Un Golpe De Confusión

Capitulo 22

Akane Harper's

El camino de regreso al hotel fue mucho más silencioso que el de ida.

Serkan caminaba entre Ryoga y yo, sujetando nuestras manos ya no hablaba del helado.

Ni del perro que algún día tendría, ni siquiera de los aviones solo caminaba.

De vez en cuando levantaba la vista para mirarnos, como si intentara descubrir por qué ambos estábamos tan callados.

Cuando entramos al hotel, Ethan nos saludó desde el lobby.

-¿Qué tal el paseo?.

Antes de que pudiera responder, Ryoga habló.

-Necesito hablar contigo.-su tono era serio.

Demasiado serio.

Ethan dejó de sonreír inmediatamente.

-¿Pasó algo?.-Ryoga asintió una sola vez.

-En la suite.

Cameron, que estaba sentado revisando algo en su teléfono, levantó la cabeza al escuchar aquello.

-¿También voy?.

-Sí.-respondió Ryoga sin apartar la vista del ascensor.

Los cuatro subimos en silencio.

Bueno...

Cinco porque Serkan comenzó a bostezar apenas las puertas se cerraron.

Me agaché hasta quedar a su altura.

-¿Cansado?.

Asintió lentamente.-Mucho...

Sonreí con ternura.-Cuando lleguemos puedes descansar un rato.-apoyó la cabeza contra mi brazo.

-Está bien...-las puertas del ascensor se abrieron unos segundos después.

Entramos a la suite.

Ryoga dejó las llaves sobre la mesa del recibidor después se giró hacia nosotros.

-Ethan, Cameron, ¿Pueden venir un momento?.

Los dos asintieron.

Antes de seguirlos con la mirada, Ryoga se volvió hacia mí.

-Akane.-lo miré.-Ve con Serkan.-su voz volvió a suavizarse.-Luego hablamos.

Asentí sin hacer preguntas.

Sabía reconocer cuándo alguien necesitaba resolver algo primero.

Tomé la mano de Serkan.-Vamos.

Entramos a nuestra habitación.

Cerré la puerta con suavidad detrás de nosotros el pequeño dejó caer su mochila junto a la cama.

Después se sentó en el colchón no parecía tener la misma energía de siempre.

Me acerqué despacio.

-¿Sigues pensando en ese señor?.-el tardó unos segundos en responder.

-Un poco.-me senté a su lado.

-¿Qué fue exactamente lo que te dijo?.-Serkan miró el piso.

-Me preguntó si estaba de vacaciones.-asentí para que continuara.-Le dije que sí que había venido contigo y con Ryoga.-guardó silencio unos segundos.-Después me dijo que me parecía mucho a alguien.

Sentí un pequeño escalofrío.

-¿A quién?

Negó con la cabeza.-No quiso decirme solo sonrió.

Fruncí ligeramente el ceño.-¿Te preguntó dónde nos estábamos hospedando?.

-No.

-¿Tu nombre completo?

-Solo le dije que me llamaba Serkan Harper's.

Respiré un poco más tranquila.

Al menos no sabía nada más o eso esperaba le acomodé el cabello con cariño.

-Escúchame bien.-el levantó la vista.-No importa si una persona parece amable no importa si sonríe, no importa si dice conocerte si no está conmigo... No vuelvas a seguir a nadie.

Serkan asintió enseguida.-Lo prometo.

Le sonreí.-Bien.

El pequeño se quedó unos segundos en silencio después preguntó en voz bajita.

-¿Mamá... hice enojar a Ryoga?.-mi corazón se encogió un poco negué inmediatamente.

-No el solo se preocupó porque te aprecia.

Serkan sonrió apenas.-Yo también lo quiero mucho.

Sus palabras me tomaron por sorpresa.

Mientras tanto, al otro lado de la suite, podía escuchar las voces apagadas de Ryoga, Ethan y Cameron.

No alcanzaba a distinguir las palabras.

Pero sí el tono.

Serio.

Preocupado.

Algo me decía que aquella conversación...

No tenía nada que ver con la pelea de mañana.

Y por alguna razón...

Sentía que el apellido De Luca acabaría cambiando mucho más que aquel viaje.

El silencio volvió a apoderarse de la habitación.

Serkan estaba sentado al borde de la cama, moviendo las piernas distraídamente mientras observaba por la ventana las luces de la ciudad.

Yo, en cambio...

No podía dejar de pensar en una sola cosa.

Esta noche.

El trato.

La noche antes de cada pelea inconscientemente miré el reloj sobre el buró.

Las ocho de la noche.

Sentí un pequeño nudo en el estómago.

Había aceptado y aunque seguía sin entender por qué Ryoga confiaba en mí para algo tan personal...

Le había dado mi palabra.

Suspiré despacio.

-¿Mamá?.-la voz de Serkan me sacó de mis pensamientos.

-¿Sí?.-el pequeño bostezó tan fuerte que casi terminó cerrando los ojos.

No pude evitar sonreír.-Creo que ya es hora de dormir.

Abrió los ojos de golpe.-¿Dormir?.

Asentí.-Sí.

Miró el reloj igual que yo unos segundos antes.

-¡Pero recién son las ocho!.

Solté una pequeña risa.-Lo sé.

-Todavía no tengo sueño.-respondió cruzándose de brazos.

-¿Seguro?.

-Segurísimo.-lo observé unos segundos.

Después sonreí con picardía.

-Bueno... Yo sí tengo sueño.-sin darle tiempo a responder, me acomodé debajo de las sábanas.-Buenas noches.

Cerré los ojos exageradamente escuché un pequeño resoplido.

-Mamá...-no respondí.

Seguí completamente inmóvil.

Un minuto.

Dos.

Tres.

Todo quedó en silencio.

Hasta que escuché el colchón hundirse ligeramente.

Después...

Un pequeño cuerpo acomodándose junto al mío.

Serkan soltó otro bostezo mucho más largo que el anterior sonreí para mis adentros.

Cinco segundos después...

Su respiración comenzó a hacerse lenta y profunda.

Abrí despacio los ojos.

Giré apenas la cabeza.

Ahí estaba dormido con un brazo abrazando la almohada y el cabello completamente revuelto.

No pude evitar acariciarle suavemente la frente.

-Mentiroso...-murmuré con una sonrisa.-Decías que no tenías sueño.

No respondió.

Ya estaba profundamente dormido me quedé observándolo en silencio.




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