RYOGA BROUDERS
Llegué a la casa de mi tía Alana poco después de la charla con Akane, durante todo el camino había estado pensando en lo mismo.
Serkan.
Su enfermedad.
La palabra seguía repitiéndose en mi cabeza.
Leucemia.
Todavía me costaba asimilar que un niño de apenas ocho años llevara prácticamente toda su vida enfrentándose a algo así.
Aparqué frente a la casa y bajé del automóvil, toqué el timbre no tardaron en abrirme.
-¡Ryoga!.-Erick apareció frente a mí, mi primo sonrió y me dio un abrazo.-¿Qué haces aquí? Hace tiempo que no venías.
-Necesitaba hablar con mi tía.
Erick me miró con curiosidad.
-¿Algo serio?.
-Sí.
-Entonces supongo que mamá ya te está esperando.
Entré a la casa.
-¿Cómo está todo por aquí?.
-Bien. La empresa está dándonos más trabajo del que debería.
Solté una pequeña risa.
-Eso suena a ustedes.
Erick sonrió.-Papá lleva toda la mañana quejándose.
-¿Y tia alana?.
-Arriba. Creo que estaba revisando unos informes médicos.
Asentí nos quedamos conversando unos minutos, hablamos de la empresa, de algunas cosas de la familia y hasta de mi última pelea por unos minutos conseguí olvidarme de todo.
Hasta que aparecieron mi tío Alexander y mi tía Alana.
-Ryoga.-mi tía se acercó y me abrazó.-Qué sorpresa verte.
-Hola, tía.
Mi tío alexander me dio una palmada en el hombro.
-¿Cómo estás, campeón?.
-Bien.
Erick miró su teléfono.
-Papá, tenemos que irnos.
Alexander revisó la hora.
-Es verdad.-miró a Alana.-Tenemos la reunión en media hora.
-Vayan.-respondió ella.-Yo hablaré con Ryoga.
Alexander asintió.-Nos vemos luego.
Erick se acercó a mí.-Fue bueno verte.
-Igualmente.
Ambos salieron de la casa esperé hasta escuchar la puerta cerrarse, entonces mi tía me miró su expresión cambió.
-Ahora dime qué sucede.-nos sentamos en la sala.-Me dijiste que era urgente.
Asentí.-Lo es.
Tía Alana cruzó las manos sobre sus piernas.
-Te escucho.-respiré profundamente.
-Es sobre Serkan.-ella frunció ligeramente el ceño.
-¿El niño que está contigo?.
-Sí.
-¿Qué pasó?.
-Está enfermo.
-¿Qué tiene?.
La miré.-Leucemia.
El rostro de mi tía cambió inmediatamente no dijo nada durante unos segundos.
-¿Desde cuándo?.
-Desde que tenía dos años.
Alana respiró profundamente.
-¿Dos años?.
-Akane me lo contó hace poco.
-¿Está recibiendo tratamiento?.
-Sí.
-¿Y cómo ha respondido?.
-Hasta ahora bien.
Mi tía permaneció pensativa.
-Entonces eso es importante.
-Pero hay algo más.-ella esperó.-Los análisis que se hizo hace dos semanas muestran que la enfermedad está regresando poco a poco.
-Entiendo.
-El médico dijo que por ahora no necesita una operación.
-Eso es bueno.
-Pero también dijo que si deja de responder a las medicinas tendrán que considerar una operación.
Alana asintió lentamente.-Eso depende de muchos factores, Ryoga.
-Quieren comenzar a buscar un donante.
-Tiene sentido.
La miré.-Explícame.
Alana tomó aire.
-La leucemia es un cáncer que afecta a los tejidos que forman la sangre, especialmente la médula ósea. En los niños existen diferentes tipos y cada uno tiene tratamientos y pronósticos distintos.
-No sé exactamente qué tipo tiene.
-Entonces no puedo decirte qué tratamiento sería el adecuado sin conocer su diagnóstico completo.
-Pero quiero entender qué está pasando.
-Claro.-habló con calma.-Los tratamientos pueden incluir medicamentos específicos, quimioterapia y, dependiendo del tipo de leucemia y de cómo responda el paciente, otras terapias. En algunos casos se considera un trasplante de células madre hematopoyéticas.
La escuché atentamente.
-¿Y si está respondiendo al tratamiento?.
-Entonces esa es una buena señal.
-¿Aunque la enfermedad esté regresando?.
-Si todavía responde al tratamiento, los médicos pueden continuar controlándolo y ajustar la terapia cuando sea necesario. Pero necesitarán vigilarlo muy de cerca.
-¿Y si deja de responder?.
Alana tardó un momento en contestar.
-Entonces las opciones pueden cambiar.
-¿Ahí entra el donante?.
-Sí. Si su equipo médico considera un trasplante, necesitarán encontrar un donante compatible.
-¿Puede ser cualquiera?.
-No.-negó con la cabeza.-La compatibilidad es muy importante. Generalmente se busca primero entre familiares, aunque también existen registros de donantes no emparentados.
Sentí un nudo en el pecho.
-¿Y si no encuentran uno?.
-No pienses todavía en el peor escenario.
-Necesito saberlo.
-Lo sé.-suspiró.-Pero todavía existe esperanza.-la miré.
-¿Esperanza?.
-Sí.-su voz fue firme.-El hecho de que Serkan siga respondiendo al tratamiento es importante. Que los médicos estén haciendo controles y buscando opciones con anticipación también es positivo.
-Entonces todavía puede estar bien.
-Sí.
-¿Puede vivir una vida normal?.
-Muchos niños pueden llevar una vida plena después del tratamiento, aunque depende de su enfermedad, de la respuesta al tratamiento y del seguimiento médico.
Sentí que finalmente podía respirar.
-Eso es lo único que quiero.
-Entonces apóyalo.
-Lo hago.
-Y deja que sus médicos hagan su trabajo.
Asentí y me quedé en silencio pensé en Akane.
En cómo había ocultado su miedo durante años.
En cómo había aprendido a vivir con aquella enfermedad sin dejar que Serkan sintiera que era diferente.
Y pensé en mí.
Yo apenas acababa de enterarme.
Pero ya sentía que aquella noticia me había cambiado.
-Tía...
-¿Sí?.
-Quiero ayudar.
Alana sonrió.