Un juego mortal

CAPÍTULO 21

 

CAPÍTULO 21

 

Abro los ojos. Veo un bonito cielo de color celeste, es tan bonito que quiero quedarme aquí mirándolo, pero escucho un sonido al otro lado de mi guarida. Me levanto del césped y observo silenciosamente.

Unos hombres están vigilando la zona, no encuentro otra opción que sacar a la luz mi poder. Pero antes...

—¡Hey, tú! —dice un hombre vestido de azul oscuro.

—¿Sí? —salgo del árbol que estaba escondida, —¿Qué pasó?

—¿Quién eres? ¿Qué hace aquí?

—Ah... —digo mirando otro lado, —Venía de visita, pero estaba todo un caos por la ley del líder... así que me escondí para irme

—¿Va a nadar, señorita? —dijo el señor, con poca credibilidad de lo que le había dicho.

—Pues... sí, sólo estaba esperando que sea de día. Ya sabe, la pulmonía.

—Ya veo... —dijo el otro riendo, —Tiene que venir con nosotros.

—¿Por qué? ¡No he hecho nada! —dije gritando asustada.

—Nadie puede estar por esta zona, está prohibida —dijo agarrando de mi brazo. Justo en mi plan, agarro su brazo y utilizo mi poder de la electricidad, este grita zafándose de mi poder.

Doy la vuelta y comienzo a correr por el césped bonito que había en Reino Paraíso hasta tirarme al agua y nadar lo más rápido posible a donde me mande mis poderes.

Soy Azora Stone. Sí, ese es mi nuevo nombre después de que la energía amarilla me haga revivir en otro cuerpo y totalmente distinta, como que ya no tengo el pelo de color marrón, sino un rojo- naranja o que ahora tenga que utilizar unas gafas para aparentar mi vestuario.

Lanzó olas de energía y sigo nadando hasta tierra firme. No es Reino Pandora, pero a nada. Cuando abrí los ojos después de haberlo cerrado en el Palacio de Connor, fue un milagro que me haya encontrado en otro lugar como una persona normal, por lo que huí de su reino.

Ya luego volvería y después de eso, volvería a mi Reino.

Salgo del agua con la ropa mojada. Hacía frío, más bien, los árboles estaban blancos y el cielo era distinto, como si fuera puro.

—¿Kamila? —dijo un chico. Di la vuelta sorprendida, nadie podía verme como era antes. Un chico con traje blanco y detalles dorados estaba frente a mí y me observaba con emoción.

—Yo me llamo Azora Stone

—Bueno, esa es tu nuevo cuerpo. Pero eres Kamila Brown, no me engañas.

—¿Y qué si digo que sí? ¿Quién eres? —digo molesta, esto no estaba en mis planes.

—¿Es que no me recuerdas? Las fiestas de niña, las veces que te ayude de los otros que se reían de ti... las veces que cuando te molestaba, utilizabas tu fuerza contra a mí y luego tu cabello blanco salía.

—¿Qué? —digo sorprendida, —Eso nunca pasó, no te conozco

—Ay... veo que alguien te quitó esos recuerdos —dijo y se acercó, me quise alejar, pero me detuvo con ¿energía? Puso dos dedos de cada mano en mi cabeza y presionó a mi mente.

En mi mente, ya lo recordaba. Aquellos recuerdos que estaba olvidando, el chico que me ayudó muchas veces de los chicos que me molestaban. Las veces que me vio con el cabello blanco... las veces que lo besé.

Quito sus dedos de mi cabeza y se alejó de mí.

—¿Ahora si me recuerdas? —dijo él con una pequeña sonrisa.

—Daniel...

—El mismo, ¿cómo pudiste olvidarme? Tus padres eran amigos tuyos, ¿cómo...?

—Es una larga historia. —dije extrañada, —¿cómo es que sabes que soy Kamila? ¿Tú viste mi cabello blanco? ¿Tú... tienes poderes?

Él simplemente asintió. Tenía dudas y pareció darse cuenta de que comenzó a reírse, se acercó hacia a mí y me abrazó.

—Te extrañé mucho, Ka

"Ka". Sí, su apodo desde muy jóvenes...

—¿Por qué...? ¿Por qué nunca me visitaste después? —tenía miedo de ser engañada otra vez.

—Tengo poderes como tú, lo sabías. Yo te lo dije, por lo que te protegía cuando los otros te molestaban. Nunca volví a verte porque mis padres murieron por un asesino, por lo que debí liderar mi reino, por lo que está oculto ante todos....

—¿Puedo leer tu mente? —dije, no quería mentiras.

—Bueno, será difícil porque he controlado a que nunca se metan en mi cabeza... pero, ok, hazlo

Lo miré a los ojos y vi lo que decía. Era cierto. Realmente estaba diciendo la verdad.

Ahora, ¿me crees?

Sacudí mi cabeza cerrando los ojos, lo volví a observar sorprendida y este simplemente se reía de mí.

—No hagas eso, no me hables mentalmente

—Es que eres fácil de mente, puedo leer tus pensamientos sin que yo quiera hacerlo

—¡¿Cómo?!

—Ven, te enseñaré las personas que te ayudarán a controlar tu fuerza mental

Me metí en su cabeza y ví que decía la verdad. Quise indagar más a fondo, sus intenciones y... no pude verlo. Había cerrado su mente.




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