Una herencia vacía, una vieja computadora y un extraño digital que la entiende como nadie. Tras la muerte de su tía abuela, ella se muda a un departamento donde su única vía de escape es un misterioso chat anónimo.
¿Lo peor? Su insufrible y sexy vecino no solo vive al lado (**forced proximity**), sino que aparece en su oficina como su nuevo compañero de equipo. Para colmo, un enredo laboral los obliga a fingir que están saliendo (**fake dating**). Ella lo detesta, pero del odio al amor hay solo un mensaje de distancia... sin saber que el enemigo en persona es el aliado en su pantalla.