Un deseo para nosotros

Epílogo


La víspera de la noche buena llegó y con ello una celebración grande en la casa de los Madrigal que después de haber pasado un mal momento con Liam al estar con fiebre el día en que les iba a dar la noticia, ninguno de los tres había podido despedirse de sus amigos durante el tiempo que estuvieron allá.  

Así que tanto Uriel como Andrea habían hablado con la directora pidiendo que todos los niños llegarán a pasar esa fecha tan especial en su casa, así mismo que los empleados pudieran ir. La familia de ellos al saber la noticia que habían mantenido en silencio quedaron con asombro al ver el parecido que tenían los tres con ellos y hasta cierto punto con sus familias.  

Andrea no podía estar más feliz que nunca, porque al final uno de sus tantos anhelos en los momentos que salía sin rumbo después de aquella fatídica noticia que desde el día en que los abogados y los juzgados le dieron la dicha de ser madre. Liam le llamaba por su nombre y le daba pena decirle mamá, esperaba con paciencia que lo hiciera cuando el estuviera comido consigo mismo. 

Lesly solamente le dijo mamá y papá a Uriel un día después de haber llegado a la casa, no sin antes preguntar si se sentían incómodos por llamarlos así. Esos días festivos habían sido completamente de lágrimas, unas que simplemente no podía evitarlas porque amaba escuchar decirle esas palabras.  

Era feliz, su felicidad estaba completa y no podía pedir nada más que hacerlos felices a ellos.  

—¿Eres feliz? —cuestiono su esposo dándole un beso en su cabello.  

Ella observó a todos los niños en su sala, cien niños jugando, riendo y charlando los más grandes. No podía ser más que feliz, se dio media vuelta y lo abrazo elevando el rostro para verlo.  

—Lo soy —exclamo ella en voz baja —Gracias por darme la dicha de ser madre Uriel, por decidir conmigo y dar este gran paso. El contar contigo como esposo es una de las cosas más buenas que me ha dado la vida y nuestros once años de matrimonio sin duda alguna si bien han sido de altas y bajas, me has demostrado el significado de un deseo.  

—Un deseo para nosotros —completo el —Mi prioridad son ellos y tú amor, mi familia.  

Andrea asintió y lo abrazo apoyado su cabeza contra el hombro de él mientras cerraba sus ojos, el deseo se lo había cumplido la navidad, esa dulce navidad que se iba a convertir en que nunca olvidaría y que guardaría en su memoria hasta el día en que muriera.  

—¿Puedo bailar contigo mamá? —escucharon ambos.  

Andrea se separó de Uriel viendo a Liam que le ofrecía la mano en espera de que aceptará, ella lo hizo sintiendo un nudo en su garganta.  

—Todos los bailes que quieras hijo —exclamo ella.  

Algunas veces el darle la oportunidad a los niños que han perdido a sus padres también necesitan el amor y calor hogareño que muchas veces familias que no pueden concebir desean dar, el haber ido a ese sitio sin duda alguna fue la mejor decisión porque en ese momento estaba bailando con quién era su hijo mayor. 

—¿Sabes algo Liam? —comento ella en voz baja —No se cómo eran vuestros padres, no sé si el destino jugo mal con todos, con vosotros por hacer que los perdieran a ellos y a mi por no darme la dicha de llevar a un bebé en mi vientre.  

>>Pero eso ahora no me importa, hasta agradezco a la vida por todas las cosas ya que me llevo a ustedes y me dio la dicha de ser su madre adoptiva. Nunca podré remplazar a tu verdadera madre, pero si te amare mucho y te daré todo lo que quieras con tal de verte feliz.  

—Ustedes son igual a ellos —susurro el en voz baja —Verlos es como estar viendo a mis padres, es como si nunca se hubieran ido de nuestro lado. Y no sabe cuan agradecido estoy de que nos tomara a los tres como sus hijos. 

>>Mi único deseo era que nosotros tres estuviéramos unidos y ustedes lo han cumplido —dijo. 

—Es un deseo de nosotros cinco entonces —exclamo ella dejando de bailar —Nuestra familia es y será para siempre un pilar fuerte en nuestras vidas. Te amo mucho Liam, simplemente gracias por ser como eres y haber llegado a nuestras vidas de ese modo. 

—Feliz navidad mamita —sollozo Liam en el hombro de Andrea.  

—Feliz navidad hijo —exclamo ella llorando….. 
 




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