Un Huracán para el lobo

CAPITULO XXIII

KATHRYN

A la mañana siguiente me despierto toda adolorida por el lugar y la posición en la que dormí, definitivamente fue muy mala idea haberme quedado dormida en el sofá, preparó la cafetera mientras me voy a dar un baño para empezar a arreglarme e ir trabajar, hoy necesito una súper dosis extra de cafeína de manera urgente por lo que una vez lista me sirvo una taza tamaño familiar para el camino.

Sinceramente no se que me paso, entre mis planes no estaba pensado explotar frente a Maximiliano, no somos nada solo hemos tenido sexo en un par de ocasiones pero él jamás a insinuado que tenemos posibilidades de subir a otro nivel la relación o lo que sea que pueda definir lo que tenemos, pero esa aptitud de macho posesivo me terminó agotando y bueno le toco.

Me coloco un vestido que llega a mis rodillas y lo complemento con una chaqueta de talle corto y sus accesorios al sentirme satisfecha salgo, tengo la firme determinación de no hacer otra cosa que no sea concentrarme en trabajar y evitarlo lo mas que pueda, no puedo permitirme descuidar mi trabajo ahora que tengo esta grandiosas oportunidad y mi vida profesional está por subir de nivel.

Esta es mi oportunidad de seguir creciendo por lo que no puedo invertir mis energías en alguien que evidentemente no sabe que quiere hacer con su vida, mientras manejo pienso en los lugares que quiero proponerle al equipo para desarrollar nuestro proyecto, he pensado en darles algunas opciones para que los socios decidan cual es el mejor por lo que al llegar me sumerjo en el trabajo que mejor se hacer de lleno, que es investigar los posibles lugares minuciosamente, es algo que aprendí con el tiempo ya que le ayuda mucho a los clientes para una mejor selección final.

Mi dia pasa entre investigaciones y llamadas contactando los lugares que considero viables para el proyecto, solo cuando mi estómago gruñe porque todo lo que lleva de dia es el cafe es que me percato que ya hace mucho paso la hora de mediodía y aún tengo trabajo acumulado como para irme por lo que levanto mi teléfono y pido comida para llevar ya que no quiero perder tiempo yendo y viniendo de algún sitio y avisó a recepción para que lo dejen subir porque aún no estoy familiarizada con las rutinas de aqui.

Aunque mi puesto de trabajo no esta junto a los demás y de alguna manera estoy aislada es algo que me gusta de este lugar el no tener personas alrededor merodeando e interrumpiendo con sus risas o conversaciones, ello hace que pueda concentrarme mas en mis tareas diarias, al llegar la comida tomo unos minutos para comer y al terminar vuelvo al trabajo. Para las 4 de la tarde he descartado la mitad de mis opciones y aun debo verificar otras, pero creo tener un par que pueden ser exactamente lo que buscan los inversionistas.

Envio mis adelantos al departamento correspondiente para que ellos lo verifiquen y ensamblen con la información que poseen y por fin me doy el permiso de estirar mi cuerpo que se encuentra un poco entumecido despues de varías horas sentada casi en la misma posición, aunque no puedo negar que mi silla de trabajo es bastante comoda, en todo lo que va de dia solo pare comer.

Mi cuerpo pide a gritos cafeína por lo que me levanto y me dirijo a la sala donde tenemos una máquina de cafe para servirme uno, la secretaria de Maximiliano esta sirviendose una taza y apenas entro me sonríe.

  • Eres la chica nueva, soy Gianni - se presenta y empieza a hablar sin parar.
  • El teléfono no ha parado de sonar - escuchó su voz y no me volteó para que no se de cuenta el efecto que ha causado.
  • Disculpa - dice con evidente pena y saliendo de manera apresurada.

Vuelvo a llenar mi taza con calma esperando que él se vaya primero pero al no moverse decido que es mejor que lo haga yo, debo volver a mi oficina a terminar el trabajo pendiente pero al voltear él se encuentra obstaculizando mi salida y evidentemente no tiene intensión de moverse.

  • Permiso - le digo tratando de buscar un espacio para salir.
  • ¿Cómo estas? - me pregunta manteniendose en el mismo lugar.
  • Bien, si me disculpas debo terminar el trabajo.
  • Cariño, sigo muriendo de hambre hasta cuando vas a seguir entretenido con tus empleados - una voz melosa llega - Hola - la rubia del apartamento aparece detrás de nosotros - soy Ima, tu debes ser Kathryn - me ofrece su mano que evidentemente no tengo intención de tomar - nuestro Max a hablado mucho de ti - dice retirando su mano y guindandose al brazo de él.
  • Tengo trabajo - digo saliendo sin importar parecer mal educada y en el proceso mi cuerpo roza el suyo y puedo sentir como millones de pequeñas descargas eléctricas me recorren.

En cuanto cierro la puerta de mi oficina suelto el aire que no sabía que tenía contenido y las lágrimas empiezan a subir y acumularse en mis ojos, no puedo creer que él la haya traído para acá sabiendo que yo estoy a unos pocos pasos, no después que le dije que sabía de ella, mi mente empieza a divagar entre los posibles escenarios de la razón por la que pueda ella estar aquí justamente hoy pero por la forma en que hablo no hay que ser muy inteligente para saber la razón, esos dos tienen una cita y él no tuvo la delicadeza de verla fuera de aquí.

Necesito aire creo que si sigo aquí empezaré a hiperventilar y no pienso darle el gusto de verme colapsar por lo que tomo mi bolso y salgo de manera apresurada, escucho mi nombre pero decido no detenerme mi cerebro me ordena que debo alejarme lo mas que pueda de este lugar y para mi buena suerte no tengo compañía en el ascensor.

Llego directo al estacionamiento y me detengo un segundo para sacar mis llaves, pero antes que pueda hacer algo con ellas son arrebatadas de mis manos y me toman por la cintura y me arrastran en dirección a otro vehículo, trato de luchar para ver a mi atacante pero mis fuerzas no son nada comparadas con las del hombre hasta que escucho la puerta de un carro abriéndose y soy depositada en el suelo.

  • Sube - me dice Maximiliano frente a la puerta, no se si patearlo o dar gracias a Dios que sea él y no un loco que secuestra y descuartiza mujeres - no hagas que lo repita Kathryn - su tono es seco y demandante.
  • ¿Y que si no o hago? - le reto recuperándo mi valentía.
  • No creo que quieras saber - me dice con la mandíbula apretada - vas de copiloto o en la maleta, tu decides - y algo me dice que no esta jugando.




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