—¡¿Qué carajo ha pasado aquí?! —vociferó el capitán con su voz carrasposa y grave.
El joven miró a Lance para que dijera algo al respecto, ya que él era líder de la expedición… técnicamente. Y aun en su saludo marcial, le trató de decir “Di algo” en palabras silenciosas para que explicara la situación. Pero desafortunadamente, alguien lo leyó como un libro abierto…
—¡Capitán! Seguro fue el ingeniero idiota de ahí. —Kryon lo señaló, mientras esboza una sonrisa aberrante.
—Idiota. —masculló el joven con molestia.
El capitán, que parecía tan alto como una montaña, rodeó la mesa y se acercó al él con una ceja en alto y le habló. —¿Fuiste tú, chico? —artículo seriamente, rascándose su barba negra.
Abrió la boca para responder, pero inmediatamente la cerró. Ya que frente al capitán no podía contestar a menos que se le permitiese. —¿Mmm? —agarró su mandíbula con desdén y le pegó una fuerte cachetada—. Así que eres demasiado culpable para responder, —lo miró fijamente con sus ojos celestes perforadores— pues entonces no me queda otra más que disciplinar a este ingrato. —extendió su bastón de golpe y lo levantó con todas sus fuerzas.
Todos estaban mirando la situación con incomodidad, sin saber cómo responder al respecto; en especial Aixa, cuyos ojos se cristalizaron al no poder defender a su hermano en lo absoluto. Por mucho que le molestase, tuvo que tragarse el orgullo y ser responsabilizado de algo que no había cometido, o el castigo podría ser mucho peor… Detrás del capitán se podía ver a Kryon riendo silenciosa y totalmente a gusto por la situación que estaba por ocurrir.
Miró al capitán fijamente, mientras el ardor de la cachetada le quemaba la mejilla izquierda, para no tratar de faltarle el respeto. Este, con una fuerza bestial, apretó el mango de la porra de tal forma que seguramente podría haberse quebrado; después vio venir el arma directamente a su hombro, que de seguro se lo fracturaría o por lo menos que le dejara un moretón tan doloroso como una quebradura… Sin esperarlo, dos enormes manos lo detuvieron a centímetros de él, con un agarre igual de seguro que el suyo.
—¿Qué creen que hacen, insolentes? —se interrumpió.
Giro un poco la cabeza para ver a Kendrick y Aldrich sosteniendo el brazo del capitán con bastante enojo… —Capitán, quiero aclarar que esta sanción me parece completamente innecesaria. —expresó Kendrick con su peor cara.
—Ni siquiera le dio oportunidad de hablar en su defensa; no estoy a favor de esta forma de disciplina. —comunicó Aldrich frunciendo las cejas.
—¡Insolentes, cómo se atreven a tocar al capitán! —Kryon se quiso acercar a la escena, pero su padre le advirtió.
—¡No te metas!, esto no es un asunto que te precede, hijo.
—¡Pero!… no podemos. —el capitán intervino apuntándole con el dedo.
—¡Ahora no! —bramó enfurecido—. Ekj-em. —susurró disimuladamente, mientras trataba de aclararse la garganta—. Disculpen mi atrevimiento, señores, no deberíamos discutir en medio de una misión con semejante importancia para la humanidad. —los chicos lo soltaron y él guardó su porr inmediatamente—. Disculpa, muchacho, no te di la oportunidad de defenderte. ¿Ahora me puedes decir qué es lo que has hecho? —interrogó en lo que se sentaba enfrente de él.
Abrió la boca nuevamente para aclarar los hechos, pero Kendrick silenció al joven poniendo su mano sobre sus labios para callarlo. —lo miró atónito, y aunque estaba molesto, accedió a su decisión.
—Fuimos nosotros, capitán. —confesó Aldrich mirando al capitán fijamente—. Mi camarada y yo tuvimos una discrepancia de intereses. —se silenció de repente y continuó—. No sucederá de nuevo. —agregó firme sin romper la mirada.
El capitán miró a Kendrick para escuchar su alegato, el cual, al notarlo, comenzó a hablar… —Sí, señor, mi compañero Aldrich tiene toda la razón. —expresó con demasiada seriedad—. Fue un reto no letal para saber quién sería el vencedor del enfrentamiento y, por lo tanto, el dueño del premio, en el que este idiota perdió... —el joven le aplastó el pie con todas sus fuerzas para no alargar esto más de lo necesario—. Ouch, Ejem. —se interrumpió con molestia—. No sucederá de vuelta, Capitán… —repitió mirando de reojo a Asher.
—¿Así que eso fue lo que pasó? —agregó con incredulidad—. Disculpa, muchacho, por este malentendido; ahora, si no les molesta, podemos empezar la reunión. —pareció concluir, pero continuó—. Ehh… Por cierto, señor Thornec, ¿podría ponerse su uniforme nuevamente?
—¿Debo? Yo me siento más cómodo así. —consultó inocentemente, por lo que el joven y Cecilia le pisaron ambos pies para que accediera—. ¡Ouch! —chilló, aunque menos bajo esta vez.
—Bueno, les doy la bienvenida a todos los tripulantes de esta importante expedición. —presentó el capitán con tono imponente—. Como ya sabrán, en este tipo de reuniones siempre se informará de los últimos datos conseguidos para la expedición; a continuación comenzaremos con la primera fase. Aquí me gustaría comprobar si todos cumplieron con sus órdenes… Informáticos, denme las noticias sobre el dispositivo de comunicación y el radar que les permitirá mapear el terreno inexplorado. —decreto con emoción, agarrándose su mandíbula hendida con interés.
—Sí, señor, tenemos tanto el radar como el dispositivo de comunicación en sus etapas finales. —alegó con orgullo el informático de lentes redondos y rostro triangular.
—Mmm, etapas finales… esperaba más de ustedes dos. —agregó decepcionado—. Si no los terminan al finalizar esta reunión, no me quedará otra más que descartarlos de la expedición. —resopló de enojo y frunció sus cejas espesas—. No les puedo asegurar que el próximo grupo de expedición sea tan seguro como este…
—El informático tragó saliva y se disculpó—. Dis-Disculpe, señor… Es-esto no volverá a pasar; lo completamos enseguida. —mencionó mientras se acomodaba los lentes, lo que dejó ver sus ojos celestes asustados.
—¿Y tú, mocosa, no piensas decir nada? —maldijo el capitán a la chica de tez oscura y ojos castaños.
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Editado: 01.09.2026