Parece que mi mente no quiere descansar. Me desperté mucho antes de la alarma. Apenas son las 3:00 de la mañana.
Buscando respuestas a esos misterios que la vida aún no ha querido revelar.
Mientras cada pensamiento lo voy escribiendo para darle un respiro a mi cerebro.
Y fue entonces cuando entendí algo.
No escribía para recordar por qué me dolió; estaba escribiendo para no perderme a mí.
No todos sanamos de la misma manera. Algunos escriben, otros oran, otros guardan silencio. Lo importante es no dejar de caminar mientras el corazón aprende a soltar.
Tal vez el cambio nunca estuvo en encontrar todas las respuestas, sino en permitirme crecer mientras las buscaba.
Y, entre tantas preguntas, llegué a una que no dejaba de dar vueltas en mi cabeza:
¿Qué significa realmente madurar?
Todos pensamos y decimos que hemos cambiado, pero la verdad es que solo lo hacemos en algunos aspectos. Unos son más significativos que otros, pero al final es así, por más que digamos que no.
No llegamos a una totalidad de madurez. Hace falta vivir muchas experiencias y, sobre todo, tener la capacidad de analizarnos a nosotros mismos.
Porque cambiar no siempre significa crecer, y crecer no siempre significa entender.
𝒵𝒽𝒶 𝐵𝓁𝑜𝑜𝓂
#1443 en Novela contemporánea
#441 en Joven Adulto
reflexiones, un nuevo comienzo, crecimiento personal / superación
Editado: 13.10.2026