Un extraño amor

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El viento golpea mi rostro en cuanto saco un pie fuera de edificio y mientras intento hacer malabares entre el café que no llegue a terminar y mi bolso, mi adorable bufanda,una por la que tuve que casi hipotecar el apartamento que compartía con Ruby, y por la cual vendí el alma para que mi parte de alquiler fuese ordenada por un mes,se enroscó justo cuando estaba llegando al final de la ascera.

Agradecida que después de dos años y medio conviviendo con alguien como mi compañera aún pudiese conservar algo de mi audición. Y esta me advertía que, teniendo en cuenta de que no habían chances de que pudiera ver la calle en estas condiciones,los autos iban a una gran velocidad y por mi seguridad sería mejor quedarme quieta dónde estaba.

Créanme cuando la gente dice que la juventud no sabe nada de nad está completamente equivocado, porque no es así, esa creencia no podría ser más errónea si me lo consultan a mi.

Yo si sabía que es lo que quería y trabajé duro para conseguirlo,juro que me queme las pestañas y tuve que luchar contra los comentarios y consejos con buena intención de quienes me conocían,entre esos mis padres, que aseguraban que era pésima idea que estudiara diseño gráfico y mucho más que fundara mi compañía.

Punto a mi favor,no sin la intervención del destino, es que lo logre. Me gradué con honores y gracias a las recomendaciones de mis profesores pude armar una buena cartera de clientes, por lo que no perdí la oportunidad de cerrarles el hocico.

Punto en mi contra. Nadie me advirtió,eso sí lo habría agradecido, que sería una muy mala ocurrencia buscar compañero de piso pegando volantes en la calle. Claro que fui cuidadosa o eso pensaba. Y no me juzgare por ser una ilusa y confiar en Ruby, de hecho me pongo de pie para alabarla por su actuación. Por meses me comí ese papel sin embargo con el paso de los días su performance fue fluctuando, bajando y en pocas palabras su verdadera personalidad no compaginaba con la mía.Ya no.Lo que hacía la convivencia imposible.

Mi móvil sonó en mi bolso y aprovechando el cese de bocinas y gritos, lo quite con más habilidad que un equilibrista sin manchar mi ropa de café.Y más importante aún: sin morir.

-Hol…

Un grito agudo que casi me deja sorda me recibió de otro lado.

-Como es que vamos a ser vecinas? Cuéntamelo todo?- ordeno mi mejor amiga quien eres incapaz de ocultar su entusiasmo.

-Hace unos minutos recibí la llamada de un abogado de la familia, aparentemente he heredado un departamento.

-Y después te la pasas diciendo que no tienes suerte.

-Dejame terminar- pedi- Es de un familiar que ni siquiera sabia que existía.

-La rechazaras?

-Ni de coña- respondi- Para bien o para mal la noticia llegó en el momento perfecto…sto después de una fuerte discusión con mi insoportable compañera de piso.

-Otra vez?-inquirio compungida.

-Si. Aparentemente su constante necesidad de usar el piso como el live action de “Tinder" y “Grindr" choca con mi santurrona personalidad. Y tú me conoces, no es que quiero dedicar mi vida a vestir santos aún así reconozco que hay un límite importante entre libertad y libertinaje. Por lo que básicamente preferí mi salud mental y en cuanto el abogado señaló que si no aceptaba la oferta en las próximas cuatro horas se lo daban al próximo familiar en la lista, no lo dude. Le pedí a papá que juntar un par de cosas- gire mi cabeza hacia la derecha y así comprobar que el semáforo estaba en verde- Y estoy yendo hacia allí. El resto de los cosas llegarán en un par de días. O al menos lo que compre yo , el resto se lo quedará…Ella.

-Sera poco o nada?

-Mas poco que nada.

-Perfecto! Eso nos dará la excusa perfecta para ir de compras.

-Tendre que ajustarme los pantalones un poco por unas semanas pero podríamos hacerlo. Al fin y al cabo ya tengo un gasto menos sobre mi espalda.

-Exaxto. Por lo tanto asegúrate de llegar viva y yo iré a darle una ducha para después preparar las cosas para nuestros días de pijamada hasta que termines de aclimatarte.

-Gracias! Estoy llegando, así que en una hora te veo alli- dije por fin y colgué.

Tal vez había estado muy absorta en la charla o el lugar quedaba más cerca de la oficina de lo que pensaba, porque… aquí estaba.

Debía confesar que no es lo que esperaba, en absoluto.

De hecho llegué a pensar que me habían mandado a un baldío o un destino peor. Aunque dudaba bastante que un abogado de buena ley se prestara para eso.Esto sin duda superaba todo.El edificio es elegante, silencioso… demasiado silencioso.

Tras poner un pie en el lobby , me acerque al escritorio donde un hombre amablemente me escucho y escolto hasta el ascensor que me llevaría hasta mi nuevo hogar.

No fue hasta que se cercioró que había entrado que no se fue.

Definitivamente estaba en otro mundo ahora.Supongo que ya no tendría que poner carteles para ordenar ,casi rogando, que no se comieran mi almuerzo.

Gire la llave y el primer puñetazo de realidad me golpeó de lleno.Al entrar al departamento, el vacío me golpeó. No habian muebles. Y esto hacia sentir que no había vida.

Hubo un detalle que llamo mi atención.

Solo una computadora encendida en medio del living.

Tome mi móvil y mandé un mensaje a mamá.

Emily:

Sabes si nuestro pariente misterioso era fan de la tecnología.

Mamá

Te dije que no la llamaras así a tu tía abuela. Y no. No lo sé. Perdí contacto con ella cuando era niña. Si recuerdo que era una mujer extraña.

Eso me dejaba muy tranquila.

Un estridente sonido hizo eco en la estancia, juro que era como si estuviera esperando que yo llegase.

Con la curiosidad picando mi nuca y enviando una necesidad de ir a ver qué era eso, me acerque con paso dubitativo.

Un mensaje apareció iluminando la pantalla.

“Pensé que tardarías más en llegar.”

Que demonios.Acababa de meterme en la casa de los espíritus.




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