KATHRYN
El aire en la oficina es una chispa a punto de incendiar el edificio. Maximiliano me tiene contra el escritorio, sus manos queman a través de la seda de mi blusa y su boca está a milímetros de la mía, reclamando una rendición que mi cuerpo, traidor y hambriento, está gritando por conceder, siento el peso de su cuerpo, la urgencia de su deseo y por un segundo el mundo exterior desaparece
Pero justo cuando su mano busca el borde de mi falda y sus labios rozan los míos con esa posesividad que me anula, una imagen cruza mi mente como un latigazo la rubia en su apartamento, el heredero de Gala y las amenazas legales con las que me arrastró hasta aquí.
La adrenalina del placer se convierte en el frío gélido de la realidad.
Apoyo mis manos con fuerza contra su pecho y lo empujo, Maximiliano sorprendido por el cambio repentino cede unos centímetros, lo suficiente para que yo me deslice por un costado del escritorio y ponga distancia entre nosotros, me ajusto la chaqueta con manos temblorosas, pero mi mirada es un muro de acero.
Me acerco a la puerta y la abro de par en par, exponiéndolo a la vista del pasillo, obligándolo a recuperar su compostura de CEO en un segundo. El impacto de la luz del pasillo es el recordatorio de que aquí, en estas paredes, yo soy su socia, no su amante.
Maximiliano me mira y por primera vez veo algo que no es arrogancia es el desconcierto de un hombre que pensaba que el juego estaba ganado y se dio cuenta de que ni siquiera conoce las reglas.
Él sale de mi despacho sin mirar atrás y yo me quedo sola, apoyada contra la puerta cerrada sintiendo cómo el corazón me martillea en las costillas. He ganado la batalla, he mantenido mi integridad, pero la guerra apenas comienza y sé que Maximiliano Alexander no se detendrá hasta que logre que el huracán se convierta en una brisa a su voluntad
MAXIMILIANO
La veo cerrar la puerta de su despacho y me quedo en el pasillo, con la sangre hirviendo y el sabor de su rechazo quemándome la lengua, esa pequeña victoria que se anotó en la sala de juntas y el desplante que acaba de hacerme solo alimentan la bestia que Kathryn ha despertado en mí. Ella cree que abrir la puerta y hablar de ingeniería es suficiente para marcar una distancia, pero no entiende que yo no acepto un no cuando sé que sus ojos dicen otra cosa.
Si quiere jugar a la Directora inalcanzable dentro de estas paredes, que así sea. Pero Alexander & Asociados tiene recursos que ella ni se imagina.
KATHRYN
El día ha sido un maratón de reuniones entre números, planos y miradas tensas cada vez que Maximiliano y yo nos cruzamos en los pasillos. He mantenido mi máscara de hierro, respondiendo solo con monosílabos profesionales, pero mi cuerpo sigue en estado de alerta. A las tres y media, cuando me dispongo a revisar los últimos informes, Gianni entra con una nota.
Siento un escalofrío. El Este, es una zona aislada, con acantilados y carreteras que serpentean entre la nada. Maximiliano está moviendo sus hilos otra vez, sacándome de la protección de la oficina para llevarme a su terreno. Bajo al estacionamiento esperando ver una van con el equipo técnico, pero solo encuentro una Range Rover negra con los vidrios polarizados. La puerta del copiloto se abre desde adentro.
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Editado: 30.04.2026