Hoy vino la tristeza a visitarme
y empezó a contarme aquellas historias
de las cuales yo quería olvidarme.
Llegó también el dolor
a brindarme sus fríos y silenciosos abrazos,
así que lo dejé acompañarme.
El miedo me invade
si te escribo y no contestas.
A veces solo quiero hablar.
Hoy, viendo esta carta,
conocí la ansiedad una vez más.
Recordé que las palabras
no siempre son firmes.
A veces quisiera dejar de preguntar
sin permitir que la incertidumbre
me martirice
Porque el dolor puede vivirse,
pero la espera desgasta.
Las palabras de aquella carta fueron una tregua momentánea en la guerra que llevaba días librándose en mi corazón.
Qué difícil es sentir
que expresar lo que llevo dentro
pueda convertirse en un peso.
Entonces dejé salir
aquellas gotas cristalinas,
aliviando un poco la carga.
Quizá mañana vuelva a ser un mejor día.
𝒵𝒽𝒶 𝐵𝓁𝑜𝑜𝓂
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reflexiones, un nuevo comienzo, crecimiento personal / superación
Editado: 13.10.2026