Edrys —Louisa, ¿ya están listos?
Louisa —Sí, te estábamos esperando. Los niños no pudieron dormir de la emoción.
Niños—¡Hermano, llegas tarde!
Edrys —No se preocupen, estamos a tiempo. Si yo no estoy a bordo de la nave, no parte.
Niños —¿Y Aneirya?
Edrys —Ella nos alcanza más tarde, así que vamos andando.
Cambio de Escena — Tras un corto trayecto, la base apareció a lo lejos, y los niños se emocionaron al verla.
Bueno, llegamos. Esta es la base, y aquí les tengo sus pases.
Los niños comenzaron a bombardearlo con preguntas mientras caminaban por los pasillos, mirando todo con ojos brillantes, hasta llegar a la zona de embarque, donde los esperaban Luke, Keys y Aneirya.
Niños —Hermana... ¿quiénes son ellos?
Aneirya —Ellos son Luke, el encargado de comunicaciones, y Keys, el encargado del armamento.
Luke —Seguro ya escucharon de mí por parte de Edrys... lo grandioso que soy.
Keys —Ignórenlo. Díganme, ¿les gusta la nave? ¿Quieren verla por dentro?
Niños —¿Podemos?
Keys —Claro que sí. Vengan, se las enseñaré.
Los niños, emocionados, siguieron a Keys como un pequeño ejército.
Louisa —Con cuidado, no se vayan a perder.
Edrys —Por lo que veo, ustedes también estaban emocionados.
Luke y Aneirya —Sí. No podíamos llegar tarde a un día tan importante como este.
Louisa miró a Luke con curiosidad.
Louisa —Así que tú eres Luke. Eres tal cual Edrys me contó.
Luke —¿Qué le contó sobre mí?
Louisa —Que eras mujeriego... pero al final de cuentas, amable.
Luke —Se lo agradezco. ¿Y qué la llevó a cuidar niños?
Louisa bajó la mirada, pero su voz se mantuvo firme.
Louisa —Perdí a mis dos hijos el día de la invasión. No pude salvarlos... así que me dediqué a ser madre de estos pequeños, los que se quedaron sin nadie.
Edrys —Luke, no seas entrometido.
Luke —Lo siento...
Louisa —No te preocupes, Edrys. Estoy bien.
Atriox y la Mayor llegaron al hangar. El eco de sus pasos resonó entre las paredes metálicas.
Mayor Wilson —Veo que llegaron temprano.
Atriox —Buenos días. Ya estoy listo... pero no veo al resto.
Edrys —Buenos días. No podíamos esperar, al fin de cuentas. Y pensándolo bien... ¿dónde están los novatos?
Mayor Wilson —Deberían estar llegando. Por si acaso, haré un comunicado. Y por cierto... ¿cómo llamarán la nave?
Edrys se quedó pensando unos segundos, observando lo imponente que se veía la nave frente a él.
Edrys —Qué tal... Skybounder.
Aneirya y Luke —Suena increíble. Seguro a Keys le va a gustar también.
En ese momento, Keys regresaba exhausto desde la nave, gritando:
Keys —¡No corran, niños!
Los pequeños se escondieron detrás de él, asomándose apenas.
Niños (susurrando) —Hermano... ¿qué es ese monstruo?
Keys —Él es Atriox, representante de los Gurus y tripulante de la nave. No le teman, no come niños.
Atriox se inclinó un poco para quedar a su altura.
Atriox —Hola, pequeños. No me teman. Soy inofensivo. No teman a lo desconocido.
Los niños, fascinados, estallaron en preguntas:
—¿Por qué solo tienes un ojo? —¿De dónde vienes?
Louisa —Tranquilos, niños. Dejen al señor en paz.
Los niños, un poco decepcionados, bajaron la voz y se apartaron.
La Mayor Wilson activó el intercomunicador.
—Todos los que están bajo el mando del Capitán Edrys, preséntense en el Hangar A‑3 de inmediato. Y no me hagan repetirlo.
Poco a poco, los novatos comenzaron a llegar, jadeando, sudando y claramente sin aliento.
Niños—Hermano... ¿quién es esa señora enojona?
Luke, sin pensar, respondió:
—Esa es una bruja muy malvada.
Mayor Wilson —¿A quién llamas bruja?
Luke, por puro instinto de supervivencia, se dio la vuelta y entró a la nave sin mirar atrás.
Los niños estallaron en risas.
Mayor Wilson —Tal como me lo imaginaba.
Edrys —Novatos, dejen sus pertenencias en la cafetería de la nave y regresen aquí.
Cuando todos estuvieron formados, Edrys dio un paso al frente. Su voz resonó en el hangar, firme pero cálida, lo suficiente para que incluso los niños dejaran de murmurar.
Edrys —Desde este momento están bajo mi mando. Y solo tengo una orden para ustedes... sobrevivan.
Los novatos se miraron entre sí, tensos.
—Cúbranse los unos a los otros. No quiero héroes solitarios ni sacrificios inútiles. Aquí nadie pelea solo. Siempre tendrán a alguien cuidándoles la espalda.
Hizo una pausa, dejando que cada palabra se hundiera en ellos.
—Confíen en mí. Haré todo lo posible para mantenerlos a salvo.
Los novatos, con emoción en sus voces, respondieron:
—¡Afirmativo, mi capitán!
La Mayor Wilson observó a Edrys por un instante, con los brazos cruzados. Luego, una sonrisa —pequeña, casi imperceptible, pero real— se dibujó en su rostro.
Mayor Wilson —No me equivoqué el día que decidí volverlo capitán... y no me arrepiento.
Luke, Aneirya y Keys se enderezaron instintivamente, como si la temperatura del hangar hubiera bajado de golpe.
Mayor Wilson —Y ustedes tres... apóyenlo. Eso es todo.
Luke, Aneirya y Keys —No la defraudaremos.
Atriox permaneció en silencio, mostrando respeto.
Los niños miraban a Edrys como si fuera un héroe de leyenda, orgullosos de tenerlo como hermano.
Edrys —Esperen... todavía no aborden la nave. Quiero tomar una foto para el recuerdo.
La Mayor soltó una carcajada.
—Nunca cambias... siempre tan imprevisible.
Aneirya lo miró con ternura, sonriendo.
Luke y Keys se rieron entre sí.
—Nunca cambia —dijeron al mismo tiempo.
Todos se acomodaron para la foto: Los niños quedaron al frente; Atriox tuvo que agacharse para caber en la imagen; Luke hizo una pose ridícula; Louisa y la Mayor posaron a los lados.
Flash.
Luke revisó la imagen y abrió los ojos de par en par.
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Editado: 23.04.2026