Mi mente daba vueltas, entre la confusión y el desconcierto. Sentía una mezcla de sensaciones: el calor de su cuerpo cercano, la tensión en el aire, pero al mismo tiempo, esa frialdad que me envolvía. ¿Por qué esto se sentía tan… irreversible? ¿Por qué, en este momento, no podía dejar de sentirme atrapada entre el deseo y la inquietud que me generaban sus palabras?
Mi cabeza daba vueltas, atrapada entre la incredulidad y el miedo. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo podía estar aquí, en este cuarto con él, escuchando palabras tan… irreales? Algo dentro de mí no quería creer lo que decía, pero otra parte de mi ser estaba aterrorizada por la posibilidad de que todo lo que estaba diciendo fuera cierto. ¿Mi transformación? ¿Mi destino con él? Todo parecía tan… impredecible.
—私の変容は進んだ、私は父に私たちが持っていると信じていたつながりとあなたの変容が進むだろうと警告した。だから私はここにいます...私があなたの仲間であることを願っています
—Watashi no hen'yō wa susunda, watashi wa chichi ni watashitachi ga motte iru to shinjite ita tsunagari to anata no hen'yō ga susumudarou to keikoku shita. Dakara watashi wa koko ni imasu... Watashi ga anata no nakamadearu koto o negatte imasu—
-(Mi transformación se adelantó, le avisé a mi padre de la conexión que creía que teníamos y que tu transformación se adelantaría. Por eso estoy aquí... Tengo la esperanza de que yo sea tu mate)- dijo él, buscando también su ropa en el suelo del cuarto. El sonido de su voz no hacía más que añadir confusión a la tormenta que tenía dentro de mí. ¿Un mate? ¿Era eso lo que me estaba proponiendo? Mis pensamientos se entrelazaban en un caos absoluto. ¿Cómo podía creer en esto? ¿Cómo podía aceptar este destino que parecía arrancado de una historia que no me pertenecía?
Mi mente no podía mantenerse tranquila, cada palabra que él pronunciaba me desestabilizaba más. La parte racional de mí intentaba comprender, pero la otra parte, esa que se dejaba arrastrar por la tensión que surgía entre nosotros, me decía que debía escuchar más, entender más. Algo en su mirada, algo en su tono, me decía que estaba diciendo la verdad, y eso era lo que más me aterraba.
—それが私がこの平凡なパックにいる本当の理由です。あなたによって
—Sore ga watashi ga kono heibon'na pakku ni iru hontō no riyūdesu. Anata ni yotte—
-(Esa es la verdadera razón por la cual estoy aquí en esta manada mediocre. Por ti)- siguió, tomándome de la barbilla con brusquedad, mientras mi corazón latía de manera insana, amenazando con salirse de mi pecho en cualquier momento. Cada palabra suya era una daga clavada en mis pensamientos, cada roce de su piel contra la mía me hacía sentir la presión de su proximidad, como si todo mi ser estuviera colapsando bajo la magnitud de sus palabras. Mi mente estaba en guerra: ¿Cómo podía mi corazón latir tan rápido, tan fuerte, cuando mi cabeza gritaba que esto no podía ser real?
Mis pensamientos eran un caos absoluto. Por un lado, el deseo, esa chispa que me había encendido desde el primer momento, quería tomar el control, pero por otro lado, el miedo, la duda, me ataban de pies y manos, impidiéndome ceder completamente. ¿Qué significaba todo esto? ¿Qué implicaba que él dijera que era su mate? Mis emociones chocaban violentamente, y lo peor era que, aunque quería comprender, no podía hacer que todo encajara.
—あなたが私の仲間なら、私はあなたをこの群れから連れ出し、あなたを私のところに連れて行くことを保証します。そこでは、役に立たないアルゼンチンのアルファについて考える機会がありません。
—Anata ga watashi no nakamanara, watashi wa anata o kono mure kara tsuredashi, anata o watashi no tokoro ni tsurete iku koto o hoshō shimasu. Sokode wa, yakunitatanai Aruzenchin no arufa ni tsuite kangaeru kikai ga arimasen.—
-(Te aseguro que si tú eres mi mate, te sacaré de esta manada y te llevaré a la mía. Ahí no tendrás oportunidad de pensar en ese alpha argentino que no sirve para nada)- me aseguró él, cerca de mi rostro, sin soltar aún mi barbilla. En ese momento, todo mi cuerpo se tensó. Algo en su mirada, en la manera en que me hablaba, en cómo controlaba el espacio entre nosotros, me hizo sentir un vértigo incómodo. ¿Cómo podía ser tan seguro de lo que decía? ¿Cómo podía yo, en este momento tan vulnerable, pensar que había alguna posibilidad de que esto fuera lo que me esperaba?
Las lágrimas se habían detenido de parte de ambos, pero lo que flotaba en el aire no era la calma. No, era la sensación de ser arrastrada a algo mucho más grande que yo. En sus ojos amarillos, brillaba la posesividad de un alpha, y algo en mi interior, aunque se resistía, empezaba a aceptar lo que él sugería. Mi piel se erizó, mi respiración se volvió más pesada, y mi corazón, aunque en caos, parecía empezar a latir al ritmo de su presencia.
—Serás mío, siempre— aseguró él, diciendo con lentitud cada sílaba que abandonaba sus labios. Cada palabra me atravesaba, como si fueran flechas dirigidas directamente a mi alma. No pude evitarlo; tomé su muñeca, esa que me aprisionaba, y la quité de mi rostro con brusquedad y enfado. Mi rabia no estaba dirigida a él, no del todo, sino a mí misma por no saber qué hacer, por no poder comprender si lo que estaba sucediendo era lo que realmente quería.
—Te confundiste de lobo— dije seguro, lanzando su mano lejos de mí. Él rió un poco, y su risa, aunque ligera, provocó un escalofrío en mi espalda.
—Seguramente...— murmuró de manera ronca, haciendo que mi piel se erizara otra vez. Su lobo tenía el control total de su cuerpo y eso me desconcertaba sobremanera. Todo mi ser quería estar lejos de él, y sin embargo, algo más profundo quería acercarse. ¿Qué significaba todo esto? ¿Por qué mis pensamientos eran un laberinto y mi cuerpo no dejaba de reaccionar a su cercanía?
—¿Cuándo?— pregunté, alejándome dos pasos de él, con la sensación de que, en este momento, cualquier movimiento podía cambiar el curso de todo. Mi mirada viajó al suelo para ver con lo que había tropezado, y era mi ropa, algo que me parecía tan banal en este instante tan cargado de significados. Pero incluso esa banalidad me trajo un respiro de alivio, aunque fuera momentáneo.
#901 en Fantasía
#214 en Joven Adulto
mejores amigos amor complicado, mitos leyendas y profecias, lobos yin yan
Editado: 15.07.2026