Un juego mortal

CAPÍTULO 41

 

CAPÍTULO 41 (Epílogo)

 

En la vida hay un gran cambio de 360° que te hace pensar en si la persona fue realmente buena o mala, la verdad de todo es que siempre echamos la culpa para no lastimarnos, pero al final terminamos hiriendo a la otra.

Connor se echó la culpa de matar a Kamila, aun cuando la quería y aún se contentó cuando la vio viva, sabía que ella no vendría a seguir como estaban antes, sabía que ella vendría con un plan de venganza y no le importó. Con sólo verla viva, estaba feliz. Cuando se enteró de la relación con Daniel, no le gustó mucho, le fastidiaba mucho que le dijera "traviesa" y ella se sonrojara, pero igual lo dejó porque algo dentro de él le decía que así tenían que seguir.

A veces el amor es dejar a alguien ser feliz. No siempre mantenerla pegada a ti es bueno y sano, a veces uno debe dejar ir a la otra por el bien de los dos.

Connor era un chico bueno, era un chico grandioso que todos quisieran tener. Era el chico ideal que, aunque tuviera sus defectos, él podía hacer lo que sea para cuidarte y a veces dejarte ir con otra persona. Connor, además de ser pareja de Kamila, era familia y siempre estaría junto a ella sin que ella supiera.

En la vida hay altibajos y uno debe saber cómo afrontarlo, uno debe luchar por lo que perdió para poder recuperarlo. A veces un simple juego de niños te puede llevar a la perdición, tonto ¿no?

Pero todo comenzó con un juego mortal, un simple juego del amor de mi vida me hizo creer, un simple juego que mi padre quiso jugar.

Entonces lo que puedo decir ahora es...

Hay días en donde el sol quiere aparecer.

Hay noches en donde lo oscuro parece encender.

Hay momentos que te marca aún más profundo que un simple golpe.

Hay situaciones que, tu única solución, es la venganza.

 




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