Un Huracán para el lobo

CAPITULO XXII

MAXIMILIANO

No me paso desapercibido que está mañana estaba diferente, rara en la manera que se comporto, aunque trató de disimular su lenguaje corporal estaba a la defensiva como si hubiera algo que no decía, pero quiero crer necesito creer que no vio a Ima porque eso pondría en riesgo todo lo que he venido haciendo.

Se que mi juego no es transparente pero si quiero que las cosas salgan como espero no puedo hacerlo de otra manera, pero verla con Don Agustín me enfureció me hace pensar que tampoco esta jugando del todo limpio y cuando el hombre la nombra su representante se que hay mas, porque un hombre como él jamás le daría a una mujer tanto poder solo porque creé que tiene potencial.

Pero si algo he aprendido en los negocios es a tener paciencia, ya que es la clave del triunfo y no se puede negar que ella tiene su encanto por lo que por ahora decido hacer como que lo dejo pasar, tener las aguas tranquilas es lo mejor en este momento.

Una parte de mi quiere protegerla mantenerla alejada de todo pero el destino o ella misma deciden ponerse en el ojo del huracán y eso hace mas difícil toda la situación y saber que la tengo cerca, a una pared falsa no lo hace mas fácil por el contrario complica todo.

He tratado toda la mañana trabajar pero como viene sucediendo desde que ella esta en mi vida no puedo concentrarme, he estado tentado en ir a verla y cuando al final decido hacerlo resulta que escucho que se va de viaje en pocos dias a resolver no se que, por lo que le recuerdo la importancia de su trabajo aqui pero ella parece tener todo resuelto.

Vuelvo a la oficina y decido terminar mis pendientes, por lo menos si no está tan cerca podre adelantar mucho.

KATHRYN

No me lleva mucho tiempo llegar a casa del abuelo, en este lugar aprendí que la clase de vida con la que creci no era normal pero también me recuerda el cordón umbilical que aún tengo con esa mujer.

Aparco el carro y me bajo, como siempre él está en la puerta esperándome y le doy una sonrisa genuina, por unos momentos siento a esa chiquilla que llegaba cuando el aire en casa se volvia tan pesado que dificultaba respirarlo.

  • ¿Como le fue a mi chica hoy? - pregunta como si el tiempo no se hubiera detenido.
  • Excelente - lo tomo del brazo como antes y empiezo a narrarle los últimos acontecimientos y que me he convertido en representante de una empresa y no solamente soy su perito avaluador, todo mientras caminamos a la cocina y me sirve una copa.

Cenamos tranquilamente, en ningún momento habla de mi madre, algo que me sorprende porque desde que llegué esperaba que toda nuestra conversación girara en torno a ella y no se porque eso me asusta no porque dude de su amor sino por la certeza de que si tiene que elegir entre su hija y yo se que no saldre victoriosa.

Trató de sonreir cuando esa verdad me golpea, lo veo y por primera vez siento que todo a cambiado que el hombre que me dió una ancla en el mundo no me elegiría y no se como reaccionar ante ello y solo lo abrazo.

  • Gracias por todo - le digo - por darle un giro a mi vida y enseñarme que el mundo no era tan caótico como lo imaginaba. Siempre serás lo mejor que me ha pasado - es o mas sincero que le voy a decir nunca - debo irme, tengo trabajo pendiente - le miento a medias porque tengo trabajo pero no tan urgente - vengo el fin de semana para continuar con nuestra o de ajedrez.

Con eso me levanto y me voy, algo dentro de mi se parte porque se que nada volverá a ser igual entre nosotros pero una parte de mi guarda la esperanza que el tiempo compartido pese algo para que mantenga nuestros hilos unidos, lo amo tanto que duele tener la certeza que todo esta por cambiar.

Al llegar al auto mi teléfono suena.

  • Diga - respondo.
  • Estoy afuera de tu apartamento - me responde una voz que conozco perfectamente bien.
  • No estoy en el apartamento - respondo.

No quiero discutir con Maximiliano nuevamente por lo que no le doy chance a desarrollar la conversación y cuelgo, suelto aire de mis pulmones y manejo directo a casa, quiero llegar darme un baño y dormir.

Pero mis planes se ven frustrados por el auto que esta aparcado al lado de la entrada del estacionamiento por lo que decido aparcar mi coche en la acera y bajarme.

  • Llevo hora y media esperandote. ¿Donde estabas? - me reclama como novio celoso.
  • ¿¡Disculpa!? - me sorprende su pregunta - no creo que te deba explicaciones Maximiliano, lo que haga en mi tiempo libre no es asunto tuyo y por favor vete que estoy cansada - me doy la media vuelta para irme pero el toma mi brazo.
  • No puedes irte así - me dice - ¿con quien andanas?
  • No es tu asunto - trato de soltarme pero su agarré se vuelve mas fuerte - en vez de estar preguntandome donde andaba porque no empiezas por contarme primero, ¿quien era la mujer que estaba en el apartamento esta madrugada? - la pregunta lo toma por sorpresa y su agarré se afloja y aprovechó para recuperar mi brazo.

No dice nada y el desconcierto es un poema que se nota en su cara.

  • La misma mujer por la que no pudiste desayunar conmigo porque ya te habías comprometido con ella y antes que digas que te seguí o es mentira te vi, no me lo contaron porque yo si tuve una reunión de trabajo esta mañana y como el destino le encanta ser transparente no solo vi cuando ella llego sino que también escuche la llamada que te hizo y te vi a ti entrando a verte con ella - contraataco dejando a un Maximiliano aún mas desconcertado - y como es evidente que no vas a decir nada, estoy agotada y voy a descansar - me doy la media vuelta y entro a mi edificio y cuando apago el carro no puedo evitar que la carga de todo el dia me caiga encima como un edificio desplomándose.

Busco fuerzas para salir y llegar al ascensor y luego a mi apartamento y todo aquel programa de darme un bañó y demás queda reducido a nada porque me acuesto en el sofa y todo el agotamiento hace que me duerma enseguida,




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