Un extraño entre nosotros

Un extraño entre nosotros

      El trabajo se tornó más arduo de lo que esperaba, pero finalmente logramos conseguirlo sin inconvenientes. Valentín, así habían decido ponerle de nombre al pequeño. Esa pareja no tenia más gestos para expresar su felicidad, casi que si uno se acercaba a ellos podía palpar la felicidad. Esto era lo que mas me gustaba de mi trabajo, la satisfacción que otorga ver el trabajo realizado, ver la felicidad de la gente cuando se encuentran con su hijito recién nacido. Saber que mi labor contribuye a esa felicidad es muy gratificante para uno.

            Toda mi vida me dedique a traer a las personas al mundo, hace ya mas de 30 años que ejerzo como obstetra en el hospital de mi ciudad. Dicen que con el paso de los años y la cercanía a la muerte uno se pone mas reflexivo. Viendo mi vida, contemplándola desde la lejanía que otorga la experiencia, podría decirse que logre sobrellevar una buena vida. Construí con Marielena, mi esposa hace ya 35 años, una familia donde habita el amor. Tenemos dos hijas hermosas, que confían en sus padres, detalle no menor, hoy en día siento que las relaciones padre-hijo se desdibujan, la sociedad en la que vivimos tiende a frivolizar las relaciones y creo que está relación no es la excepción.

            Con la aparición de la luna terminaba mi horario de trabajo, fui al estacionamiento, me subí al auto y conduje de regreso a casa. Ya a esta hora no suele haber nadie circulando, la gente regresa mucho mas temprano a sus hogares, asi que es un viaje rápido y tranquilo. Volví a casa y noté un auto negro enfrente de la casa de Miguel, mi vecino. Esto usualmente no tendría nada de raro, pero es que Miguel casi nunca tiene visitas, hace tres años enviudo y sus hijos no viven en el país, su cotidianidad es bastante solitaria, así que en parte me alegre que alguien haya ido a visitarlo. Me quedé unos segundos en el auto intentando chusmear lo que hacia mi vecino, pero obviamente no pude ver nada. Sin más entre a mi casa donde me esperaba Marielena con las chicas para cenar.

            Durante la cena hablamos de nuestros días, Agustina, la menor de mis hijas, estaba contenta por aprobar sus parciales. Este año planeaba graduarse como economista. Clara, mi otra hija, ya estaba recibida, trabaja como diseñadora de indumentaria. La cena prosiguió con una buena charla hasta que, como todo, llego a su final. Después de cenar fui a la habitación para dormir, antes de acostarme mire por la ventana y observe que el auto que estaba parado en lo de Miguel ya no estaba, parece que el sueño llego para todos. Tome una frazada y me tumbe sobre la cama, mi mujer vino a los pocos minutos, apago la luz y nos dormimos profundamente.

            Me levante temprano, me duche, desayune y salí para el hospital. Curioso fue ver que el auto negro de ayer se encontraba de nuevo frente a lo de Miguel. Me dije que cuando lo vea le preguntaría por su vida. Arranqué el auto y fui directo al trabajo.

            Fue una jornada laboral bastante corriente, hoy no hubo ningún parto, pase la mayoría del día llenando algunos papeles y respondiendo consultas médicas. Casi sin percibirlo, el día fue llegando a su fin. Cuando fui al estacionamiento del hospital buscando mi auto para regresar a casa, me tope con un hecho que no me espere para nada que suceda. El auto estaba ahí, aquel coche que vi frente a la casa de Miguel, estaba en el estacionamiento, justo en frente del mío. Sentí cierto escalofrió recorriendo mi cuerpo, se me atravesó la pregunta perturbadora de si realmente alguien había visitado a mi vecino. Por suerte, esta sensación duro poco, el pensamiento calculador y lógico que solía caracterizarme volvió en mí.  El auto era relativamente común, claramente era el mismo, pero esto no quería decir que sea la misma persona quien lo conducía, por supuesto. Con mucha más calma caminé hasta mi coche, me subí y arranqué viaje hacia mi casa.

                 Llegando a mi casa, aunque estaba tranquilo, mire hacia atrás si había alguien, nadie se asomaba por atrás, de hecho, toda la cuadra parecía estar vacía. Observe la casa de Miguel y tampoco había ningún auto frente a ella. Me dije que mañana iría a hablar con él, aunque pareciera estar algo paranoico quería realmente extirpar esa sensación que sentí en el estacionamiento y que por más que se había disminuido notablemente, todavía persistía latente. Ingrese a mi hogar, cene normalmente con la familia y me dormí como cualquier noche.

                Desperté un poco mas tarde de lo usual, era domingo y podía darme ese gusto al no tener que ir a trabajar. Me di una ducha y baje para la sala, mi mujer ya estaba despierta hace rato por lo que se veía, aprovecho la calma de la mañana para limpiar un poco la casa. Me saludo y pidió si podía ir a comprar algunas cosas para el almuerzo, asentí, tomé un abrigo y salí para la calle.

         Una mañana algo ventosa pero linda, estaba soleado y se prestaba para caminar. Camino al supermercado lo veo a Miguel saliendo de la verdulería, apure el paso para no perderlo y parecer que casualmente nos encontramos haciendo las compras, aunque en parte era casualidad. Logre mi cometido y me acerque lo suficiente como para saludarlo, lo salude y me respondió efusivamente con otro saludo. Intercambiamos algunas palabras que no conformaban más que una charla frívola pero necesaria hasta que pregunte lo que realmente quería preguntar, si había tenido visitas en estos días, que estaba viendo mucho movimiento últimamente por su casa. Quede atónito unos segundos, como si se congelara el tiempo, no realice ningún movimiento, no pensé en absolutamente nada, simplemente me suspendí. Con cierta sorpresa por la pregunta Miguel me respondió que no, que nadie lo había visitado en estos días. Intenté reponerme rápidamente para continuar la conversación y como si las palabras salieran de forma automática le di a entender que me confundí de la manera mas natural que pude. Luego de ese momento la charla duro apenas unas palabras más y nos despedimos.



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En el texto hay: misterio, suspenso, relatocorto

Editado: 09.07.2021

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