Un juego mortal

CAPÍTULO 2

 

CAPÍTULO 2

 

Hace millones de años, un hombre sin vida llegó a la tierra a desafiar el destino de los demás. Este pensaba que conquistarlos con deseos falsos iba a hacer que la gente caiga a sus pies, por lo que creó un círculo mortal entre la vida y la muerte, esto provoco que varias personas murieran en el intento de defender a su gente, de allí surgen los poderes divinos que tengo.

El hombre simplemente al ver que no podía hacer nada ante la tanta gente que se enfrentaba a él, se pulverizó y hasta el día de hoy, nadie sabe quien puede ser. Oculto entre el montón de gente, siendo un anónimo ante todos y lo único que esperan es que el círculo mortal se cierre cuando él muera de una buena vez.

Otro hombre que tuvo los poderes, creo Pandora, un lugar que hasta el día de hoy sigue siendo el lugar donde pueden vivir con comodidad, aquí nadie te juzga ni te ofende. El mundo ideal de todos, supongo. Ese hombre fue familiar mío, que murió a los pocos años y cortando sus poderes con la muerte y el círculo mortal.

Pandora es mi vida y mi obligación de que siga siendo el mismo hasta que muera, siempre lo he tenido claro. Mi comunidad lo es todo y nadie va a quitar que pase nada malo a ella. Me detengo frente a una flor hermosa, no es nada común, este tiene chispas de colores por todos sus pétalos y de él brota una energía de olor.

—Es bonito, ¿Cuánto cuesta? —dice Harry a la señora que lo vende.

—100 Panderas, es por la energía del sol. Dura mucho tiempo

—Me lo compro, dame un ramo enorme.

—Bien, joven —dice la señora agachando su cabeza.

—No tienes dinero, además, no es necesario que-

—Tu familia me dio dinero —la señora le entrega el ramo y este lo mueve hacia a mí, —Y esto es tuyo.

Lo observo y veo como las flores esconden un secreto, como si estas escucharan y guardaran lo que decimos, esto es hermoso, pero supongo que por el costo. Recibo el ramo de flores y comienzo a caminar sin rumbo, observo a los niños corriendo y me acuerdo del chico que ví sus pensamientos.

—Eres muy callada —dice Harry caminando rápido para estar a mi lado, —Cuéntame algo de ti

—Soy la futura heredera de Pandora

—Eso todos lo saben… otras cosas, más personales. Por ejemplo, tu color favorito, tu lugar favorito… eso.

—Mi color favorito es el verde. Mi lugar favorito, mi habitación.

—¿Por qué el verde?

—No sé, simplemente me atrae. Me llama a quererla más que a los otros colores, siento que es… una esperanza.

Vuelvo a observar a los niños, uno de ellos se ha caído y se encuentra llorando mientras los otros se arrodillan para animarlo, eso me hace recordar al único amigo que estaba conmigo, lo fuerte que tuve que dejarlo ir a una vida feliz.

—Me iré a mi habitación, adiós

—Pero si no cenamos todavía

—No tengo ganas de estar aquí…

—¿Podrías mirarme? ¿Acaso no te parezco interesante? —dice de pronto, —Veo que no quieres conocerme, ni siquiera me has preguntado algo de mí.

Lo observo para responderle, pero me corto cuando lo observo, había olvidado lo guapo que era. Ahora que lo recuerdo, no lo observe nunca. De pronto, me dan ganas de ver que tiene en pensamientos, pero no puedo, entonces voy por sus recuerdos, pero tampoco.

Y como si no hubiera leído nada, sólo observo sus ojos y el brillo que hace que quiera acercarme a él. Siento mis manos hacer cosquillas y unos latidos en mi corazón. Pero ¿qué me pasa?

—¿Tienes algo? ¿Te encuentras mal? —dice él calmado, serio, varonil.

—No, nada de eso. Estoy bien.

—No creo eso —dice acercándose a mi lugar, agacha la cabeza y siento mis labios querer acercar a los suyos. Es como si estuviera enamorada o me estuviera enamorando….

Un suplido a mi costado hace que parpadee. Hace despertar de lo que tenía, observo la dirección y observo al chico caminando hacia otro lugar.

—Debo irme a mi hogar, gracias por las flores —digo alejándome de Harry. Este no dice nada y sólo asiente, camino hacia mi casa, pero soy detenida. Vuelvo a observar a mis costados y lo veo como se va a una de las casas. Mi curiosidad me atrae a ir hacia allá, dejo el ramo de flores en una mesa y camino donde está el otro chico.

Al estar a un paso de entrar por esa puerta que está semiabierto, caigo en cuenta que mi curiosidad, no debo entrar. Seguro es mala idea, quizás esa curiosidad es una pérdida de tiempo.

¿Estás segura, Kamila?

Oigo una voz en mis pensamientos y me paralizo, no es normal que esto me pase, dudo por un momento más hasta que acerco mi rostro hacia el fino espacio de la puerta semiabierta. Entonces lo veo, es su habitación, él se encuentra revisando algunos papeles que tiene en una estantería y lo observa detenidamente, causando un efecto en mi que no estoy segura de que es.

 De pronto el chico deja de leer sus papeles y va a un lado donde se quita la camisa, mostrando sus músculos bien trabajados. Abro los ojos y me escucho gemir bajito en un lugar silencioso, el chico voltea al mismo tiempo que me separo de la puerta y comienzo a ponerme colorada. Doy dos pasos atrás en silencio, pero es inútil, el chico aparece abriendo la puerta sorprendido.




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