( Shanann).
Que ingenuo , nisiquiera se ha dado cuenta de la trampa en la que está cayendo, es tan inocente que a veces cuestionó que sea el moustro que todos dicen , pero pensándolo bien, los peores moustros no son aquellos que salen en la oscuridad, no , son los que caminan bajo la luz del sol, cuya apariencia es seductora , peligrosa. Volví a mirarlo , por primera vez en toda la noche no estaba haciendo berrinche, nisiquiera se inmutaba ante el juego, solo miraba cada una de las celdas con curiosidad y temor, tenía la vaga esperanza de encontrar a sus compañeros ahí, pero no lo estaban , no soy tan estúpida para hacerlo.
Metí las manos en los bolsillos, balanceando mi cuerpo ligeramente de alante hacia atrás, mientras silbaba .
- Escoge una celda - Le ordené, al ver que no dejaba de mirar a los prisioneros.
- No voy a elegir a un ser humano para decidir como muere .
- Escoge una celda, no hagas esto más difícil.
-¿ Difícil?, ¿para ti es difícil?, eres un moustro, capaz de matar a hombres inocentes, e indefensos ¿y dices que lidiar conmigo es difícil?.
- ¿ Hombres inocente?. Te demostraré ahora mismo quienes son los hombres inocentes, abrir la puerta catorce.
La orden fue cumplida ante de lo previsto. Las jaula cercanas comenzaron a ser sacudidas con fuerza, mientras gritos ahogados escapaban de la boca de sus dueños
- Soltad la cadena 3.
El sonido de la cadena al caer al piso, resonó horrible contra el piso . Su dueño era un hombre mediano , blanco, no debía pasar de unos 45 años, salió caminando lento como si no se acordara como hacerlo, pero mientras más intentaba mover las piernas, mejor se iba haciendo sus erráticos movimientos, al salir de la jaula, esta se cerró violentamente tras de él. Se estiró un poco, mientras nos miraba lentamente, pero su mirada se detuvo en Haldo.
- ¿ No le reconoce, capitán?.
Su rostro se crispo en una extraña muesca de ingenuidad, pero permaneció callado, como si sus ojos no creyeran lo que estaban viendo.
- Así que el famoso capitán Haldo Malgarter, no recuerda a su asesino favorito.
Desvié la mirada hacia él, parecía incómodo, nervioso, pero lo sabía disimular casi perfectamente.
- Recuerdas aquella niña , ¿ Cómo se llamaba?, o si Valloleth , recuerdas ese juego tan divertido que jugamos, tú intentando salvarla , lo único que lograste fue matarla con tus propias manos, cuando disparaste creyendo que no fallabas un tiro , ella se atravesó entre mi cuerpo y la bala .
Tragué saliva , esto es incómodo. Pero no podía apartar la mirada del rostro de Haldo, el permanecía serio , su rostro tan legible se había convertido un témpano de hielo, imposible de leer .
- El asesino de palabrisas .
Fueron sus únicas palabras.
- Efectivamente capitán Haldo Malgarter, es hora de que usted y yo ajustamos cuentas.
Haldo lo miró desafiante, sacando el pecho , como un macho dominante.
Me acerqué al ex cautivo , coloqué el arma sobre su mano, acercándome al oído, pronuncié
- Disparale.
Se giró hacia mi , con un malévolo brillo en los ojos, intentó acariciarme la barbilla pero al mismo tiempo le amanote la mano .
- No te atrevas a tocarme.
- Después de que termine con el capitán, arreglaré cuentas contigo princesa.
Me alejé de él, colocandome a su espalda.
- Ahora si capitán, arreglaremos esas viejas cuentas pendientes.Últimas palabras capitán.
- Un día pagarás por tus crímenes.
- Oh capitán, usted siempre tan correcto y sentimental.
Levantó el arma en dirección a Haldo.
Mientras yo apuntaba a la espalda.
Ni de coña dejaría que lo matara.Solo yo podría hacerlo .
- Salude a todos de parte de Rafael Antonio Lopez.
Pamm.
El cuerpo de aquel repugnante ser cayó a los pies de Haldo manchando de sangre su rostro.
