Akane Harper's
Una semana, basto una semana para que me integre bien sin confundir a ningún boxeador del gym e ver quienes son los que me darán problemas y quienes no..
Cómo ejemplo...
-Te estoy diciendo que no necesito fisioterapia.-habla Cameron por milésima vez.
-Y yo te estoy diciendo que sí.
-Estoy perfectamente.-dice.
-Tienes una lesión en el hombro.
-Una pequeña lesión.
-Sigue siendo una lesión.
Cameron soltó un largo suspiro, estaba sentado en una de las camillas de recuperación mientras yo revisaba los movimientos de su brazo.
Había terminado parte de su entrenamiento hacía poco y Ethan, aprovechando que yo era nueva, había decidido asignarme algunos atletas para evaluaciones básicas.
Para mi desgracia...
Uno de ellos era Cameron.
-No entiendo cómo Nathiel te soporta.-comentó.
-Porque soy adorable.
-Eso es discutible.
-Muy discutible.
-Muchísimo.
Lo fulminé con la mirada y él sonrió satisfecho.
-Ya veo el problema.
-¿Cuál?.-pregunte.
-Pasas demasiado tiempo con mis hermanos.
-Eso no es un problema.
-Lo es.
-No.
-Sí.
-No.-negué con la cabeza.
Definitivamente los Millers tenían algún gen especial para discutir por absolutamente todo.
-Bien.-me aparté un paso.-Mueve el brazo otra vez.
Cameron obedeció esta vez sin protestar.
Milagrosamente.
-¿Contenta?.
-Un poco.
-Eso no suena bien.
-Porque aún necesitas trabajar la movilidad.-dije.
-Qué tragedia.
-Lo sé..
Estaba anotando algunas observaciones cuando algo llamó mi atención o mejor dicho...
Alguien.
Levanté la vista y vi a Ryoga atravesando el gimnasio venía desde uno de los pasillos privados con las manos en los bolsillo, su expresión seria y el ceño ligeramente fruncido.
Parecía estar pensando en algo.
Algo importante porque ni siquiera parecía notar a las personas que lo saludaban.
-¿Qué mira la fisioterapeuta?.-la voz de Cameron me hizo volver a la realidad.
-Nada.
-Mentira.
-No es mentira.
-Entonces dime qué estabas mirando.-señalé discretamente hacia el área principal.-¿A Ryoga?.-preguntó y durante un instante una expresión extraña cruzó por su rostro.
No era tristeza.
Tampoco enojo.
Era algo más complicado.
Algo difícil de describir.
-¿Lo conoces?-pregunté.
Cameron permaneció en silencio unos segundos, observando a Ryoga como si estuviera recordando algo.
O a alguien.
Finalmente sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Nostálgica.
-Sí.
-¿Son amigos?.-la pregunta pareció hacerlo pensar.
Mucho más de lo que esperaba.
-Fuimos mejores amigos.-respondió finalmente.
Parpadeé.-¿Fueron?.
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?.
Cameron soltó una pequeña risa.-Es complicado.
-Explícame.
-No.
-¿Por qué?.
-Porque es una historia larga.
Me crucé de brazos.-Tengo tiempo.
-Yo no.
-Mentiroso.
-Tal vez.
Volví a mirar a Ryoga y luego a Cameron.
Era extraño.
Porque nunca había escuchado a Nathiel hablar de eso.
-Entonces ya no son amigos.
-No dije eso.
-Pero dijiste que fueron mejores amigos.
-Y lo fuimos.
-¿Y ahora?.
Cameron guardó silencio sus ojos siguieron a Ryoga durante unos segundos hasta que finalmente respondió.
-No sé qué somos ahora.-la sinceridad de su voz me sorprendió.
Porque Cameron normalmente tenía respuestas para todo pero esta vez parecía realmente confundido.
-¿Pelearon?.
-Más o menos.
-¿Por qué?.
-Cometimos errores.
-Eso sigue sin responder nada.
-Lo sé.-resopló divertido y entonces volvió a mirar a Ryoga que ahora estaba hablando con uno de los entrenadores.-Pero hay algo que sí sé.
-¿Qué cosa?.
Una sonrisa apareció en su rostro esta vez más cálida.
Más sincera.
-Para mí sigue siendo mi mejor amigo.
Lo observé y luego observé a Ryoga, los dos parecían personas completamente diferentes pero al mismo tiempo...
Había algo parecido entre ellos.
Algo que no sabía explicar, tal vez años de amistad, tal vez recuerdos, tal vez confianza o tal vez algo que todavía seguía allí a pesar del tiempo.
-Entonces deberías hablar con él.
Cameron soltó una carcajada.-Eso mismo dice Zoe.
-Porque tiene razón.
-No la animes.
-También tiene razón.
-Traidora.-sonreí y justo en ese momento, como si hubiera sentido que hablábamos de él, Ryoga levantó la vista.
Por una fracción de segundo nuestras miradas se encontraron y después...
Sus ojos se desviaron hacia Cameron el ambiente cambió inmediatamente.
No de forma incómoda.
Ni hostil pero sí diferente.
Como si ambos recordaran exactamente la misma historia y ninguno supiera cómo continuarla.
Desde la camilla, Cameron levantó una mano en señal de saludo un gesto simple.
Natural.
Como si nada hubiera cambiado en cinco años y por primera vez desde que lo conocía, vi a Ryoga quedarse inmóvil unos segundos antes de responder el saludo.
Con un pequeño movimiento de cabeza.
Casi imperceptible.
Pero suficiente y unque ninguno dijo una sola palabra...
Tuve la sensación de que acababa de presenciar algo importante...
-Qué dramáticos.-murmuré.
-Te escuché.-respondió Cameron.
-Era la idea.
-Mala idea.
-Probablemente.
Estaba guardando mis notas cuando una voz conocida apareció detrás de nosotros.
-Bueno, bueno.-ya reconozco esa voz, cerré los ojos.-Ethan.
-Akane.-conozco ese tono.
-¿Qué quieres?.-pregunte.
-¿Por qué asumes que quiero algo?-se hizo el desentendido.
-Porque siempre quieres algo.
-Eso es ofensivo.
-Y cierto.-Cameron soltó una carcajada.
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Editado: 10.07.2026