KATHRYN
Maximiliano se encargo de todo lo único que yo hice fue mi maleta y eso porque no le di acceso a mi habitación, al llegar estaba en el vestíbulo esperandome tal cual policía esperando a su traslado por lo que subi me di un baño y baje con mi maleta, suponía que con la urgencia había comprado los boletos pero nos dirigimos a un hangar privado.
Solo levanté una ceja a manera de respuesta y subi, me acomode en mi silla y me coloque los audífonos bloqueando cualquier intento de conversación que el quisiera iniciar, el rugido de los motores del jet privado era lo único que llenaba el silencio sepulcral de la cabina. Afuera, las nubes quedaban atrás a la misma velocidad con la que el ambiente se congelaba aqui adentro.
Maximiliano me observaba desde su asiento de cuero, el ambiente huele a cuero y vino caro con una copa de cristal en la mano y con esa actitud de ganador, la satisfacción le salta por los poros por haber logrado que subiera a este avión.
No me molestó ni siquiera en girar la cabeza, se que el mira el reflejo de mis ojos en el cristal y lo único que ofrezco es una máscara de hielo con una frialdad absoluta.
Maximiliano deja la copa sobre la mesa plegable, el sonido del cristal chocando contra la madera fina resuena en toda la cabina haciendome saber que he logrado el efecto deseado, se pone de pie y se detiene justo detrás de mi asiento rompiendo mi espacio de seguridad. Puedo oler su perfume, ese aroma que me había perseguido durante noches e hice un esfuerzo sobre humano para no delatarme y enmascaro el estremecimiento poniéndome tensa, volviéndome aún más inalcanzable para él.
Me ajustó el saco del traje sastre con una elegancia mecánica, casi robótica y le doy una última mirada antes de seguir.
Sus palabras me hacen detenerme y voltear le sostengo la mirada un segundo de más mientras puedo sentir una grieta en mi armadura, antes de dar media vuelta y caminar hacia la zona de trabajo sin mirar atrás, dejándolo solo con su sonrisa a medio borrar.
MAXIMILIANO
La veo alejarse, y me doy cuenta de que la he recuperado físicamente, pero Kathryn acababa de declarar una guerra mucho más sutil y dolorosa. Me enfurece su actitud distante si ella cree que puede ignorarme esta muy equivocada. Camino a donde esta no con cautela sino como un cazador que ha decidido cerrar la trampa.
Ella esta sentada trabajando como lo dijo, cierro la puerta corrediza tras de mi, el espacio, ya de por sí reducido y puedo sentir como se tensa con mi cercanía.
Decido no responder con palabras, me acerco por detrás, rodea la silla de Kathryn con mis brazos y apoyo las manos firmemente sobre la mesa, atrapándola entre mi cuerpo y el escritorio. Me inclino en un movimiento premeditado hasta que mi aliento cálido golpea directamente el lóbulo de su oreja haciendo que se estremesca.
KATHRYN
Exhalo un suspiro que aunque evite sale tembloroso y trató con todas mis fuerzas disfrazarlo de hastio, lucho por mantener la mirada en la pantalla, pero Maximiliano estira una mano y cierra la tapa de la laptop de golpe, obligándome a reaccionar para hacer lo que él desea pero me giro, quedando a escasos centímetros de su rostro y el deseo que esta creciendo lo remplazo con furia.
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Editado: 30.04.2026