Me quedé pensativa, mirando la sangre fresca que comenzaba a correr lentamente , me agaché, manché mis dedos de aquella sangre, para luego pintarme los labios,tiñiendolos de un rojo carmín.
Al levantar la mirada, miré a Haldo , se veía asqueado.
- Satisfecho capitán.
Apenas parpadeo , como si le costará trabajo procesar la escena ante sus ojos.
Caminé hacia él, pisoteando el cadáver con cada uno de mis pasos, machacando la maldita espala, mientras los huesos crujian bajo las plantas de mis zapatos, me detuve en la cabeza, disfrutando el momento, la pise , aplastando su cráneo lentamente, sintiendo mis zapatos mancharse de aquel carmín líquido. Me quedé quieta frente a Haldo , inclinandome hasta quedar a la altura de su boca, mientras me miraba fijamente como si fuera una aparición.
- Dígame capitán ¿ Dónde están los hombres inocentes?, todos los que están encerrados en estas
jaulas son criminales, asesinos, psicópatas, sociopatas que usted ha encerrado. Es su oportunidad capitán de hacer lo que la ley no ha podido hacer , usted los encerró, pero tenía ganas de hacer más ¿ Verdad ?.
Quería matarlos, liberar a la faz de la tierra de esa miserable peste , estos hombres no sirven, ¿ Cierto?.
-¿ Significa qué , puedo matar a quién se me antoje y nadie se enterraria ?.
- Así es capitán. Puedes matar todo lo que quieras y nadie lo recordará mañana.
Sonrió, levantando la comisura de los labios, de una forma forzada.
- ¿Cuando comenzamos?.
- Cuando elijas una celda .
- Número 28.
- ¿ Estas seguro?
- Si.
- Ya esta, celda 28 Gerr de Berg.
- Ahora vamos. Tenemos que dirigirnos al escenario para comenzar el juego.
Le di la espalda.
- Ah por cierto, Haldo, te aconsejo que pises la cabeza, te hará sentir mejor, es algo liberador .
Comencé a caminar, mientras una pequeña ola de emociones comenzaba a carcomerme ¿ y si todo es un juego? .Espero que haya sido lo suficientemente estúpido para tragarse la historia.
Aunque tenía ganas de virarme , no podía hacerlo , si lo hacía estaba segura que comentaría una locura.
- Shanann.
Escuchar mi nombre en su voz, me resaltaba ligeramente peligroso, por la extraña sensación que provocaba en mi interior.
- Dime.
- ¿ Por qué lo haces ?.
- ¿El qué?.
- Todo esto, las muertes, las ganas de demostrar que eres una asesina sin escrúpulo.Antes no lo entendía pero ahora lo entiendo.
- ¿ Ah qué te refieres?.
Intenté girarme, sin darme cuenta de lo que Haldo estaba haciendo. Me estaba apuntando , con la propia arma, que había disparado tres veces esta noche.
Sonreí internamente.
- ¿ Qué estás haciendo Haldo?.
-¿ No es evidente?.
- ¿Me estas apuntando con un arma?.
- Así es .
-¿ Ah una mujer indefensa?.
- No eres una mujer , eres una asesina.
- Pero eso no quita que seas mujer
- Hay mujeres que deben ser eliminadas de la faz de la tierra o ¿no es lo que dices que quería hacer , eliminar a todos esta plaga de la faz de la tierra? .
Comencé a caminar en su dirección, mientras me pegaba al cañón del arma, para comprobar mis sospechas.
- Se le olvida algo capitán, soy la única oportunidad que tienes para volver a ver a tu equipo con vida Así que si alas ese gatillo , nunca más volverás a ver a tus hombres.
- ¿ Quieres apostar?, que si los vuelvo a ver .
- ¿Sería capaz de jugar con la vida de sus compañeros?
- ¿Ellos ya están muertos? .
- ¿No puedes saber eso con certeza?.
- Responde si o no .
- ¿ Qué pasa si no respondo?.
- No pasaría nada pero confirmaría mis sospechas .
- ¿ Qué pasaría si tus sospechas fueran confirmadas? , ¿ me pegarías un tiro? .
