Un lugar al que llamar hogar (asher)

N6. El viaje

—Jeje... te gané, debilucho. —mencionó Kendrick con desprecio.

—Si maquinas una farsa... obviamente. —aclaro con molestia—. ¿Quién diría que el heredero insignia de los Thornec patearía el bufete para despistarme, y como es un inculto de mero músculo, razono que no descubriría su estrategia...? —se burló en voz alta para que la gente lo escuchara.

—¡Si-silencio, mentiroso! —gritó, golpeando la mesa con ambas manos—. ¡Tú y tus palabras finas me tienen cansado! Acabaré con-. —se interrumpió al verme a mí y a Kai en la puerta.

—Kai resopló con cansancio—. Aquí vamos de vuelta...

Ambos entramos, pero de repente se escuchó un grito detrás de nosotros... Kai se asomó con precaución; lo ignoró y se marchó para acercarse a los chicos. Yo, confundido, enfoqué la vista y observé la apenas perceptible imagen de Cecilia.

—¡Ash! ¡Espera! —chilló mientras corría.

No me molestaba esperarla y, además, parecía que realmente se estaba esforzando para llegar lo más rápido posible.

—Suspiro exhausta—. Gra-gracias por... —inhalo aire—. Es-Esperarme, ahora sí podemos entrar... tengo demasiada hambre. —le agarré del brazo, deteniéndola de golpe—. ¡Ashy, tengo mucha hambre! —mencionó molesta y me miró—. Ash, ¿estás bien? ¿Por qué estás tan pálido? —pregunto preocupada, acariciando mi rostro.

—Es que... —agarre su mano con calidez—. No es nada, me preocupas tú...

—Porqu-... Ah, es sobre eso, ¿no? —suspiró y retiró su mano con cuidado—. No es que yo quiera, mis padres están en problemas... —Inesperadamente, agarró ambas de mis manos con cariño—. Esperaba que hubieras superado lo nuestro... pero supongo que tampoco pudimos probarlo por demasiado tiempo. —rio con una mezcla de melancolía y felicidad.

—¿Entonces, no lo amas?

—Jamás, ese chico me da repugnancia, pero no tengo otra opción. —sonrió para quitarle importancia—. Además, ya hay alguien importante para mí... —se acercó lentamente y me dio un beso en la mejilla con sus labios en forma de corazón.

—Cecilia...

—Ahora podemos ir a comer, ¿por favor? —preguntó con ojos de tristeza.

—Sí... —contesté con inseguridad.

Nos acercamos juntos a la mesa; y vi cómo Kai estaba tratando de calmar las cosas entre Kendrick y Aldrich, lo cual no estaba funcionando...

—¡Pagarás!

—¡Dale, señor Thornec, atrévete!

Sorprendentemente, Aldrich estaba dispuesto a combatir nuevamente; y no pretendía tirarse para atrás. Por suerte, Cecilia corrió ilusionada al notar a Aldrich y lo abrazó por atrás...

—¡Aldi! —gritó Cecilia emocionada con su voz melódica—. Te unes nuevamente, qué alegría, y por lo visto no has cambiado para nada. —ella trató de retenerlo con los brazos.

—Voy a tomar eso como un cumplido, pero no creas que lo olvidaré.

—Pffff... Tú y tus amenazas sin fondo, es un gusto tenerte aquí de vuelta. —dijo abrazándolo con más fuerza.

Aunque al principio le sorprendió el repentino gesto de Cecilia, agarró su mano para de cierta forma hacerle sentir que estaba agradecido y, aunque él creyó que nadie lo vio, pude observar una sonrisa cálida de felicidad... ¿Es a esto a lo que le tenía miedo? —me pregunté en la cabeza—. Idiota... —mencione con desprecio.

—¿Ash, te sientes bien? —cuestionó Thor.

—Sí, solo estoy un poco mareado...

Todos nos sentamos en los respectivos lugares de cada uno en la mesa rectangular; Aldrich se quedó inmóvil al ver que uno de nosotros tomó su antiguo lugar, por lo que, al darse cuenta Cecilia, se movió a la izquierda, ofreciéndole su viejo asiento.

—Perdona, es la costumbre... Ven, siéntate. —expresó con una sonrisa, señalando el asiento.

Aldrich, haciéndole caso, se sentó y se encogió de hombros para ver el menú de la jornada sin decir ninguna palabra. Yo, como siempre, me sentaba en la punta; a mi izquierda tenía a Aldrich y a la derecha a Kai. Todos empezamos a decidir qué deberíamos ordenar de la cafetería; yo, comprometido a restaurar la amistad y sacarme el malestar... sugerí hacer ese pequeño ritual.

—Mmm... Listo, ya me decidí. Ahora, ¿qué les parece si jugamos aquel pasatiempo para ver quién será el mesero? —dije lo más entusiasmado posible.

Los demás levantaron la mirada con extrañeza y me observaron por unos segundos antes de volver al menú; pero podría asegurar que todos estaban emocionados, en especial Aldrich, que aún me estaba mirando atónito, podía ver la luz en sus ojos. Antes de que todos eligieran, apareció el señor que siempre viene tarde en todas las comidas... Lance.

—Hola, chicos, disculpen la dem-... —miro a la mesa con extrañeza—. Aldrich, ¿qué haces aquí? No me digas que nuestro amado amigo volvió al escuadrón. —consultó emocionado.

Aldrich, aún conmovido por el juego de antaño, sacudió la cabeza y asintió a Lance para contestarle su pregunta. Cecilia, un poco irritada por su demora, le habló. —Por fin apareces, elige o me harás enojar... —dijo mientras su panza rugía por el gran apetito.

—Okay, serénate, hermana, solo dame algunos minutos. —contestó hundiéndose en el menú asustado.

Finalmente, Lance eligió su plato de comida e intentó levantarse para solicitar las porciones cuando lo detuve en pleno impulso. —¡Lance, espera! Ya no vamos a hacer eso. —le grité para captar su atención.

—¿Y si no, quién la va a buscar?... Fui el último en llegar. —manifestó irritado.

—Vamos a hacer ese juego. —mencione casualmente, Lance se sentó de golpe y se emocionó.

Aunque no constaba de algo demasiado complicado y emocionante, todos en el grupo éramos demasiado competitivos, por lo que odiábamos perder; incluso preferíamos enojarnos entre nosotros que asumir una posible derrota. Todos nos miramos fijamente durante unos segundos para ver quién empezaría el juego. Kendrick, que estaba sumamente concentrado, con su mano derecha alcanzó lentamente su porra y, momentos antes de girarlo, me distraje al notar que tenía el reloj, el cual anteriormente le había regalado la noche pasada; por lo que me pareció tierno que ya lo tuviera puesto e incluso haberlo cambiado por el de su padre... La porra empezó a girar a toda velocidad y se detuvo en Cecilia, que rápidamente señaló el número ocho con su mano en completo silencio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.