Akane Harper's
El sonido de mi alarma me arrancó del sueño a las seis de la mañana.
Solté un gruñido mientras estiraba el brazo para apagarla.
-Cinco minutos más...-murmuré contra la almohada.
Pero sabía que no podía.
Nunca podía.
Abrí los ojos y me quedé mirando el techo de mi pequeña habitación.
Otro día.
Otra búsqueda de trabajo.
Otra oportunidad para recibir un "lo sentimos, pero buscamos a alguien con experiencia".
Suspiré profundamente y me levanté de la cama.
El suelo frío bajo mis pies terminó de despertarme, me até el cabello en una coleta rápida y salí de mi habitación.
El apartamento estaba completamente silencioso.
Bueno...
Casi completamente.
Desde el fondo del pasillo podía escuchar unos pequeños ronquidos, sonreí sin querer e abrí despacio la puerta de la habitación de Serkan y allí estaba.
Mi pequeño terremoto.
Dormido de lado, abrazando un peluche de dinosaurio que tenía desde los tres años, tenía el cabello castaño completamente despeinado y una pierna colgando fuera de la cama.
Negué con la cabeza.
-¿Cómo haces para dormir así?-.susurré.
Me acerqué y acomodé la manta sobre él.
Serkan se removió un poco.
Por un segundo pensé que despertaría.
Pero solo abrazó más fuerte al dinosaurio.
-Mamá...
Mi corazón se encogió.
Aún seguía haciéndolo.
A veces me llamaba hermana.
A veces mamá.
Y nunca sabía cómo reaccionar.
Porque técnicamente era su hermana.
Pero en la práctica...
Había sido quien le preparó los biberones.
Quien lo llevó al médico.
Quien lo ayudó a dar sus primeros pasos.
Quien estuvo allí cuando tuvo pesadillas.
Quien celebró cada cumpleaños.
Quien secó cada lágrima.
Lo había criado prácticamente toda su vida.
Me incliné y besé su frente.-Sigue durmiendo, pequeñín..
Miré el reloj.
Faltaba una hora para que Liam llegara.
Mi primo había insistido en llevar a Serkan al colegio durante las últimas semanas para que yo pudiera concentrarme en encontrar empleo y sinceramente no sabía qué haría sin él.
Salí de la habitación cerrando la puerta con cuidado.
Luego fui a la cocina, abrí la nevera y me encontré con una realidad poco agradable.
Leche.
Huevos.
Un poco de mantequilla.
Y casi nada más.
-Genial...
Cerré la puerta lentamente.
Mi cuenta bancaria tampoco estaba mucho mejor.
Había terminado la universidad hacía poco.
Tenía mi título de fisioterapeuta.
Tenía buenas calificaciones.
Tenía ganas de trabajar.
Lo único que no tenía era suerte.
Preparé café y me senté frente a la mesa.
Encendí mi portátil.
Una vez más.
Entré a las páginas de empleo.
Una vez más.
Y envié currículums.
Una vez más.
Después de media hora tenía los ojos cansados.
Entonces apareció una nueva oferta.
Se busca fisioterapeuta para gimnasio profesional de deportes de combate.
Parpadeé.
Abrí el anuncio.
No estaba muy lejos de donde vivía.
El salario era bastante bueno y buscaban a alguien de forma inmediata.
-Interesante...
Leí cada detalle dos veces.
Luego tres.
Finalmente envié mi solicitud.
No esperaba demasiado.
Ya había enviado docenas antes.
Pero algo dentro de mí me decía que esta vez era diferente.
Justo entonces escuché unos pequeños pasos.
Levanté la vista.
Serkan apareció en el pasillo arrastrando los pies mientras abrazaba a su dinosaurio, tenía los ojos medio cerrados y el cabello parecía haber sobrevivido a una explosión.
-Buenos días...
Sonreí.-Buenos días, dormilón.
Él caminó directamente hacia mí, sin decir nada, sin abrir completamente los ojos y se dejó caer sobre mis piernas.
Reí suavemente.
-¿Todavía tienes sueño?.
-Mucho.
-Entonces vuelve a dormir.
-No quiero.
-¿Por qué?..
Serkan levantó la cabeza.-Porque quiero estar contigo.
Sentí una punzada en el pecho, siempre decía cosas así.
Como si fuera la cosa más normal del mundo.
Como si no supiera cuánto significaban para mí.
Le revolví el cabello.-Yo también quiero estar contigo.
-¿Entonces no busques trabajo?.
Solté una carcajada.-Ojalá fuera tan fácil.
-Cuando sea grande voy a trabajar yo.
-¿Ah sí?.
Asintió con seriedad.-Y te compraré una casa enorme.
-¿Enorme?..
-Con diez habitaciones.
-¿Para qué quiero diez habitaciones?.
-No sé.
Volví a reír.
Serkan sonrió satisfecho consigo mismo y durante unos segundos olvidé las facturas.
Olvidé la preocupación.
Olvidé la incertidumbre.
Porque él tenía ese efecto en mí.
Convertía los peores días en algo soportable.
Poco después sonó el timbre.
-¡Tío Liam!.-gritó Serkan.
Saltó de mis piernas y corrió hacia la puerta pero la puerta se abrió antes de que pudiera llegar a ella.
-¡Liam!.
Serkan prácticamente se lanzó sobre mi primo.
Liam soltó una carcajada y logró sostenerlo con un brazo mientras con el otro cargaba un portabebés.
-Buenos días, pequeño monstruo.
-¡No soy un monstruo!.
-Claro que sí.
-¡No lo soy!
-Entonces un gremlin.
-¿Qué es un gremlin?
+Algo muy parecido a ti.
Serkan frunció el ceño mientras intentaba pensar si aquello era un insulto.
Yo aproveché para acercarme al portabebés y sonreí.
-Hola, Ian.
El bebé estaba despierto tenía apenas unos 6 meses de vida y unos enormes ojos curiosos que observaban todo a su alrededor.
En cuanto me vio, agitó sus pequeñas manos.
-Veo que está de buen humor hoy.
-Por ahora.-dijo Liam entrando al apartamento.-Hace una hora decidió que dormir era opcional.
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Editado: 23.06.2026