguió el espero a que ella se sentará para después hacerlo él. No la veía a pesar de que había puesto su mirada en él cuando se ubicó a su lado. 

—¿Ha sido mi hermano? —volvió a cuestionar.  

—Si —respondió ella.  

Liam sonrió un poco antes que esa sonrisa se convirtiera en un puchero y las lágrimas corrieran por sus mejillas. 

—Está adoptando a un niño bastante educado —exclamo él en voz baja —Matías es dulce, cariñoso y hermoso, si hermoso. Mi hermanito lo es y aunque me duele mucho que decidan apartarlo de mi lado al final tienen razón todos yo no le puedo dar lo que necesita.  

>>Si usted lo adopta necesito que me prometa algo señora —murmuro el dirigiendo entonces su mirada verde a ella.  

—¿Qué quieres que te prometa hijo? —musito ella.  

—Que le dará el amor que merece, que lo cuidara y dará su vida por el —pidió Liam llorando —El merece el cielo y si ustedes están dispuestos a dárselos estaré feliz, que no llegue a olvidar el qué tiene dos hermanos, unos que lo aman mucho.  

>>Solo le pido eso, yo le daré una lista con los alimentos que le hacen daño, a que medicinas es alérgicos y todo lo necesario —añadió temblando. 

Andrea lo atrajo en un abrazo escuchando sollozar y ella apretó sus labios evitando que los suyos también salieran a flote, le estaba doliendo y costando el separarlos, tragó saliva y abrió sus ojos cuando sintió la presencia de su esposo quien sonreía con ternura…  

 




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