Un loco fanfic de Supernatural

CAPÍTULO 03

La noche volvió a caer, pero esta vez se sentía distinta.

Más pesada.

Más personal.

Dean Winchester caminaba de un lado a otro en el motel, pasando la mano por su cabello una y otra vez.

—Esto es una locura —murmuró—. Ángeles celosos, desapariciones… y tú—

Se detuvo.

Castiel estaba demasiado cerca otra vez.

Siempre demasiado cerca.

—¿Yo qué? —preguntó suavemente.

Dean soltó una risa nerviosa.

—Tú haces esto difícil.

—No intento hacerlo difícil.

—Pues lo haces.

Silencio.

Uno cargado de todo lo que no habían dicho.

—Dean —dijo Castiel, dando un paso más—. Si esto te incomoda, puedo—

—No —lo interrumpió rápido.

Demasiado rápido.

Castiel lo miró con algo nuevo en los ojos.

Algo más humano.

—Entonces dime que me detenga.

Dean lo sostuvo con la mirada.

Su respiración se volvió más lenta.

Más profunda.

—No puedo.

Eso fue todo.

Castiel cerró la distancia.

Y esta vez… nadie los interrumpió.

El beso no fue brusco.

Fue lento.

Casi inseguro.

Como si ambos estuvieran aprendiendo algo que siempre estuvo ahí… pero nunca se atrevieron a tocar.

Dean fue el primero en profundizarlo.

Agarro la chaqueta de Castiel, acercándolo más.

Como si tuviera miedo de que desapareciera.

Como si siempre hubiera querido hacerlo.

Y Castiel…

Respondió.

Sin dudas.

Sin miedo.

Pero el momento no duró.

Un golpe sacudió la habitación.

La ventana estalló.

El ángel.

—Esto termina ahora.

Castiel reaccionó de inmediato, empujando a Dean hacia atrás.

—¡Aléjate!

—Ni en sueños —gruñó Dean, levantándose.

La pelea fue brutal.

Gracia contra gracia.

Furia contra decisión.

El otro ángel no dudaba.

—Te corrompiste —escupió—. Todo por un humano.

Castiel bloqueó el ataque.

—No.

Sus ojos brillaron.

—Por elección.

Dean observaba, impotente… hasta que vio la oportunidad.

Agarró el cuchillo angelical.

—¡Cas!

Castiel entendió.

Se apartó justo a tiempo.

Dean atacó.

Directo.

Certero.

El ángel cayó.

Silencio.

Pesado.

Después, todo quedó en calma.

Demasiado en calma.

Dean dejó caer el arma.

Sus manos temblaban un poco.

—Estás bien… —murmuró.

Castiel lo miró.

Y esta vez no hubo dudas.

—Sí.

Se acercó otra vez.

Más despacio.

—¿Y tú?

Dean soltó una pequeña risa.

—He estado peor.

Silencio.

Pero no incómodo.

Diferente.

—Eso no cambia lo que pasó —dijo Castiel.

Dean bajó la mirada y luego volvió a subirla.

—Lo sé.

Un paso.

—Y no quiero que cambie.

Esta vez, el beso fue distinto.

Más seguro.

Más real.

Mientras tanto, en el búnker…

Sam Winchester no podía concentrarse.

El libro frente a él llevaba abierto diez minutos en la misma página.

—Sabes que eso no te va a ayudar.

No se sorprendió esta vez.

Crowley apareció detrás de él.

—¿Qué quieres ahora?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.