Un Golpe De Confusión

Capitulo 9

Ryoga Brouders

Nunca me habían gustado los niños pero no porque los odiara es que simplemente... nunca había sabido cómo tratar con ellos y quién no si mi última hermana y única mujer de mi familia tiene veintitrés años..

Por eso me sorprendió que ese pequeño dejara de esconderse por unos segundos para mirarme fijamente.

Mientras todos almorzaban, sentí nuevamente sus ojos sobre mí, levanté la vista.

Serkan me observaba desde el otro lado de la mesa no parecía asustado esta vez más bien...

Estaba analizándome.

-¿Qué?.-pregunté con tranquilidad.

El niño no respondió pero seguía mirándome, cameron siguió la dirección de mi mirada y sonrió.

-Mira nada más...-me miro.-El mini humano no deja de verte.

Negué.-Solo tiene curiosidad... Creo..

-Claro...-respondió Cameron con una sonrisa burlona.-Ya reconoció al campeón hasta los niños te conocen.-miro a serkan.-Qué ego va a tener este hombre.

Rodé los ojos.-No exageres.

Ethan intervino mientras abría una botella de agua.

-Es normal.-hizo una pequeña pausa por suerte.-Las peleas de Ryoga salen por todos lados.-sonrie.-Hasta mi sobrino sabe quién es.

Fue entonces cuando Serkan habló con esa sinceridad que solo tienen los niños.

-Sí lo conozco.

Todos lo miramos.

Cameron sonrió orgulloso.-¿Vieron?.-aplaudio.-¡Lo reconoció!

Serkan asintió.-Sale en la televisión lo vi peleando.

Cameron me dio un pequeño codazo.-Escucha eso hasta eres famoso entre los niños.

-No es para tanto.-respondí.

-No...-niega con la cabeza.-No fue por eso.

Fruncí ligeramente el ceño.-¿Entonces?.

El niño me señaló con total naturalidad.

-Porque tus ojos...-hizo una pequeña pausa.-Son del mismo color que los míos..

El gimnasio quedó completamente en silencio.

Miré al niño, el me devolvía la mirada con total inocencia como si acabara de decir la cosa más normal del mundo.

Cameron alternó la mirada entre Serkan y yo luego entrecerró los ojos.

-Ahora que lo dice...

Ethan hizo lo mismo.-Es verdad los dos tienen los ojos azules.

-Hay millones de personas con ojos azules.-Akane soltó un pequeño suspiro.-No significa nada.

Serkan siguió observándome.-Pero los suyos son iguales.

Me acerqué un poco.-¿Iguales?.

Él asintió con seguridad.-Sí muy azules como los míos.

No supe qué responder nnca nadie me había comparado con un niño mucho menos por el color de los ojos.

-Ya está..-Cameron comenzó a reír.-Ahora sí.-me miro.-Ryoga encontró un mini Ryoga.

-Ni empieces.-le advertí.

Pero él ya no podía detenerse.

-Oye, Akane...-miró al niño y luego a mí.-De lejos hasta podrían decir que son familia.

-No inventes cosas.-akane nego de inmediato.

Ethan también sonrió.-La verdad.... Los ojos sí son muy parecidos.

Serkan volvió a mirarme después sonrió por primera vez desde que había llegado.

Una sonrisa pequeña.

Tímida pero completamente sincera.

Y, sin entender por qué...

Me descubrí devolviéndole una leve sonrisa.

Solo un instante.

Tan breve que probablemente nadie la notó.

Nadie...

Excepto Cameron.

-¡Ethan!.-golpeó la mesa dramáticamente.-¡Sonrió!.

Todos giraron hacia mí.

Suspiré.

El silencio duró exactamente dos segundos.

Porque Cameron jamás dejaba pasar una oportunidad para molestar.

Me miró e luego miró a Serkan volvió a mirarme y de pronto, comenzó a contar con los dedos.

-A ver...-me vio.-Veintisiete menos...-miró al niño.-Siete...-frunció el ceño exageradamente.-¡Veinte!.-levantó la cabeza de golpe para verme.-¡No sabía que habías tenido un hijo a los veinte años!.-casi me atraganto con el agua.

-¿Qué?.

Ethan se llevó una mano a la frente.-Ya empezó...

Cameron seguía haciendo cuentas imaginarias.

-Claro...-asintio.-Tiene sentido a los veinte uno comete errores.

Akane cerró los ojos con paciencia.-Cameron...-pero él continuó hablando.

-¡Ryoga! ¿Y nunca nos contaste? ¿Tan mal padre eres que ocultaste al niño durante siete años?..

Lo miré con expresión seria.-¿Terminaste?.

-Todavía no.-se giró hacia Serkan.-Hijo mío... ¿Tu padre te pasa pensión?.

Akane soltó un suspiro tan largo que varios comenzaron a reír.

-No le hagas caso, Serkan.-le dijo al niño.-Está inventando cosas.

El niño miró primero a Cameron y luego a mí, pensó unos segundos con una seriedad impropia para su edad y después hizo una pregunta que hizo estallar el gimnasio..

-¿Qué es una pensión?.

Ethan comenzó a reír a carcajadas.

Cameron se golpeó el pecho dramáticamente.

-¡No solo lo abandonó! ¡Ni siquiera le explicó qué es una pensión!.

-Cameron...-advertí.

-Voy a golpearte.

-La violencia no resolverá tus problemas como padre irresponsable..

Respondió sin dejar de sonreír los peleadores que estaban almorzando ya no ocultaban la risa incluso algunos entrenadores observaban la escena.

Akane negó una y otra vez.-De verdad... Ustedes dos son imposibles.

Me crucé de brazos.-¿Ya acabaste tu novela?.

Cameron sonrió.-Todavía falta el final feliz.

-¿Cuál?.

-Cuando aceptes públicamente a tu supuesto hijo.

-No tengo ningún hijo.-respondí por enésima vez.

Serkan levantó la mano como si estuviera en la escuela.

Todos lo miramos.

-¿Puedo decir algo?.

-Claro.-respondió Ethan, todavía riéndose.

El niño me observó unos segundos y luego dijo con total inocencia.

-Si él fuera mi papá...-hizo una pausa.-Creo que sería muy serio.

Las carcajadas resonaron por todo el gimnasio hasta yo tuve que desviar la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.

-¡Lo sabía!.-Cameron me señaló inmediatamente.-¡Hasta el niño piensa igual!.

Negué con resignación.

Todavía estaban riéndose de la ocurrencia de Cameron cuando Serkan volvió a mirarme.




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