La limpieza estaba a punto de empezar. Edrys planeaba acompañar a los novatos para mantenerlos a salvo; no pensaba perder a nadie bajo su mando. Antes de partir, se volvió hacia Aneirya.
Edrys — Quedas a cargo de la nave. Le guiñó un ojo para transmitirle confianza.
Edrys se dirigió al hangar, donde los novatos ya lo esperaban. Kalyx fue el primero en hablar.
Kalyx — ¿Cuál es el plan?
Edrys respiró hondo y los observó con seriedad.
Edrys — Cuando entremos en la nave, quiero que nadie se separe. —Los pasillos parecen laberintos y habrá enemigos en cada esquina. Lo peor que pueden hacer es dispersarse.
Los novatos se tensaron.
Edrys — Nos dividiremos en dos equipos. —Equipo uno, lado izquierdo del pasillo. Equipo dos, lado derecho. Avanzamos en fila. Cuando lleguemos a áreas abiertas, esperan mis órdenes. ¿Entendido?
Los novatos asintieron al unísono.
Novatos — Entendido.
Ahora solo quedaba esperar las órdenes del capitán Frederick.
Edrys llevaba una pequeña cámara integrada en su casco. La transmisión se proyectaba en directo hacia el puente de mando, permitiendo que Aneirya, Luke, Keys, Atriox, Luccy, Ashly y Nicolás observaran cada movimiento del operativo como si estuvieran allí mismo.
Pasaron diez minutos. El silencio se volvió pesado, casi ritual. Entonces llegó la orden:
—A la Skybounder se le asigna el cuadrante C del Acorazado.
En paralelo, Laski ya estaba preparado dentro de las naves de transporte de tropas. Edrys no dudó.
Edrys — Andando.
La compuerta se cerró y el transporte vibró al despegar. Dentro, Edrys tomó el control de la organización táctica.
Dividió a los soldados en dos equipos:
Equipo 1, bajo el mando de Kalyx. Equipo 2, bajo su propio mando.
Llegaron al hangar enemigo. La operación comenzaba.
El aire vibraba con el eco metálico de las compuertas cerrándose detrás de ellos. Las luces rojas de emergencia parpadeaban, bañando los pasillos en un tono sanguíneo que hacía que cada sombra pareciera moverse.
El equipo avanzó en formación. Edrys y Kalyx al frente.
Edrys sostenía una pistola en su mano izquierda, lista para disparar a media distancia. En la derecha llevaba su arma más temida: la Katana de Arco, aún desactivada, pero con un leve zumbido eléctrico recorriendo el filo dormido.
Katana de Arco — Registro militar
Creada en el tercer año de la guerra contra los Conquistadores, la Katana de Arco nació como respuesta directa a los ataques cuerpo a cuerpo que devastaban a las unidades humanas. Los Conquistadores eran demasiado rápidos, demasiado fuertes y demasiado resistentes para las armas convencionales a corta distancia.
La solución fue la Katana de Arco.
Su filo está compuesto por una corriente eléctrica contenida, estabilizada por dos canales de energía y dos de enfriamiento. Al activarse, genera un arco de luz tan intenso que podría dejar ciego a su portador en cuestión de segundos sin el visor adecuado.
Pero su verdadero poder está en su reacción con la sangre azul enemiga.
Cuando corta, la energía del arco ioniza la sangre, provocando una microexplosión interna que desintegra al objetivo en un destello blanco. No hay sangre. No hay restos. Solo ceniza ionizada.
A lo largo de los años, muy pocos han podido usarla sin morir o quedar incapacitados.
Actualmente, la Skybounder cuenta con cuatro usuarios activos:
Edrys, Kalyx, Ramírez y Vicktor.
Exoesqueleto Neural
Para poder usar la Katana de Arco, la Federación desarrolló el primer exoesqueleto neural, un traje que podía ponerse y quitarse... pero que requería una operación cerebral invasiva para funcionar.
El exoesqueleto no era el problema. El chip cerebral sí lo era.
El chip debía conectarse directamente al cerebro del usuario para controlar el exoesqueleto.
La operación, en un inicio, se realizaba únicamente con soldados adultos. Pero cuando la Federación notó que el índice de supervivencia era alarmantemente bajo, tomó una decisión aún más cruel: usar niños huérfanos.
Para la Federación, aquellos pequeños no eran más que conejillos de indias. Recursos desechables. La operación se realizaba cuando cumplían diez años. A esa edad, muchos ni siquiera recordaban bien a sus padres... y aun así eran enviados a un procedimiento que ni los adultos podían soportar.
La Federación no tenía escrúpulos. Miles de niños murieron en el proceso. Miles más quedaron marcados para siempre.
Los sobrevivientes... esos pocos... se convirtieron en algo distinto. Algo que la Federación moldeó a la fuerza: líderes, capitanes, armas vivientes. Pero el precio fue tan alto que nadie fuera del alto mando se atrevía a mencionarlo.
A todos los huérfanos se les realizaba la operación. Muchos murieron. En la generación de Edrys, solo Luke, Keys, Aneirya y él lograron sobrevivir a la operación, pero solo Edrys fue capaz de controlar el exoesqueleto.
La Federación planeaba desechar a Luke, Keys y Aneirya, pero Edrys hizo todo lo posible para salvarlos. Él se convirtió en lo que la Federación quería: un soldado capaz de atravesar todo lo que se interpusiera en su camino.
Amenazó a los altos mandos con la espada en mano; era capaz de cortar las balas. No había forma de detenerlo, pero aun así demostró piedad.
Edrys fue capaz de cortar balas usando el exoesqueleto, pero pagó un precio devastador. El sistema había forzado su cuerpo más allá de cualquier límite humano.
El traje, al amplificar sus reflejos y fuerza para permitirle cortar proyectiles en pleno vuelo, tensó sus músculos hasta desgarrarlos. Cada fibra de su cuerpo gritaba. El chip neural, saturado por la sobrecarga de datos, le provocó un dolor de cabeza insoportable, como si agujas ardientes perforaran su cráneo.
Edrys cayó al suelo, retorciéndose por el dolor. Un hilo de sangre le resbaló por la nariz: señal clara de que el chip había estado a punto de freírle el cerebro.
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Editado: 23.04.2026