La Tierra… El querido hogar en el que todos solían convivir, soñar y disfrutar no eran las únicas actividades que podían hacer. Realmente, al recordar aquellos recuerdos ficticios, los cuales el joven nunca experimentó, lo hacían sentir nostálgico de cierto modo. —Capaz en mi anterior vida hice algo tan horrible que todo lo que me ha pasado hasta la actualidad lo tengo merecido… «¿O solo serán pensamientos propios?», pensó bajando los brazos.
Los únicos momentos que se le venían a la cabeza son esas fotografías antiguas y deterioradas con el paso del tiempo de algunas obras arquitectónicas que se mostraban en la superficie de la tierra. «Creo que una se llamaba Torre Eiffel», se respondió a sí mismo.
De igual forma, siempre algo se sintió extraño en los libros de historia que los jóvenes como él siempre se preguntaban, casi como si quisieran camuflar una fracción de su historia. —Tampoco habría mucho que podría hacer, aunque dudamos de su realidad… —dijo suspirando con resignación.
La sociedad actual no desea un planeta árido e infértil, en el cual aparentar un paraíso afrodisíaco viviendo en domos gigantes. Justo como en las antiguas imágenes de Marte. Están en busca de un astro capaz de sustentar su libre albedrío y todas las necesidades… «Ahí nos encantaría vivir sin el más mínimo de los problemas». —pensó resoplando con exasperación.
—Las necesidades… Qué estúpida frase para nombrar la excusa que acabó con miles de planetas que hemos drenado en casi toda su totalidad. —dijo con un filtro de sarcasmo.
«Esos pensamientos fueron los causantes que acabaron con nuestro tan aclamado hogar», recapacitó el joven, a él le encantaría que sus compañeros y residentes hayan aprendido un poco de sus antiguos errores como especie.
Colocó su mano blanquecina sobre el vidrio gélido de la estación y suspiró.
—¿Pero qué puedo decir yo? Solo soy un mísero novato de los recién graduados en la estación Asterium V…
Él no existía cuando se produjo la gran caída, por lo que técnicamente no podía ser culpable de algo que no cometió. Y si él hubiese estado en esa situación, habría hecho todo lo posible para salvar a su hogar. O tal vez haya emprendido el mismo camino…
—No sé si podría haber hecho algo para solucionarlo, aunque ahora que me he graduado no me queda otra más que viajar en esta chatarra intergaláctica por el resto de mi vida. —resoplo con angustia—, al menos, por ahora, me puedo hacer llamar ingeniero en todo su esplendor… Y mientras cumpla con las órdenes, no me expulsarán de la estación, o eso quiero creer.
Apoyó su cabeza con tristeza en uno de los amplios ventanales que rodean toda la estructura de la estación y vio a lo lejos una gran estrella de colores azules y celestes imponentes que, con tan solo mirarla durante un par de segundos, te quemaban los ojos. «Qué será lo que nos depara este nuevo sistema solar», imagino esperanzado.
Esta vez estaba confiado de que algo bueno ocurriría gracias a la noticia que se había filtrado por las frías y metálicas paredes de la estación a través de un comunicado no oficial de la estación Prometheus II, que informaba el encuentro de varios sistemas solares prometedores, pero el joven ya no sabía qué creer después de aquello… Él no podía poner su confianza en los altos mandos de la estación ni mucho menos en el capitán y sus oficiales, o algo muy malo podría suceder.
—Estoy seguro de que nos mienten para darnos esperanza y mantenernos monitoreados; así de esta manera no organizamos un montón en contra del capitán… —el joven se interrumpió al recibir un golpe directo al codo con una porra metálica y gritó del inmenso dolor.
Aunque se encontraba adolorido por el golpe, se giró mientras emitía pequeños murmullos de dolor. Él sabía exactamente quién había sido el culpable de semejante situación…
—¡Lance! ¿¡Qué carajo!? —cerró su mandíbula enfadado—. ¡¿No eres consciente de que eso está hecho principalmente de metal?! —comenzó a murmurar maldiciendo.
—Se rió—. Relájate compañero… ¿Qué más podría haber hecho? Ya estabas empezando con tus episodios obsesivos sobre teorías conspirativas y pensamientos depresivos Asher, —arqueo sus cejas para arriba emocionado— realmente no te das cuenta de que ahora podemos ir a cualquier planeta y explorarlo. —cuestionó emocionado.
—Sí, sí, sí, ya sé… —lo interrumpió.
—Sé que no es mi primera vez en una expedición, pero ahora seré el líder e iré contigo; es nuestro deber como los héroes y residentes de la estación Asterium V. —vociferó y pasó su brazo por su hombro.
—Veo que, como siempre, andas con tus orejas grandes al aire para ver de qué hablan los demás. —dijo el joven susurrando para que no lo escuchase.
—¿Dijiste algo? —preguntó el pelirrojo levantando una ceja, dejando ver sus ojos celestes.
Lance, el mejor amigo de Asher, se conocen desde que tienen uso de la razón… Aunque él antes procedía de otra estación, específicamente la conmemorada Prometheus II. Aunque un día, casualmente, ambas estaciones entraron en contacto para el transporte y venta de productos, en el que los habitantes de una estación podrían ir a la zona de compras de la misma con la intención de gestionar créditos entre ambas. Durante uno de los viajes que duraron tan solo unas pocas horas, ambos se conocieron y jugaron juntos por todo el encuentro.
Poco tiempo después de terminar el festejo, el pequeño Lance se escondió en la estación en la que vivía Asher y partió hacia su siguiente destino. De alguna forma, unas horas después, el joven niño pasó cerca del área de almacenaje y escuchó unos leves sollozos. Al asomarse y abrir un contenedor, descubrió a un chico pelirrojo con pecas llorando desconsoladamente. Inmediatamente, este se levantó y lo abrazó para no despegarse en todo ese sistema solar.
Mucha insistencia por parte de Asher hizo que sus padres lo aceptaran como un hijo adoptivo temporal hasta que la familia de su mejor amigo lo recuperara; después lograron que el capitán, a través de una videoconferencia, contactara a sus padres. Se reencontraron tres años más tarde; en ese tiempo se comenzaron a ver como hermanos. Cuando finalmente se reunió con sus padres, le castigaron como nunca, pero enseguida lo abrazaron. Al final, Lance de alguna forma convenció a sus padres de mudarse a Asterium V y desde entonces son aún más cercanos.
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Editado: 01.09.2026