La lluvia golpeaba los ventanales del gimnasio con fuerza, como si quisiera derribar cada muro que protegía aquel lugar.
Akane Harper's observó el contrato sobre el escritorio con el ceño fruncido. Había conseguido el trabajo que tanto necesitaba. Después de años estudiando fisioterapia y de criar prácticamente sola a su hermano menor, Serkan, por fin tenía una oportunidad para salir adelante.
Pero había una condición.
-¿Estás segura de que quieres trabajar conmigo?.-preguntó Ryoga Brouders desde el otro lado de la oficina.
Akane levantó la vista.
Era imposible ignorar su presencia.
Campeón mundial de MMA. Campeón de boxeo. Millones de seguidores. Portadas de revistas. Un hombre acostumbrado a ganar.
-Necesito este trabajo.-respondió ella.
Ryoga apoyó los codos sobre la mesa.-Entonces hagamos un trato.
Akane arqueó una ceja.-¿Qué clase de trato?
-La noche antes de cada pelea te quedarás conmigo.
Ella lo miró fijamente.-¿Qué?.
Ryoga soltó una pequeña risa.-Las noches antes de un combate son las peores. No puedo dormir. Mi mente no se detiene. Necesito alguien que me mantenga tranquilo, que se asegure de que no haga estupideces y que esté allí cuando los nervios me consuman.
Akane permaneció en silencio.-A cambio te pagaré el doble de lo acordado por cada pelea.
La oferta era absurda.
Pero también lo eran las cuentas acumulándose en su apartamento, los útiles escolares de Serkan, la renta, la comida.
Todo dependía de ella.
-Solo acompañarte.-aclaró Akane.
-Solo eso.
-¿Y si me niego?.
-Seguirás teniendo tu trabajo.
Akane parpadeó sorprendida.-¿Entonces por qué me lo propones?.
Por primera vez, la sonrisa de Ryoga desapareció.
-Porque confío en muy pocas personas..
Y aquella respuesta fue suficiente para dejarla sin palabras.
Finalmente aceptó.
Pensó que solo era un acuerdo extraño entre un campeón nervioso y una fisioterapeuta necesitada de dinero.
Pensó que sería sencillo pero se equivocó.
Porque con el paso de los meses comenzó a notar cosas.
Llamadas a medianoche.
Cicatrices que no pertenecían a ningún combate.
Hombres observándolo desde automóviles oscuros.
Miradas cargadas de odio.
Amenazas disfrazadas de advertencias y entonces encontró la verdad.
La noche que abrió una puerta que jamás debió abrir, la noche que vio la sangre.
No era reciente.
No estaba en el suelo.
No estaba sobre su ropa.
Estaba en fotografías.
En informes, en nombres tachados, en secretos enterrados.
Ryoga Brouders tenía un pasado que el mundo desconocía.
Antes de convertirse en campeón.
Antes de la fama.
Antes de los títulos.
Había trabajado para una organización criminal.
Tenía dieciséis años cuando entró.
Dieciocho cuando logró escapar.
Pero algunas puertas no se cierran tan fácilmente.
Muchos hombres habían caído durante aquellos años y aunque Ryoga intentara dejar atrás aquella vida, la sangre seguía manchando sus recuerdos.
Ahora había personas esperando el momento perfecto para cobrar viejas deudas.
Personas que jamás olvidaban.
Personas que jamás perdonaban.
Akane debería haber huido, debería haber tomado a Serkan y desaparecer.
Eso era lo lógico.
Lo seguro.
Lo correcto.
Pero cuando miró a Ryoga, comprendió algo.
Detrás del campeón invencible.
Detrás de los músculos.
Detrás de los cinturones y la fama.
Existía un hombre cansado de pelear.
Un hombre que llevaba años sobreviviendo a sus propios demonios y sin darse cuenta, Akane ya había comenzado a enamorarse de él.
Sin imaginar que aquel sentimiento la arrastraría a una guerra donde los golpes más peligrosos jamás se daban dentro de un ring.
Porque algunas verdades destruyen vidas.
Y otras...
Las cambian para siempre.
#4703 en Novela romántica
#263 en Joven Adulto
hijos reencuentro amor humor drama, secreto segunda oportunidad romance, obsesion amor decepcion y sinceridad
Editado: 23.06.2026