Un lugar al que llamar hogar

N7. La exploración

Se escuchó una especie de gas ser liberado; en ese mismo instante, Shinra se equipó el casco e inmediatamente encendió los motores del transbordador. De repente, debido al repentino cambio gravitatorio, el grupo fue empujado en dirección a las sillas, las cuales estaban diseñadas para soportar cambios de gravedad bruscos.

—¡Esto es increíble, es mucho más emocionante que en los simulados! —aclamó Shinra emocionada a través de la cabina.

—¿Puedes concentrarte, Shinra? —inquirió frunciendo el ceño—. No me apetece explotar cuando entremos a la atmósfera. —agregó con un tono serio.

—Pfff, ¿puedes no ser tan dramático? —contestó riendo despreocupada con su voz aguda—. Esta roca seca no tiene casi nada de atmósfera, ¿qué podría salir mal? —interpeló y alguien cerca del joven río por la contestación.

—Eso es lo último que tienes que decir en situaciones como esta… —resopló y bajó la cabeza.

—Shinra, te voy a pasar ciertas coordenadas a la pantalla. —agregó Aixa.

—¿Qué? ¿Por qué? —contestó.

—Necesitamos aterrizar cerca de la baliza, sí o sí… Después de que el capitán lanzó la cápsula, esta perdió la comunicación, ahora necesitamos buscarla, por mucho que nos cueste. —explicó con bastante rabia.

—¿Pero qué, no el planeta tenía constantes terremotos? —cuestionó confundida, rascándose su pelo rubio y ondulado.

—Sí, pero por su ineptitud... —se interrumpió y reformuló—. Por su falta, ahora tenemos que indagar su locación.

—¿Qué, tienes miedo de pasarte y tener que esperar días en órbita? —expresó Lance, molestándola.

—Ya cállate, imbécil, no me desconcentres. —contestó Shinra, apretando sus manos sobre el volante.

Así comenzaron el aterrizaje al planeta; la nave comenzó a temblar por el descenso fortuito. El joven, un poco asustado, se agarró el cinturón con fuerza; Cecilia notó el miedo y agarró su mano para reconfortarlo. Shinra, al estar tan concentrada, le pidió a Kai que habilitara el conteo de aterrizaje, que aunque aún parecía molesto, accedió al requisito y por eso él activó la IA del transbordador.

—Conteo de aterrizaje iniciado, por favor, no salgan de sus asientos. 10, 9, 8, 7, 6, 5…

En ese mismo segundo se sintió un golpe en el casco de la nave y Shinra tuvo que maniobrar para no perder el control, lo que originó que esta se sacudiera por todos lados... Del miedo, el joven agarró la mano de Cecilia con más fuerza, casi estrangulándola.

—... 4, 3, 2 y 1. Aterrizaje exitoso. —comunico la IA.

Se escucharon los soportes de la nave desplegarse y se posicionaron sobre la tierra firme, aunque débil, dándole estabilidad al transbordador.

—Ufff, eso fue intenso. —artículo Shinra resoplando del alivio—. Tendré que salir para comprobar que no haya ocurrido ningún daño grave. —agregó despreocupada, peinándose su pelo.

Kai, que parecía igualmente confundido, como Shinra, le contestó. —¿Siquiera qué pasó? Estaba mirando las cámaras traseras y no vi absolutamente nada. —declaró mientras se desabrochaba el cinturón—. Por cierto, ya todos pueden levantarse. —les aclaró y comenzó a estirarse.

El joven se dio cuenta de que aún seguía presionando la mano de Cecilia y, avergonzado, la sacó de inmediato. —Jaja, perdón, estaba un poco asustado. —dijo, rascándose la cabeza con incomodidad.

—No te preocupes, me alegra que hayas contado conmigo. —mencionó entrecerrando los ojos de alegría.

—Lance se levantó de su silla y llamó la atención del grupo—. Compañeros, quiero que todos se pongan sus trajes aeroespaciales y sus complementos en este momento. —ordenó emocionado—. Si es que alguien necesita ayuda, les pido que me notifiquen sin problemas. —agregó marchándose hacia el armario de trajes.

Asher se levantó de la silla, para después dirigirse a los armarios, pero como había fila para entrar, terminó por sacar un traje del cuarto y empezó a alistarse. Una vez puesto el traje, se dio cuenta de que lo último que le quedaba era la mochila y todos sus complementos… Era lo único que no se había aprendido de memoria, para su mala suerte.

—Déjame que te asista; estas cosas pueden resultar complicadas la primera vez. —comentó Aixa mientras se reía, cubriéndose la boca.

El traje espacial de exploración C3 está habilitado para la exploración de largas distancias en entornos con atmósfera débil y relativamente estable. Tiene un estilo similar a las armaduras de combate, tiene una malla protectora de alta resistencia, pero de mucha flexibilidad. Posee un casco con una visión panorámica capaz de soportar grandes presiones, con una antena conectada a la mochila que cuenta con la IA básica sin capacidad pensante y sistemas de comunicación a largo alcance.

Su módulo de soporte vital recicla oxígeno y convierte el sudor en agua apta para su consumo gracias a un sistema de filtración avanzada. Como último, la mochila cuenta con dos tanques, uno de oxígeno y otro cargado con combustible de alto rendimiento de gran capacidad explosiva.

Lo único que le faltaba en alistar era el casco y la mochila propulsora, la cual no entendía cómo ponerla en lo absoluto, así que Aixa comenzó a alistársela... Primero, se posicionó detrás del joven para equiparle un arnés sobre la espalda y así montar el resto de ella. Después se sintió un ruido similar a una hebilla que logró encajar con el resto del traje automáticamente.

—¿Ya está? —consultó intrigado.

Se escucharon leves sonidos de botones siendo presionados en un ritmo musical antes de que se detuvieran en un instante.

—Listo, ahora solo me queda el casco. Aunque eso lo ejecutarás cuando todos estemos alistados. —agregó al terminar para reunirse con su grupo.

El joven se juntó con Cecilia y Kai, que se estaban ayudando el uno al otro debido a la dificultad que suponía equipar el traje, por lo que se acercó con la intención de ayudarlos.

—¿Por qué tenían que complicar tanto estas cosas? —preguntó Cecilia haciendo un berrinche.




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