Reaves Glifor lo perdió todo cuando la oscuridad se apoderó de sus ojos. Desde entonces, se convirtió en un hombre amargado, arrogante e insoportable que no desea nada, no espera nada y mucho menos soporta la presencia de otras personas.
Su mansión es un lugar donde hasta los empleados caminan de puntillas para no despertar al monstruo.
Hasta que llega Kimberley Stuart, la nueva mucama.
Joven, testaruda y con una paciencia que necesitará multiplicarse por mil para soportar al hombre más insufrible que ha conocido. Ella no piensa renunciar a su trabajo, aunque su nuevo jefe parezca empeñado en hacerle la vida imposible.
Lo que Reaves no sabe es que aquella mujer terminará devolviéndole las ganas de vivir y regalándole algo que jamás creyó necesitar: una familia.
Ella llegó para limpiar su mansión, pero terminará desordenándole el corazón al ciego más gruñón del mundo.