El mundo no se rompió.
Pero algo cambió.
Sam Winchester cerró el libro con fuerza.
—Tiene que haber una forma.
—Siempre la hay —respondió Crowley, desde la sombra—. La cuestión es si te va a gustar.
Sam no lo miró.
—Dímela.
Crowley sonrió apenas.
—Podríamos encontrarlo.
Silencio.
Sam levantó la mirada.
—¿Qué?
—No está muerto —añadió Crowley—. Nada que absorba tanto poder simplemente desaparece.
En ese momento Castiel entró.
Y lo confirmó:
—Tiene razón.
Sam se puso de pie.
—Entonces vamos por él.
Castiel no respondió de inmediato.
Y eso fue suficiente para preocuparlo.
—Cas… ¿qué viste?
Castiel lo miró.
Y por primera vez había miedo real en sus ojos.
—Vi lo que se convirtió.
Corte.
Oscuridad.
Y en algún lugar.
Dean abrió los ojos.
Pero no eran completamente humanos.