Volvió a sonreír, con aquella sonrisa que comenzaba a inquietarme.
- No , haré algo mejor, mucho mejor.
- Y me puedes decir que tienes pensado hacer.
- Primero responde ¿ Están vivos o no ?.
- No lo están, están muertos desde el primer día , descomponiendose en una fosa común.
Esperé una reacción diferente, algo que lo identificará con el estúpido con el que había estado lidiando toda la noche, pero a diferencia de ello ante mi se encontraba un hombre capaz de sonreírme mientras me apuntaba, a pesar de escuchar que su equipo estaba muerto.
- Ni le creo, sabes ¿por qué?, porque eres demasiado inteligente para matar a las únicas personas que pueden mantenerte con vida.
- Esas personas ya están muertas .
- Entonces morirás.
- Pues que estas esperando, aprieta el puto gatillo de una vez.
Estaba convencida que no lo haría, era tan estúpido que aportaría el arma volteando la cara hacia otra parte, pero, a veces el instinto falla , principalmente cuando sientes un arma ser disparada contra tu pecho.
Por momentos creí que la bala había atravesado mi cuerpo, pero en vez de decir algo , me quedé procesando lo que había terminado de pasar.
Sonrió, el muy maldito.
Al contrario de mi , que me encontraba en shock, este maldito no sabes en que lío se había metido.
- Bueno al menos no corriste .
- Eso es lo que querías verdad , que fuera el tipo de persona que salía corriendo al primer disparo.
- Te apunté.
- ¿Tú saldrías corriendo?.
- No .
- Entonces ¿por qué lo preguntas? .
- Porque a los moustros les asusta la luz y los ruidos fuertes.
- ¿ Entonces crees que soy un moustro?.
- Si , eres igual a mi ,¿ sabes el por qué?. Porque de una forma o otra, por trabajo, honor o sacrificio, tú también matas , aniquilas y disfrutas haciendolo , la única diferencia entre tú y un asesino a sueldo es la placa, ¿ o vas a negarlo ?
- A diferencia de ti , solo hago del mundo un lugar mejor. Soy un asesino que salva a otros de convertirse en algo que nunca desearon ser
-¿ A diferencia de mi ?, tú vives una mentira, pero matar es matar , por las razones que sean , eres un asesino, aquí o en China.
Permaneció en silencio por unos minutos, con la mandíbula tensa, mientras retiraba el arma de mi cuerpo, para sonreírme jugetonamente , mostrando unos preciosos hoyuelos. Comenzó hablarme nuevamente
- De un asesino a otro, ¿ Tienes miedo?.
- No.
- Entonces cambiaremos el juego, esta vez todo o nada.
Me dejó confundida radicalmente.
- ¿ A qué te refieres?.
- Esta vez tu sereas la apuesta, si gano me devolveras a mis compañeros y a ti.
- ¿A mi?.
- Si .
-¿ Y si gano?.
- Podrás hacer conmigo lo que quieras o ¿me vas a negar que te gustó?.
Heché la cabeza hacia atrás, esta conversación no me estaba gustando.
- Te crees demasiado para que una persona como yo se fije en alguien como tú.
Comenzó acercarse a mi , mientras retrocedía hasta pegarme a la pared
- ¿Y qué tiene alguien como yo?, un capitán de la marina, guapo , inteligente y....
- Estúpido, engreído, llorón, cobarde - le argumente enérgicamente cada uno sus defectos - Créame princeso , jamás tendrás los pantalones suficientes para gustarme.
Estaba arrinconada , a mis espaldas la pared , al frente él.
- Quítate.
- No .
- Haldo.
- ¿Qué?.
- No te atrevas a retarme.
-¿ Te pones tan nerviosa estando cerca de mí?.¿ Qué pasa si hago esto?.
Levantó ambos brazos, arrinconadome aún más.
Sentí la piel erizada, maldita sea , odio estar tan cerca de él.
- Haldo quítate.No me obliges a .
- ¿A qué?.
- A mata...
Nisiquiera puede terminar la frase cuando me silenció, me estaba besando, maldita sea. Había olvidado cuanto me gustaban sus besos.