Un lindo adiós

Día 8

Despertar y observar ese lindo amanecer,

que llena de encanto todo tu ser.

Llevaré todos mis recuerdos a la isla de Nunca Jamás, para que queden escritos como un cuento, y puedan apreciarse desde la distancia; ya no con odio, ni obligación, ni ganas de devolver el tiempo, sino con gratitud por todo lo aprendido.

Dejaré que la risa vuelva a usar su magia,

que la paz llene de gracia mi alma,

que la esperanza florezca con la fragancia de mi esencia,

y que la luz de Dios, que siempre me acompaña,

ilumine cada paso hacia la calma,

mientras guía mi historia.

Por eso, seguiré mi día. Trabajaré con más esmero y comeré disfrutando cada sabor.

Mi noche se siente más esperanzadora. Sentí las fuerzas para hacer aquello que antes me costaba. Me lavé la cara, cambié mi uniforme y me dispuse a hacer mi rutina de ejercicios.

Leí, oré y me acosté; más ligera, más tranquila, más calmada, suspiré y mis ojos, poco a poco, se fueron cerrando.

Y mientras el sueño me arrullaba, comprendí que la paz no siempre llega de golpe; a veces comienza con la decisión de cuidar de uno mismo.

𝒵𝒽𝒶 𝐵𝓁𝑜𝑜𝓂




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.