Un Loco Amor Tóxico.

Nueve: Te mataré si te alejas de mí.

 

 

Narrador:

 

A Tyson le hubiera gustado que todo eso fuera un sueño, quería despertar de esa pesadilla tan profunda que ahogaba todos sus sentidos. Movió lentamente su cuello y vio a Ralph ayudar a Lila. Le estaba dando la misma dosis que siempre le daba él todos los días. 1Alprazolam. Según Tyson, era lo único que podía calmar sus nervios y su ansiedad, junto con su pánico repentino. Quería demostrarle que él estaba con ella pero su cuerpo no respondía por el abundante dolor que retumbaba en su ser.

Sin previo aviso tomó la mochila de Ralph, que se encontraba junto a él, para buscar algún medicamento que pueda calmar su dolor. Sabía que su compañero era inteligente en esos casos. Encontró un pequeño recipiente de 2Morfina. Tomó una jeringa, una aguja y lentamente quitó el líquido del envase. Quitó la venda de su cuello para tener más movilidad, pero como consecuencia obtuvo un intenso dolor. Con un guante de látex, provoca presión en su bíceps para que su vena mayor sobresalga e inyectarse la famosa droga. Pinchar su piel y dejar que el líquido recorra su cuerpo, le provocó una extraña sensación de alivio. Era raro que tenga una acción tan repentina, ya que su efecto tardaría al menos unos 20 a 30 minutos, como máximo.

Su cuerpo y una gelatina, no había mucha diferencia. Bajó del vehículo y su primer intento fue un rotundo fracaso. Cayó sin fuerzas y comenzó a gatear, siendo su única opción. Al dejar más tiempo el efecto de la droga, dobló su rodilla en señal para ponerse de pie. Se ayudó con la parte trasera del auto de Ralph, logrando su objetivo.

A pasos lentos, pero seguros, se acercó a Lila. La repentina aparición de Tyson sorprendió a su compañero, a lo que dejó a la chica y se centró en él. Éste lo ignoró por completo y solo quería saber cómo se encontraba la muchacha.

— Ella está bien, solo se desmayó, tranquilo-intentó calmar a su amigo, pero se negaba a escucharlo-Miller.

Ya cayendo en sus palabras, deja que él haga su trabajo. Su corazón palpitaba rápidamente por el miedo. Sabía los efectos que tenía al tener esa dosis, pero, con su conocimiento de médico, no se sentía seguro. Sentía que algo andaba mal Y sus sospechas se volvieron una realidad al ver como el cuerpo de su paciente comenzó a convulsionar sin control alguno mientras que una espuma blanca salía de su boca. Ralph se alertó. Alejó a su colega, ya que no se encontraba en condiciones para ayudarlo, se quitó su chaqueta y la colocó debajo de la cabeza de Lila. Desajustó su ropa y corrió a su mochila pero no encontró lo que necesitaba.

— ¿Qué estás buscando?-sin alejarse de ella, Tyson quería ayudar de alguna forma.

— ¿Puedes caminar?-asiente-entra a la casa y a tu izquierda hay un estante con medicamente. Debes traerme 3Carbamazepina. Rápido.

A su paso, obedeció lo que el chico le dijo. Buscó por unos segundos hasta que encontró el recipiente con la etiqueta correspondiente. Giró sobre sus pies en dirección a la puerta, para salir y cumplir con su misión pero el medicamento impactó contra el suelo quedando su cuerpo helado al ver a la persona frente a él.

— Sigues vivo-el tipo que lo apuñaló en la prisión estaba frente a él. Quería pensar que lo estaba alucinando, pero ese pensamiento se desvaneció al sentir nuevamente un cuchillo en su pecho-Eso fue rápido. Te daré una muerte sin dolor, esa es una bendición para ti-Tyson se derrumbó en el suelo observando como su nueva herida expulsaba sangre. Podía sentir como lentamente perdía el conocimiento. Su respiración disminuía.

Por otra parte, Ralph al notar que su ayudante demoraba más de lo previsto, entró a la casa, encontrando a Tyson en el suelo como si se hubiera resbalado y caído.

— ¿Estás bien? Lila ya dejó de convulsionar-él tomó la mano de Ralph para que tocara su pecho en donde se ubicaba la supuesta herida, pero al ver que no había nada se puso de pie como si nada hubiera pasado-¿Qué ocurrió?-negó con su cabeza. Salieron al cobertizo de la casa y allí la encontraron a ella intentando ponerse de pie.

 

Fin de la narración.

 

 

***

 

 

Verla sobre la cama, con su piel pálida me da miedo. Deposito un beso sobre sus labios secos y fríos. Parece que besé a un muerto. Me siento junto a ella para estar a su lado por si despierta asustada. Algo andaba mal al tener esa reacción luego de una dosis del medicamento que siempre le he dado. Mis dudas no dejaban de crecer. No era de sospechar que Joshua la haya drogado nuevamente. Solo debo saber la verdadera razón del por qué la drogaba. Sus ojos se comienzan a abrir a lo que me acerco para que me observe.

— ¿Cómo te sientes?-fue lo único que pregunté antes de que diga algo.

— Eso debería preguntarte yo a ti-intenta sentarse-¿Por qué te llevaron a la prisión?

— Me encerraron por algo que yo no hice, pero no quiero preocuparte. Lo importante aquí eres tú…

— Tú eres un fugitivo, al igual que yo. Ralph es la única salvación que tenemos. No hay preferencias en esto-por cierta parte tenía razón. Ella se había escapado del hospital y yo de la prisión. Somos unos fugitivos-ahora tú debes descansar. Yo me iré. Estoy bien-en un intento de irse, la detengo.

— No quiero…estar solo-en tan solo pensar en el hombre de la prisión, temo el haberme vuelvo loco-podemos estar juntos ahora. No tengo deberes…

— Pero yo sí, debo ayudar a…-mi corazón se detuvo al ver nuevamente al sujeto que me apuñaló, detrás de Lila. Ella pudo notar mi emoción, que era más cristalina que una copa de cristal súper delicada-¿Estás bien?-miró detrás de ella y no vio nada, eso captó mi atención. Desvío mi mirada hacia ella y quien estaba detrás se desvaneció-¿Qué ves?

— Me estoy volviendo loco-mis parpados temblaban. Mis piernas se volvieron unas plumas para soportar mi peso e impacté contra el suelo.




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