Un loco fanfic de Supernatural

CAPÍTULO 04

El búnker nunca se había sentido tan lleno y tan inestable al mismo tiempo.

Dean Winchester caminaba de un lado a otro, claramente alterado.

—Un ángel muerto, otro desaparecido, y ahora me dices que esto es más grande, ¿qué tan grande, Cas?

Castiel no respondió de inmediato.

Mala señal.

—Lo suficiente como para romper el equilibrio entre cielo e infierno.

Silencio.

—Genial —murmuró Dean—. Apocalipsis versión… ¿qué? ¿cinco?

—No es como antes —añadió Castiel—. Esta vez algo está consumiendo gracia angelical. Absorbiéndola.

Sam Winchester levantó la mirada desde los libros.

—¿Como un parásito?

—Sí.

Dean soltó una risa seca.

—Perfecto. Ángeles vampiro. Justo lo que faltaba.

—Yo sé algo —interrumpió una voz conocida.

Los tres se giraron.

Crowley estaba apoyado en la mesa, como si siempre hubiera estado ahí.

—¿Tú otra vez? —gruñó Dean.

—Relájate, ardilla —respondió Crowley con calma—. Si quisiera matarlos, ya estaría tomando té sobre sus cadáveres.

Sam lo miró fijamente.

—Habla.

Crowley sonrió apenas.

—Esa cosa que buscan no solo consume ángeles.

Pausa.

—También puede consumir humanos, especialmente los que están emocionalmente conectados.

El aire cambió.

Dean frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Crowley lo miró con intención.

Luego a Castiel.

—Significa que si ese “parásito” quiere debilitar a un ángel ataca lo que ama.

Silencio.

Pesado.

Incómodo.

Dean reaccionó primero.

—Entonces lo matamos antes de que se acerque.

Castiel negó suavemente.

—No será tan simple.

Sam intervino:

—Entonces necesitamos saber dónde está.

Crowley dio un paso hacia él.

—Yo puedo llevarte.

Dean inmediatamente se interpuso.

—Ni en sueños.

—Oh, por favor —rodó los ojos Crowley—. No voy a robarle el alma hoy.

Sam suspiró.

—Dean—

—No —lo cortó—. No vas a ir solo con él.

—No estoy solo —respondió Sam con firmeza—. Sé lo que hago.

Dean lo miró.

Ese momento.

Ese típico momento entre ellos.

Preocupación vs confianza.

—Sam…

—Confía en mí.

Silencio.

Dean apretó la mandíbula y cedió.

—Bien. Pero si algo sale mal—

—No saldrá mal.

Minutos después…

Sam y Crowley solos.

El ambiente cambió por completo.

—¿Seguro que quieres hacer esto? —preguntó Crowley, más serio de lo habitual.

—¿Desde cuándo te importa? —respondió Sam Winchester.

Crowley lo miró.

Directo.

—Desde que eres tú.

Silencio.

Sam tragó saliva… pero no retrocedió.

—Solo guíame.

Crowley sonrió levemente.

—Como desees.

Y puso una mano en su hombro.

El contacto duró un segundo más de lo necesario.

Y ambos lo notaron.

Mientras tanto en el búnker…

Dean y Castiel estaban solos.

Otra vez.

—No me gusta —dijo Dean—. Nada de esto me gusta.

—Lo sé.

—Sam con Crowley… tú en peligro… todo esto—

Se detuvo.

Castiel lo observaba.

—No puedo perderlos —admitió Dean, más bajo—. A ninguno.

Eso golpeó fuerte.

Castiel dio un paso adelante.

—No tienes que hacerlo.

Dean lo miró.

—Siempre hay un precio, Cas. Siempre.

Silencio.

Castiel se acercó más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.