"No te digo mentiras, Se que no es cuestión de suerte.
¿Porque seguimos jugando a los dados?, sabiendo que esto está cargado a tus lados
¿Porque seguimos jugando a las cartas?, sabiendo que tienes un has bajo la manga"
—¿Mañana es tu cumpleaños, cierto? —me preguntó Zimû, con los ojos cerrados, reposando sobre mi pecho mientras jugueteaba con su cabello oscuro. La suavidad de su cabello entre mis dedos me hizo olvidar por un momento la tormenta emocional que se estaba desatando en mí.
—Lo es —le confirmé con simpleza, sin dejar de concentrarme en la textura de su cabello, que desprendía un pequeño aroma dulce. Una fragancia que solo él tenía, única y familiar. Era extraño cómo algo tan simple podía envolverme de esa forma. Él asintió levemente, apretando un poco más su abrazo en mi cintura, buscando consuelo, o quizás era yo quien lo necesitaba.
De repente, su voz se rompió en un susurro apenas audible. No pude entenderlo al principio, pero una sensación extraña invadió mi pecho.
—私はそれをしませんでした...
—Watashi wa sore o shimasendeshita...
—(No lo logré)— murmuró, casi como si se estuviera hablando a sí mismo. Su tono cargado de frustración me hizo fruncir el ceño, desestabilizando mi calma. Lo miré desconcertado, esperando que terminara de decir lo que parecía estar atorado en su garganta. Detuve mi mano, que aún jugaba con su cabello, y lo miré a los ojos, buscando respuestas en su expresión.
—¿A qué te refieres? —le pregunté con curiosidad, mi voz más suave de lo que pretendía. Estaba confundido, pero al mismo tiempo quería entender. Necesitaba entender.
De repente, como si las palabras le costaran demasiado, soltó una frase que me dejó helado.
—あなたは彼を欲し続けます...
—Anata wa kare o hosshi tsudzukemasu...
—(Aún lo amas a él)— dijo, su voz rota, como si cada palabra estuviera plagada de dolor. En ese momento, sentí cómo el peso de sus palabras me oprimía el pecho. Me senté con esfuerzo, ya que él seguía sobre mí, su cuerpo cálido y firme. Me sentía atrapado, pero era más por la angustia que sus palabras me causaban. Tomé su barbilla con delicadeza, forzándolo a levantar la cabeza para mirarme, para que sus ojos se encontraran con los míos.
—Abre los ojos —pedí, casi con desesperación. Pero él negó con la cabeza, apretando más los ojos como si las lágrimas que amenazaban con salir fueran demasiado dolorosas. —Abre los ojos, Zimû —exigí con un tono que no pude controlar, el desconcierto apoderándose de mí. Finalmente, los abrió, y fue entonces cuando sus ojos miel, tan cálidos y hermosos, liberaron una lágrima de cada uno, deslizándose por sus mejillas, y mi corazón dio un vuelco. Lo que veía me preocupó más de lo que imaginaba.
—¿Qué ocurre? —pregunté, mi voz rota por la preocupación. Mis dedos se deslizaron por sus mejillas para limpiar las lágrimas que salían de sus ojos, como si pudiera borrar todo su sufrimiento de un solo toque.
Con la voz quebrada, él continuó:
—あなたはまだアンジェロに恋をしています。私がしたことすべて、すべての努力は無駄でした...あなたは決して忘れません
—Anata wa mada anjero ni koi o shite imasu. Watashi ga shita koto subete, subete no doryoku wa mudadeshita... Anata wa kesshite wasuremasen...
—(Aún estás enamorado de Angelo. Todo lo que hice, cada esfuerzo fue en vano... Jamás lo olvidarás)— se quejó, mirándome fijamente a los ojos. Las lágrimas en sus ojos miel ya no cesaban, y el dolor reflejado en ellos era palpable. Mis palabras se atoraron en mi garganta mientras sus palabras se clavaban en mi corazón.
—¿Cómo sabes lo que siento? —le pregunté, casi susurrando. Pero él ya no me miraba, se había apartado de mí, cubriendo su rostro con las manos, como si estuviera tratando de borrar de su mente lo que acababa de decir. Mi mente no podía procesarlo. ¿Era posible que todo lo que había hecho por él, todo lo que había sentido, fuera en vano? ¿Que mi amor por él nunca había sido suficiente?
—どんなに努力しても、あなたは彼にしがみつき続けます...あなたの心はいつも彼に行きます
—Don'nani doryoku shite mo, anata wa kare ni shigamitsuki tsudzukemasu... Anata no kokoro wa itsumo kare ni ikimasu...
—(Por más que lo intente, tú sigues aferrándote a él… Tu corazón siempre irá hacia él)— continuó, su voz quebrándose aún más, y mis ojos se cristalizaron por el dolor de sus palabras. Era como si él estuviera leyendo mi alma, como si todo lo que intentaba esconder estuviera a la vista. No pude evitar que una lágrima escapara de mis ojos mientras lo observaba, completamente perdido.
—¿Me dices esto luego de haber hecho el amor conmigo? ¿En tu cama? ¿Porque tú querías? —pregunté, sin poder creer lo que oía, casi irónicamente. El aire entre nosotros estaba tenso, cargado de incomodidad. Él no respondió. Simplemente apartó su rostro de mi mirada, y eso fue suficiente para entender el peso de lo que me decía. Era como si todo lo que había sentido con él no fuera real, como si solo fuera una ilusión pasajera.
—何度も何度も...会話はいつも彼の名前があなたの唇から何度も出てくることで終わります
—Nandomonandomo... Kaiwa wa itsumo kare no namae ga anata no kuchibiru kara nando mo dete kuru koto de owarimasu...
—(Una y otra vez... Las conversaciones siempre terminan con el nombre de él saliendo de tus labios una y otra vez)— continuó, su voz llena de frustración, y mis ojos se llenaron de lágrimas al escucharlo. Me sentí vacío, perdido. Sabía que Zimû tenía razón, pero la sensación de ser incapaz de soltar a Angelo era una carga que no sabía cómo dejar atrás.
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Editado: 15.07.2026