Akane Harper's
Debí poner una alarma para ir al trabajo pero tengo un niño viviendo bajo mi mismo techo así que no necesitaba la alarma..
-¡Hermana!
Algo cayó sobre mi estómago y abrí los ojos de golpe.
-¡Despierta!.- y ahí estaba.
Serkan.
Sentado sobre mí.
Como si fuera la cosa más normal del mundo.
Miré el reloj.
6:00 a.m.
Exactamente.
-¿Por qué estás despierto?.
-Porque hoy es tu primer día.
Parpadeé varias veces y entonces lo recordé.
El gimnasio.
El trabajo.
Mi primer día.
Los nervios regresaron de inmediato.
-Oh.
-Exacto.-Serkan cruzó los brazos.-Llevas cinco minutos ignorando tu alarma.
Miré la mesa de noche.
Mi teléfono estaba vibrando.
Otra vez.
-Ups.-digo.-Pense que no la puse..
-Muy irresponsable de tu parte.
-Tienes siete años.
-Y aun así estoy siendo más responsable.
Lo fulminé con la mirada.
Él simplemente sonrió.
-Bájate de encima.
-No.
-Serkan.
-No.
-Voy a hacerte comer verduras.
Saltó de la cama inmediatamente.-Eso fue un golpe bajo.
Sonreí mientras me levantaba.
Definitivamente era mi hermano.
.....
Media hora después ya estaba vestida.
Había elegido una de mis pijamas sencilla con la que asia mis prácticas pero profesional aunque seguía sintiendo que algo estaba mal.
-Te ves bien.
Giré la cabeza.
Serkan estaba sentado en una silla observándome.
-Gracias.
-Pareces una adulta.
-Soy una adulta.
-A veces.
-Serkan.
-¿Qué?.-dice yo negué con la cabeza.
Era imposible discutir con él por las mañanas.
Mientras preparaba el desayuno escuché el sonido del timbre.
-¡Llegaron!...-Serkan salió disparado hacia la puerta.
Yo apenas tuve tiempo de seguirlo cuando abrió la puerta apareció Liam y en sus brazos estaba Ian.
-Buenos días.
-Buenos días.-respondí.
Liam parecía sorprendentemente despierto para la hora que era, aunque las ojeras bajo sus ojos contaban una historia completamente diferente.
-Dormiste tres horas.
-Cuatro.
-Mentiroso.
-Tres y media.
-Eso tiene más sentido.
Liam sonrió cansadamente.
Entonces Ian me vio y levantó inmediatamente los brazos.
-Hola, pequeño..-tomé al bebé mientras él soltaba un sonido alegre.
-Definitivamente ya te reconoce.
-Eso espero.-Ian agarró un mechón de mi cabello.-O solo quiere arrancarme el pelo.
-También es posible.
Escuchamos una pequeña risa.
Serkan estaba observándonos.-Ian te quiere más a ti..
-No es una competencia.
-Claro que sí.
-No..-dije.
-Sí...-Liam soltó una carcajada.-Definitivamente pasas demasiado tiempo con Nathiel.
-Eso me dijeron una vez.
Entramos al apartamento.
Liam tomo la mochila de serkan de la mesa.
-Lo llevaré al colegio.
-Gracias.
-No tienes que agradecerme cada vez.
-Igual lo haré.
-Qué terca.
-Lo aprendí de la familia.
-Punto para ti.
Sonreí.
Miré a Ian.
El bebé parecía completamente fascinado con los bordados del uniforme cmo si acabara de descubrir el mayor misterio del universo.
-¿Cómo durmió?.
-Sorprendentemente bien.
-¿Y tú?.
-No tan bien.
-Eso ya lo imaginaba.
Liam suspiró.-Ser padre es agotador.
-Técnicamente eres tío.
-Dile eso a Ian.
Observó al bebé durante unos segundos y una pequeña sonrisa apareció en su rostro, la misma sonrisa que siempre aparecía cuando lo miraba.
Porque aunque Ian no fuera su hijo...
Lo amaba como si lo fuera.
Sin condiciones.
Sin dudas.
Sin importar nada más.
-Bueno..-Liam miró la hora.-Será mejor que nos vayamos.
-¿Tan tarde es?.
-Para alguien que empieza a trabajar hoy sí.
Mi corazón volvió a acelerarse.
Trabajo.
Primer día.
Nervios.
Muchos nervios.
Serkan se acercó a mí antes de irse.
-Lo harás bien.
-Gracias.
-Y si alguien es malo contigo...
-¿Sí?.
-Lo muerdo.
Solté una carcajada.-No puedes morder a mis compañeros.
-Puedo intentarlo.
-Serkan.
-Está bien.
Me abrazó rápidamente y durante un segundo sentí que toda la ansiedad desaparecía.
Porque siempre lograba eso.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
Cuando se separó sonrió y luego tomó la mano de Liam.
-Vamos.-le dijo Liam.
-Adiós, Akane.-dijo el niño.
-Adiós.
Observé cómo ambos salían del apartamento y cómo Ian agitaba una de sus pequeñas manos antes de desaparecer por la puerta.
El silencio regresó.
De repente el apartamento parecía mucho más vacío y mucho más tranquilo, respiré profundamente tomé mi bolso, revisé por décima vez que llevara todo y me dirigí hacia la puerta.
Era mi primer día.
Mi primer trabajo real y estaba decidida a hacerlo bien.
El trayecto hasta el Black Titan Gym se sintió eterno.
No porque estuviera lejos.
Sino porque mis nervios parecían empeñados en convertir cada minuto en una hora, durante todo el camino repasé mentalmente lo que debía hacer.
Presentarme.
Ser amable.
Escuchar.
No cometer errores.
No tropezarme delante de nadie.
Especialmente delante de atletas profesionales.
-Todo saldrá bien.-me repetí por quinta vez.
Aunque no estaba completamente convencida.
Cuando finalmente llegué al gimnasio eran las seis cincuenta y dos de la mañana.
Ocho minutos antes.
Perfecto.
O eso esperaba, respiré profundamente antes de entrar.
El ambiente era completamente diferente al del día anterior.
Había más movimiento, más atletas, más entrenadores.
Más ruido.
Parecía que todo el mundo estaba despierto y trabajando desde hacía horas he aquí yo apenas estaba terminando de despertar.
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Editado: 10.07.2026