—¡¿Qué carajo ha pasado aquí?! —vociferó el capitán con su voz carrasposa y grave.
Miré a Lance para que dijera algo al respecto, ya que él era líder de la expedición... técnicamente. Y aun en mi saludo marcial, le traté de decir "Di algo" en palabras silenciosas para que explicara la situación. Pero desafortunadamente, alguien me leyó como un libro abierto...
—¡Capitán! Seguro fue el ingeniero idiota de ahí. —Kryon me señaló, mientras esboza una sonrisa aberrante.
—Idiota. —mascullé con molestia.
El capitán, que parecía tan alto como una montaña, rodeó la mesa y se acercó a mí con una ceja en alto y me habló. —¿Fuiste tú, chico? —articuló seriamente, rascándose su barba negra con canas.
Abrí la boca para responder, pero inmediatamente la cerré. Ya que frente al capitán no podía contestar a menos que se me permitiese. —¿Mmm? —agarró mi mandíbula con desdén y pegó una fuerte cachetada—. Así que eres demasiado culpable para responder. —me miró fijamente con sus ojos celestes perforadores—. Pues entonces no me queda otra más que disciplinar a este ingrato. —extendió su bastón de golpe y lo levantó con todas sus fuerzas.
Todos estaban mirando la situación con incomodidad, sin saber cómo responder al respecto; en especial Aixa, que podía ver cómo sus ojos se cristalizaron al no poder defenderme en lo absoluto. Por mucho que me molestase, tuve que tragarme el orgullo y ser responsabilizado de algo que no había cometido, o el castigo podría ser mucho peor... Detrás del capitán podía ver a Kryon riendo silenciosa y totalmente a gusto por la situación que estaba por ocurrir.
Miré al capitán fijamente, mientras el ardor de la cachetada me quemaba la mejilla izquierda, para no tratar de faltarle el respeto y con una fuerza bestial, apretó el mango del bastón de tal forma que seguramente podría haberse quebrado; pude ver cómo el arma venía directamente a mi hombro, que de seguro me lo fracturaría o por lo menos que me dejara un moretón tan doloroso como una quebradura... Sin esperarlo, dos enormes manos lo detuvieron a centímetros de mí, con un agarre igual de seguro que el suyo.
—¡Qué creen que hacen, insole-! —se interrumpió.
Gire un poco la cabeza para ver a Kendrick y Aldrich sosteniendo el brazo del capitán con bastante enojo... —Capitán, quiero aclarar que esta sanción me parece completamente innecesaria. —expresó Kendrick de forma amenazante.
—Ni siquiera le dio oportunidad de hablar en su defensa; no estoy a favor de esta forma de disciplina. —comunicó Aldrich sumamente enfadado.
—¡Insolentes, cómo se atreven a tocar al capitán! —Kryon se quiso acercar a la escena, pero su padre le advirtió.
—¡No te metas!, esto no es un asunto que te precede, hijo.
—¡Pero!... no podem-. —el capitán intervino con su peor cara.
—¡Ahora no! —bramó enfurecido—. Ekj-em. —susurró disimuladamente, mientras trataba de aclararse la garganta—. Disculpen mi atrevimiento, señores, no deberíamos discutir en medio de una misión con semejante importancia para la humanidad. —los chicos lo soltaron y él guardó su bastón inmediatamente—. Disculpa, muchacho, no te di la oportunidad de defenderte. ¿Ahora me puedes decir qué es lo que has hecho? —interrogó en lo que se sentaba enfrente de mí.
Abrí la boca nuevamente para aclarar los hechos, pero Kendrick me silenció poniendo su mano sobre mis labios para callarme. —lo miré atónito y aunque estaba molesto, accedí a su decisión.
—Fuimos nosotros, capitán. —confesó Aldrich mirando al capitán fijamente—. Mi camarada y yo tuvimos una pequeña discusión de intereses. —se silenció de repente y continuó—. No sucederá de nuevo. —agregó firme sin romper la mirada.
El capitán miró a Kendrick para escuchar su alegato, el cual, al notarlo, comenzó a hablar... —Sí, señor, mi compañero Aldrich tiene toda la razón. —expreso con demasiada seriedad—. Fue un reto no letal para saber quién sería el vencedor del enfrentamiento y, por lo tanto, el dueño del premio, en el que este idiota per-. —le callé, aplastándole el pie con todas mis fuerzas para no alargar esto más de lo necesario—. Ouc-, Ekj-em. —se interrumpió con molestia—. No sucederá de vuelta, Capitán... —repitió con enojo.
—¿Así que eso fue lo que pasó? —agregó con incredulidad—. Disculpa, muchacho, por este malentendido; ahora, si no les molesta, podemos empezar la reunión. —pareció concluir, pero continuó—. Ehh... por cierto, señor Thornec, ¿podría ponerse su uniforme nuevamente?
—¿Debo? Yo me siento más cómodo así. —consultó inocentemente, por lo que yo y Cecilia le pisamos ambos pies para que accediera—. ¡Ouch! —chilló, aunque menos bajo esta vez, por lo que terminó vistiéndose a la fuerza e inmediatamente empezamos con la reunión prevista.
—Bueno, les doy la bienvenida a todos los tripulantes de esta importante expedición. —presentó el capitán con tono imponente—. Como ya sabrán, en este tipo de reuniones siempre se informará de los últimos datos conseguidos para la expedición; a continuación comenzaremos con la primera fase. Aquí me gustaría comprobar si todos cumplieron con sus órdenes... Informáticos, denme las noticias sobre el dispositivo de comunicación y el radar que les permitirá mapear el terreno inexplorado. —decreto con emoción, agarrándose su mandíbula hendida con interés.
—Sí, señor, tenemos tanto el radar como el dispositivo de comunicación en sus etapas finales de finalización. —alego con orgullo el informático de lentes redondos y rostro triangular.
—Mmm, etapas finales... esperaba más de ustedes dos. —agregó decepcionado—. Si no los terminan al finalizar esta reunión, no me quedará otra más que descartarlos de la expedición. —resopló de enojo y frunció sus cejas espesas—. No les puedo asegurar que el próximo grupo de expedición sea tan seguro como este...
—El informático tragó saliva y se disculpó—. Dis-Disculpe, señor... Es-esto no volverá a pasar; lo completaremos enseguida. —mencionó mientras se acomodaba los lentes, lo que dejó ver sus ojos celestes asustados.
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Editado: 24.03.2026