Un Huracán para el lobo

CAPÍTULO XI

MAXIMILIANO

Manejo de camino a casa en silencio y mientras tanto sigo escuchando a Gala burlarse de mi como le da la gana después que le hable de mi encuentro con ese pequeño huracán y como no le dado el nombre, ni los detalles no ha dejado de molestarme y lo peor es que con ella no puedo disimular es tan buena leyendo a las personas que no se le escapa absolutamente nada.

Y la verdad es que tiene toda la razón no se ha equivocado en nada de lo que ha dicho, mi cabeza no deja de pensarla,de imaginar lo feliz que debe estar con su amorcito cono le dice mi querida amiga a estas alturas y en lo encabronado que eso me hace sentir, ardo de los celos de solo pensar en los posibles escenarios que puedan estar desarrollándose en este momento y mi amiga no ayuda mucho que digamos, ella se ha encargado desde que bajo del avión en echar mas leña a ese fuego para hacerlo aún mas grande y sentado a disfrutar de ello.

Trato de no recordarla pero por más que intentó mi cerebro no quiere dejar de hacerlo, su recuerdo esta negado a irse aún cuando se que una vez que termine la boda volveré a hacer lo que siempre hago, a alejarme lo mas posible de la familia y de esta ciudad, me enfocaré de lleno en el trabajo y ella a lo máximo deberá ser solo un recuerdo que tendré que manejar muy bien para que no perturbe mis dias.

Mi parte racional esta feliz con la idea de poner tierra de por medio, ella significa problemas en mi vida con letras mayúsculas, es como una amenaza de huracán categoría 5 un peligro inminente que viene con la intención de arrasar con todo lo que encuentre a su paso pero no puedo aunque trato dejar de pensarla, de imaginarla y de querer frenar mi deseo de mantenerla cerca, ella esta como un fantasma rondando sin ser bienvenida que se regocija torturando esa paz que tanto trabajo me ha costado construir, por lo que me siento en una encrucijada.

Llegamos, saco la maleta de Gala y doy la orden para que se enciendan las luces mientras ella se dirije directamente al bar y busca una botella y dos copas mientras le entregó su equipaje.

  • Ve a cambiarte - dice mientras la veo abrir su maleta, sacar un sueter y unos tenis y se para dónde se dirige, lo ha hecho un ritual cada vez que viene para aca - ¿O quieres subir asi para que el frio congelé tus pecaminosos pensamientos? - dice con el sarcasmo que ha tenido desde que se enteró de Kathryn - pero lamento informarte el frio no va a quitartelos y no quiero tener que explicar como decidiste morir por amor, ya es suficiente con que tu familia no me quiera para que ahora me culpen de tu suicidio - y suelta la carcajada.

Ella siempre me ha tratado como su hermanito menor y suele mandarme como si yo fuera un chiquillo y por mas que se lo he peleado parece olvidarlo las veces que quiere, por lo que sencillamente me arrastra y me lleva a mi habitación mientras ella se mete a la que decidió que sería la suya.

A los pocos minutos toca para hacerme saber que esta lista y al salir ella me espera en la sala con una cesta improvisada dispuesta a ir a nuestro lugar con la única intención esta vez de obtener el nombre de la susodicha o algún indicio que le haga saber quién es y poder formar alianza con ella para disfrutar en primera fila de las torturas a las que pueda ser sometido o como ella lo llama que salga de la prisión donde decidí encerrar mi corazón.

  • Todo listo - dice entregandome la cesta.
  • Sabes que no voy a decirte mas nada de ese asunto, te conte lo que necesitas saber con la intención de que me ayudaras pero pareces estar de su lado, te convertiste en la mejor amiga de una desconocida - le reclamo con la esperanza que cambie de opinión y me deje en paz.
  • Yo solo quiero una charla con mi amigo antes de sumergirnos en el trabajo - me responde de manera inocente - ademas una mujer que es capaz de poner en su sitio a Maximiliano Alexander sin hacer dramas y ningún grito merece mi aprecio y deja el drama que la mujer te encanta.

Solo paso por frente de ella y tomo las llaves del auto, tratar de convencerla que su teoría no es verdad solo me pondrá mas en evidencia y le dare mas material para que se burle de mi y ya tiene mas que suficiente.

Nos subimos el Jeep e inicio la subida, ella se queda en silencio y lo agradezco, por este lado llegar es mas lejos pero vale la pena por el paisaje que ofrece, es una de las ventajas de estar alejado de la civilización como le digo yo, aqui se respira aire puro y la vista es la mejor de todas. Estacionó el auto y veo que otro vehículo cerca por lo que me asomó y por el contenido de lo que hay adentro parece que su dueño es una mujer por lo que no le doy importancia.

  • Quien llegue de último debe decir un secreto - dice Gala soltando la risa, antes de empezar a subir trotando.

Por lo que tomo la cesta y la sigo, ambos nos mantenemos en forma por lo que subir no es algo que nos cuesta mucho y nos toma menos del tiempo que ha una persona promedio, se que esta buscando cualquier ventaja para que yo termine de saciar su curiosidad.

  • ¡MAX! - escucho el grito de Gala mientras la veo correr y se agacha, seguramente consiguio un animal herido, aparte de analista es una rescatista de cualquier especie.

Coloco la cesta en el suelo y voy hacia ella, hasta que divisó que lo que tiene en sus brazos no es un animal herido sino un ser humano, mis alarmas se activan con el descubrimiento y corro hacia ella pensando que la mujer puede estar herida porque yace inerte a su lado.

  • Trae la manta rápido, esta helada - me dice y me devuelvo a buscarla, mientras ella la trae a su cuerpo tratando de transmitirle un poco de calor.
  • Debemos sacarla de aqui - le digo mientras le coloco encima la manta.
  • No reacciona - puedo sentir el pánico en su voz, se lo que esta situación le causa mejor que nadie se por lo que esta pasando en este momento y decido hacerme cargo de la situación.




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