Akane Harper's
Levanté la vista desde la camilla médica donde estaba sentada revisando unos documentos, la mañana había sido sorprendentemente tranquila.
Demasiado tranquila.
Lo que, en un gimnasio lleno de peleadores, significaba que algo estaba por pasar.
Entonces la puerta se abrió y Cameron apareció cargando varias bolsas de comida, seguido por Ryoga, que llevaba otras tantas con la misma expresión seria de siempre.
Sonreí apenas.
-¿Compraron medio restaurante otra vez?.
Cameron dejó las bolsas sobre una mesa.-Ethan dice que necesitamos proteínas.
-Ethan necesita terapia..-respondí sin levantar la vista de los papeles escuché la risa de ambos y levanté la mirada.
Ryoga acomodó las bebidas.
-También.
Ethan, que estaba organizando el almuerzo para los demás, soltó una carcajada.
-No la contradigan. Es la única que todavía les hace caso.-negué divertida y seguí revisando los expedientes.
Fue entonces cuando Cameron dejó de hablar de golpe.
Sus ojos se iluminaron.
-¡Akane!.
Lo miré.-¿Qué pasa?
Pero él ya no me estaba mirando a mí.
Miraba detrás de mi espalda.
Ryoga también levantó la vista.
Frunció levemente el ceño, sentí unos pequeños dedos sujetando la tela de mi sudadera.
Sonreí sin necesidad de girarme.
-Puedes salir, Serkan.-el niño negó con la cabeza.
Solo asomó un poco entre mi espalda y mi brazo, sus grandes ojos azules observaban con desconfianza a los dos hombres que acababan de llegar.
Cameron sonrió inmediatamente.
-¡Es el mini humano!
Serkan volvió a esconderse por completo detrás de mí.
No pude evitar reír mientras acariciaba su cabello.
-Serkan...-dije.-Saluda.
El niño volvió a sacar apenas media cara.
-Hola...-su voz fue tan bajita que casi no se escuchó.
Cameron se llevó una mano al pecho dramáticamente.
-Es adorable.-sonrie.-Lo adoptaré.
Lo miré con seriedad.
-Ni lo intentes.
-¿Por qué?.
-Porque ya tiene familia.
-Qué egoísta eres.
Negué con una sonrisa, mientras Cameron seguía dramatizando, noté que Ryoga permanecía completamente en silencio.
Observaba a Serkan con atención.
Pelicastaño de ojos azules intensos, pequeño y demasiado tímido con las personas que no conocía.
Seguía escondido detrás de mí como si yo fuera un escudo.
Cameron dio un paso al frente y se agachó hasta quedar casi a la altura del niño.
-Ven aquí, pequeño.-le mostró las bolsas.-Trajimos comida.
Serkan volvió a mirarme antes de responder.
-¿Qué comida?.
-Hamburguesas.
Los ojos del niño brillaron inmediatamente.
No pude evitar suspirar derrotada.
-Ya lo perdiste.
Cameron sonrió victorioso.-Lo sabía las hamburguesas siempre funcionan.
Serkan dio un pequeño paso hacia adelante, todavía estaba medio escondido detrás de mí.
Pero ya no tanto.
-¿De verdad hay hamburguesas?
-Muchas.-respondió Cameron señalando las bolsas.-Para todo el gimnasio.
El niño volvió a mirarme buscando permiso sonreí y asentí.
-Puedes ir.-sonrio.-Pero primero da las gracias.
Serkan caminó despacito hasta Cameron todavía algo tímido.
-Gracias...
Cameron despeinó suavemente su cabello.
-De nada, mini humano.
Entonces Serkan levantó la cabeza y lo corrigió con toda la seriedad del mundo.
-Me llamo Serkan.-hace una mueca.-No mini humano.
Ethan soltó una carcajada.
Incluso pude notar que la comisura de los labios de Ryoga se curvó apenas, como si hubiera contenido una sonrisa.
Cameron levantó ambas manos en señal de rendición.
-Está bien, Serkan.
El niño asintió satisfecho.
-Mucho mejor.
No pude evitar reír en serio, apenas llevaba unos minutos ahí y ya estaba corrigiendo a Cameron.
Ethan comenzó a repartir la comida entre los entrenadores y peleadores.
-Vamos, todos a comer.
Los deportistas fueron acercándose poco a poco.
Serkan volvió a esconderse discretamente detrás de mí al ver que tanta gente se acercaba.
Era normal.
Con personas nuevas siempre era reservado, sentí cómo sujetaba suavemente la manga de mi sudadera.
-¿Qué pasa?.-le pregunté en voz baja.
Él señaló discretamente hacia Ryoga.
-Él...
Seguí la dirección de su dedo, ryoga estaba apoyado contra una mesa, abriendo una botella de agua.
-¿Qué pasa con él?.
Serkan lo observó unos segundos más.
-Da miedo.
No pude contener una sonrisa.
-No da miedo solo habla poco...
-¿Está enojado?.-negué con la cabeza.
-No su cara normalmente es así...
Serkan volvió a mirar a Ryoga justo en ese momento, Ryoga levantó la vista y sus ojos azules se encontraron con los del niño.
Serkan volvió a esconderse detrás de mí en menos de un segundo, Cameron soltó una carcajada.
-Ryoga creo que acabas de asustar al niño.
Ryoga arqueó una ceja.-¿Yo?.
-Sí.-sonrie divertido.-Tienes cara de que desayunas personas.
Algunos peleadores comenzaron a reír.
Ryoga suspiró con resignación.
-No hago nada.
-Ese es el problema.-respondió Cameron.-No haces nada... pero tienes esa cara.
Incluso Ethan terminó riéndose.
-No lo molestes.
Ryoga abrió su hamburguesa.-Ni siquiera le he hablado.
-Precisamente.-dijo Cameron.-Inténtalo.
Ryoga lo miró unos segundos después dirigió la vista hacia donde estaba Serkan.
-Hola.
Solo dijo una palabra con voz tranquila, serkan asomó media cara detrás de mí lo observó durante unos segundos.
Luego respondió muy bajito.
-Hola...
Hubo un pequeño silencio, Cameron esperaba algo más Ryoga también pero ninguno de los dos sabía hablar con niños.
Se notaba demasiado.
Hasta que Ryoga levantó la hamburguesa que tenía en la mano.
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Editado: 10.07.2026