Palabras.
Las palabras fluyen.
Se desbocan.
Ennegrecen la página y la contaminan.
Hay palabras bellas
Hay otras que no tanto
Unas se derrochan.
Otras se corroen.
Palabras.
Idiomas.
Lenguaje.
Vínculos.
Tantos tonos.
Tantos matices.
Tantos acentos.
Tantos estilos.
Tantas pronunciaciones.
Tantas voces, tantas frases.
Existen tantas palabras.
Tantas para expresarse.
En diferentes idiomas.
En diferentes lenguas y dialectos.
Existen jergas, señas, léxicos, vocablos.
Existen términos, vocabularios, terminologías.
Existen gramáticas, nomenclaturas, modismos.
Existen enciclopedias, diccionarios y glosarios.
Existen tantas palabras que, incluso, podrían abarrotar al basto universo.
Existen tantas que, simplemente, podría destruirlo, saciarlo, inundarlo, saturarlo.
Existen tantas que, nuestra insaciable gula, sigue creando, componiendo y formando nuevas palabras.
Aun así ―habiendo tantas― ninguna me convence.
Ninguna me persuade.
Ninguna me tienta.
Ninguna me conquista.
No cedo ante ellas ni ellas ante mí.
No encuentro alguna que, dentro de mi voraz ansia, me satisfaga.
Es cómico, absurdo hasta la médula, ridículo.
Este poema, eso es lo que es.
Palabras tan...
Extravagantes, divergentes, quisquillosas.
Tan elegantes...
Para algo tan mundano.
Palabras, ustedes, son la culpables.
Las infractoras de mis pensamientos.
Invasoras. Autoras de mi cuestionamiento.
Ejecutoras de mis noches sin insomnio.
Causantes de mi mal.
Son responsables de esto.
Ustedes, carcomen, consumen, desmenuzan y destruyen a mí ser.
¿Por qué escribo? ¿No es, esto, contradictorio?
Tal vez es porque me consumo, me gasto, me agoto.
Me disperso, me desbordo y floto como una mota de polvo en el viento.
Soy polvo, soy nada, soy todo. No soy palabras, no soy vocablos, no soy términos.
Palabras...
Las odio, las detesto.
Las repugno, las repelo.
Las rechazo, las condeno.
Las amo, las anhelo.
Las quiero, las deseo.
Las persigo, las codicio.
Las pretendo, las envidio.
Palabras...
Son ustedes tan complejas.
Y ya no si es duda o si es queja.
Suspiro por ustedes, las ansío.
Aborrezco su vida, su mera existencia.