Akane Harper's
El ruido del público era ensordecedor.
Gritos.
Aplausos.
Cámaras.
La música que sonaba entre cada momento de la pelea, todo parecía mezclarse en una sola masa de ruido pero yo solo podía concentrarme en una persona.
Ryoga.
Estaba sobre el ring frente a su rival el combate estaba siendo mucho más difícil de lo que esperaba.
Miré la pantalla gigante sobre nosotros el marcador mostraba que iban empatados.
-Vamos...-murmuré.
Serkan estaba sentado a mi lado, completamente concentrado, tenía las manos apoyadas sobre sus rodillas y los ojos azules clavados en el ring.
-¡Vamos, Ryoga!.-gritó.
Sonreí.-No grites tan fuerte.
-¡Tiene que escucharme!.
-Créeme, hay miles de personas gritando.
-Pero yo soy su hijo.-lo dijo con tanta seguridad que no pude evitar reír.
-Eso no significa que pueda escucharte entre todo este ruido.
Serkan se cruzó de brazos.-Igual voy a seguir gritando.
-Está bien.-volví a mirar hacia el ring.
Ryoga esquivó un golpe su rival intentó otro.
Ryoga respondió rápidamente el público volvió a gritar, mi corazón latió con fuerza, no podía evitar preocuparme.
Sabía que era bueno, sabía que llevaba años entrenando pero verlo ahí...
Era diferente.
Cada golpe parecía sentirse también en mi cuerpo.
-¡Ryoga!.-Serkan volvió a gritar.
Yo sonreí.
Entonces sentí algo extraño.
Una mirada giré lentamente la cabeza había varias personas observándonos algunos parecían estar mirando la pelea.
Otros...
A nosotros.
Fruncí ligeramente el ceño volví a mirar hacia el otro lado.
Había un hombre sentado varias filas más atrás.
Nos observaba.
Cuando nuestros ojos se encontraron, apartó la mirada me quedé mirándolo unos segundos.
-¿Qué pasa, mamá?.
Serkan siguió mi mirada.
-Nada.-respondí.-Pensé que alguien estaba mirándonos.
Serkan miró alrededor.-Hay mucha gente.
-Lo sé.
Intenté convencerme de que no era nada probablemente solo eran fanáticos de Ryoga después de todo, era famoso.
Era normal que algunas personas miraran pero algo en aquella sensación no me gustaba.
Volví mi atención al ring.
Ryoga recibió un golpe en el hombro me incorporé inmediatamente.
-¡Ryoga!.
Serkan también se levantó.-¡Vamos!
Ryoga retrocedió unos pasos.
El público gritó su rival intentó aprovechar el momento.
Pero Ryoga volvió a esquivarlo su mirada recorrió brevemente las gradas y durante un instante...
Sus ojos encontraron los míos.
No sé por qué pero sentí que nos estaba buscando como si quisiera comprobar que seguíamos ahí.
-¡Estamos aquí!.-grito Serkan.-¡RYOGA!
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Ryoga después volvió a concentrarse.
La campana sonó.
El público estalló.
El marcador seguía empatado.
Todavía quedaba pelea respiré profundamente.
No sabía cómo terminaría aquella noche pero tenía la sensación de que algo más estaba ocurriendo.
Algo que todavía no entendía.
Volví a mirar hacia las gradas.
El hombre que había visto antes ya no estaba en su asiento mi estómago se contrajo ligeramente.
-Serkan...
-¿Sí?.
-Quédate conmigo.
-Siempre.-lo abracé suavemente contra mi costado y mientras Ryoga continuaba peleando bajo las luces del ring...
No podía dejar de preguntarme quién había estado observándonos.
La última campana sonó durante unos segundos, nadie en el recinto pareció respirar.
Yo tampoco me quedé mirando a Ryoga.
Estaba frente a su rival, respirando con dificultad, el pecho subiendo y bajando después de aquella pelea tan intensa.
El público comenzó a gritar nuevamente.
Serkan se puso de pie de un salto.
-¡Vamos!.-lo sujeté de la mano para que no se acercara demasiado a la baranda.
-Espera.
Los jueces se reunieron en el centro del ring.
Ryoga permaneció quieto mientras esperaba el resultado, yo podía sentir los nervios en todo mi cuerpo aunque todos decían que era uno de los mejores...
Una pelea siempre podía terminar de cualquier manera.
Serkan apretó mi mano.
-Va a ganar.-lo miré.-¿Cómo estás tan seguro?.-sonrió.-Porque es Ryoga.
No pude evitar sonreír entonces el anunciador tomó el micrófono.
El recinto quedó en silencio.
-¡Damas y caballeros!.-mi corazón comenzó a latir más rápido.-Después de cinco intensos asaltos...-el público volvió a gritar.-¡Los jueces han tomado su decisión!
Serkan se inclinó hacia adelante.
-¡Vamos!.
El anunciador levantó una tarjeta.
-¡Por decisión unánime...-hizo una pausa.-¡Y todavía campeón...!-el público explotó.-¡RYOGA BROUDERS!.
Sentí cómo todo mi cuerpo se relajaba.
Serkan gritó tan fuerte que varias personas voltearon a mirarlo.
-¡¡¡PAPÁ, GANASTE!!!.-me quedé completamente quieta.
Serkan no pareció darse cuenta de lo que había dicho.
Solo estaba feliz.
Ryoga, en cambio...
Sí lo escuchó su cabeza se giró inmediatamente hacia las gradas, sus ojos comenzaron a buscar entre la multitud primero miró hacia un lado después hacia el otro hasta que finalmente nos encontró.
Serkan levantó ambos brazos.
-¡¡¡GANASTE!!!.
Ryoga se quedó mirándolo yentonces...
Sonrió.
Una sonrisa diferente a todas las que le había visto antes no era la sonrisa que mostraba frente a las cámaras, no era la sonrisa de un campeón.
Era simplemente...
La sonrisa de alguien que acababa de escuchar a una persona importante decirle que estaba orgullosa de él.
Serkan volvió a gritar.
-¡PAPÁ!.-Ryoga levantó una mano hacia él.
Serkan comenzó a reír.
Yo también.
Sentí una emoción extraña en el pecho.
Porque en ese momento entendí que, independientemente de lo complicado que fuera todo...